- Te dije que no cuentes nada hasta que mary no llegue. ¿¡Qué parte es la que no entiendes!?- gritó Ana. - Es que no se si pueda aguantar.- dije moviéndome de un lado a otro. - Pues ponte a hacer cualquier cosa, es más, ve y date una ducha. - Esta bien señora. Había llegado hace unos veinte minutos y en todo el vuelo de regreso a casa, la presión por contarle a mis amigas fue creciendo, así que cuando mi jefe me dejo en mi departamento, con solo un nos vemos mañana, olvidé que cargaba una pequeña maleta y corrí escaleras arriba y cuando quise llegar a la puerta ya estaba hiperventilando, sin que me salieran las palabras, esos veinte minutos Ana a tratado de convencerme de que esperara la sorpresa que nos tenia mary a las dos. Y aquí estaba yo, entrando a una ducha fría para calmarme

