Unos días después.El abogado quedó en almorzar con Alma para revisar algunos asuntos del divorcio, ella insistió en quedar en uno cerca del consultorio de Pía, tenía la esperanza de pasar luego por allí y sorprenderla.—¡No frecuento este lugar para almorzar, desconozco que será lo mejor del menú, podemos probar otro cercano que conozco mejor —dijo el abogado. —¡Siento haber insistido con este lugar! Esta cerca del consultorio de Pía, quiero ver si puedo pasar, al terminar contigo —explicó Alma. —¡No hay problema! Me querías consultar sobre la posibilidad de forzar a Marcel con el divorcio o el anuncio público, ¿no? —preguntó el abogado. —¡Las dos cosas! Está paralizado de miedo y no actúa, yo necesito avanzar con mi vida y no me deja, él mismo no avanza, su novia está desesperada, quizá

