Alma esperaba en la recepción elegante de la oficina del abogado que le recomendó Pía. Sentía que había cambiado mucho en su vida y ella misma, había ganado una confianza tremenda, no hubiese podido enfrentar a la prensa de no haber sido por su relación con Pía. Sentía que se estaba encontrado. No se habría atrevido a buscar a Pía y recuperarla, se sintió renovada y feliz, plena de nuevo, la amaba, mucho y estaban juntas, dejaría todo por ella. Pía la chequeo por teléfono y se aseguró de que estuviera bien, y no se arrepintiera de ver al abogado. La hicieron pasar a una oficina más grande, detrás de esa puerta estaría su abogado, el que ayudó a Pía y ahora la ayudaría a ella, sentía que esa conexión entre las dos era tonta pero a la vez significativa. Abrió la puerta y vio una oficina

