Pía abrazo a Alma desde atrás cuando se vestía. —¡Deseo verte todos los días! Hablaré hoy con Liana, ya no podremos estar más juntas —dijo. Alma se giró y la besó en la boca, con urgencia. —¡Me encanta! Qué bueno mi amor, vas a ver qué vamos a estar mejor las dos juntas —le dijo abrazándose a ella una vez más. —¡Tú también tienes asuntos que arreglar! ¿Quieres que te recomiende un abogado? —le preguntó, mientras sobaba su esbelta y sensual espalda. —¡No creo que haga falta! Marcel se ocupará de esas cosas. —¡No Alma! Esas cosas no funcionan así, que lo sé yo, debes tener un abogado que vele por tus intereses —dijo Pía preocupada. —¡No! No sabes cómo es entre nosotros, Marcel nunca me haría eso, él está agradecido conmigo por mi apoyo de siempre —dijo Alma ya vestida. —¡Alma! Eso qu

