- No deberías comer eso- Aaron me quito mi chocolate.
- Quien es el que carga con tres cachorros- me señaló, entonces me devolvió el chocolate.
Llevaba cinco meses de embarazo.
- Que Crees que Sean- me preguntó acariciando mi estómago inflado y repartiéndole besos.
- Un niño y dos niñas- el subió sus hombros.
- Yo pienso que las tres serán niñas- reí al imaginarme eso.
- Lo que sea que venga lo amaremos y lo aceptaremos- el asintió soñando mi estómago.
Aaron me dio su mano y me ofreció salir a tomar un paseo.
- Te dije que quería nuestra propia casa para criar cachorros- empezó hablar.
- Estos meses estuve afuera por esto- llegamos a un camina decorado por rocas.
Se puso detrás de mi tapando mis ojos, caminamos unos pasos más hasta que paramos.
- Sorpresa- una cabaña acogedora con una luz cálida.
- Es nuestra- pregunto y el asiente.
- Vamos te la enseñare- entramos, el interior er hogareño y hermoso.
- Gracias- susurre caminando a él, lo abrazó por el cuello y el puso sus manos en mi cintura.
- Aquí criaremos a nuestros cachorros- le doy un dulce beso antes de seguir observando la casa.
-
Ocho meses de embarazo, emos decidido esperar a que los bebés nazcan.
- Nacerán en Enero- le dije a Aaron o ya mi esposo.
- Deberíamos ir buscando nombres- asentí cometido otra cucharada de helado.
- Tenemos mucho que planear- dije sinceramente.
-
Nueve meses
Es 5 de Enero, los bebés nacerán el 10.
Algo nada mal, ayer por la noche mi pipí era sangre total, así como mi vomito.
Me e sentido débil, tengo la excusa que es por los bebés pero estoy preocupada por ellos, tengo miedo que les pase algo.
- Estás pálida, te sientes bien- asentí, Aaron mi dejó un beso en la frente.
Ya sabía sus sexos, no pude resistirme, dos eran niños y una era niña.
Sentí como un fluido salía de mi entre pierna.
- AARON- grite y el vio el fluido esparcido por las sábanas, entendió en segundos, me levantó de la cama.
Contracciones empezaban a llegar.
- Llama a tu madre- el asintió y se fue corriendo.
Aaron
Habían pasado una hora y mamá no salía de la recámara.
- Cariño- la voz de mamá me provocó levantar mi cabeza.
- Karol esta muy débil, los bebés, esperamos que pasen la noche- asentí y entre a la recámara con sumo cuidado.
- Querida- Karol tenía cerrados sus ojos y las entre abrió al escucharme.
- Ellos están bien- asentí sonriéndole.
Levantó su mano acariciando mi mejilla, me dio una cálida sonrisa.
- Dos son niños y una es niña- me dijo y limpia una lágrima que resbalaba por mi mejilla.
- Ellos estarán bien- le asegure.
- No creo pasar la noche- negué.
- Si lo aras eres muy fuerte
- Aaron
- Resiste un poco más
- Aaron
- Solo promete que los cuidarás- asentí le dejé un beso en los labios antes de sentir como su pulso iba descendiendo y su mirada quedaba vacía.
En un segundo su corazón ya no palpitaba y su piel se volvía pálida, un grito de dolor salió de mi.
Mis rodillas tocaron el suelo y de mi poca salían disculpas.
Mamá entró y me abrazó por detrás.
Este es un castigo por tu terquedad, quedas advertido- sabía de quien era esa voz, los dioses lo querían así, se llevaron a Karol por mi culpa.
Mis hijos quedaron sin madre por mi, me quede sin compañera por mi.
Y dolía, dolía como nada en el mundo.
-
Los chillidos aumentaron, caminé a los trillizos y les di su comida de nuevo.
Los tres eran castaños con ojos miel, eran una copia a su madre.
- Duerman- dije y sus ojos empezaron a cerrar poco a poco.
Hace un año fue la muerte de su madre y recordarlo me sigue doliendo.
- Te amo papá- mi niña, sonríe, ella era la más parecida a si madre.
- Y yo a ti cielo- ella satisfecha cerró sus ojos.
Decidí ser padre soltero o mejor dicho viudo.
No era tan malo después de todo.
Cada que veía a mi hija la veía a ella, cada mes le llevábamos rosas a su ataúd y cada fin de semana su tía los visita enseñándoles español y contándoles historias magníficas de su madre.
Ellos la admiran tanto, solo tengo que esperar a que crezcan para saber que serán, lobos o panteras.
-
14 años después
Los trillizos cumplirán 15 años por lo que hoy se revelará que serán.
- No importa que salga siempre serán mis hijos- ellos me abrazaron.
- Karol si no eres pantera no pasara nada- le dije a mi hija.
- Gracias papá- me sonrió y se posicionó a lado de sus hermanos.
Zach fue un Alfa
George un Beta
Karol fue una pantera y era igual a la de su madre.
Los felicité a todos.
Nunca me arrepentiré de elegirlos a ellos contra todo, si madre hubiera querido lo mismo.
Al final de todo ella siempre estaría a nuestro lado a cada paso de damos.
Fin.