Capítulo 19

864 Palabras
- No deberías comer eso- Aaron me quito mi chocolate. - Quien es el que carga con tres cachorros- me señaló, entonces me devolvió el chocolate. Llevaba cinco meses de embarazo. - Que Crees que Sean- me preguntó acariciando mi estómago inflado y repartiéndole besos. - Un niño y dos niñas- el subió sus hombros. - Yo pienso que las tres serán niñas- reí al imaginarme eso. - Lo que sea que venga lo amaremos y lo aceptaremos- el asintió soñando mi estómago. Aaron me dio su mano y me ofreció salir a tomar un paseo. - Te dije que quería nuestra propia casa para criar cachorros- empezó hablar. - Estos meses estuve afuera por esto- llegamos a un camina decorado por rocas. Se puso detrás de mi tapando mis ojos, caminamos unos pasos más hasta que paramos. - Sorpresa- una cabaña acogedora con una luz cálida. - Es nuestra- pregunto y el asiente. - Vamos te la enseñare- entramos, el interior er hogareño y hermoso. - Gracias- susurre caminando a él, lo abrazó por el cuello y el puso sus manos en mi cintura. - Aquí criaremos a nuestros cachorros- le doy un dulce beso antes de seguir observando la casa. - Ocho meses de embarazo, emos decidido esperar a que los bebés nazcan. - Nacerán en Enero- le dije a Aaron o ya mi esposo. - Deberíamos ir buscando nombres- asentí cometido otra cucharada de helado. - Tenemos mucho que planear- dije sinceramente. - Nueve meses Es 5 de Enero, los bebés nacerán el 10. Algo nada mal, ayer por la noche mi pipí era sangre total, así como mi vomito. Me e sentido débil, tengo la excusa que es por los bebés pero estoy preocupada por ellos, tengo miedo que les pase algo. - Estás pálida, te sientes bien- asentí, Aaron mi dejó un beso en la frente. Ya sabía sus sexos, no pude resistirme, dos eran niños y una era niña. Sentí como un fluido salía de mi entre pierna. - AARON- grite y el vio el fluido esparcido por las sábanas, entendió en segundos, me levantó de la cama. Contracciones empezaban a llegar. - Llama a tu madre- el asintió y se fue corriendo. Aaron Habían pasado una hora y mamá no salía de la recámara. - Cariño- la voz de mamá me provocó levantar mi cabeza. - Karol esta muy débil, los bebés, esperamos que pasen la noche- asentí y entre a la recámara con sumo cuidado. - Querida- Karol tenía cerrados sus ojos y las entre abrió al escucharme. - Ellos están bien- asentí sonriéndole. Levantó su mano acariciando mi mejilla, me dio una cálida sonrisa. - Dos son niños y una es niña- me dijo y limpia una lágrima que resbalaba por mi mejilla. - Ellos estarán bien- le asegure. - No creo pasar la noche- negué. - Si lo aras eres muy fuerte - Aaron - Resiste un poco más - Aaron - Solo promete que los cuidarás- asentí le dejé un beso en los labios antes de sentir como su pulso iba descendiendo y su mirada quedaba vacía. En un segundo su corazón ya no palpitaba y su piel se volvía pálida, un grito de dolor salió de mi. Mis rodillas tocaron el suelo y de mi poca salían disculpas. Mamá entró y me abrazó por detrás. Este es un castigo por tu terquedad, quedas advertido- sabía de quien era esa voz, los dioses lo querían así, se llevaron a Karol por mi culpa. Mis hijos quedaron sin madre por mi, me quede sin compañera por mi. Y dolía, dolía como nada en el mundo. - Los chillidos aumentaron, caminé a los trillizos y les di su comida de nuevo. Los tres eran castaños con ojos miel, eran una copia a su madre. - Duerman- dije y sus ojos empezaron a cerrar poco a poco. Hace un año fue la muerte de su madre y recordarlo me sigue doliendo. - Te amo papá- mi niña, sonríe, ella era la más parecida a si madre. - Y yo a ti cielo- ella satisfecha cerró sus ojos. Decidí ser padre soltero o mejor dicho viudo. No era tan malo después de todo. Cada que veía a mi hija la veía a ella, cada mes le llevábamos rosas a su ataúd y cada fin de semana su tía los visita enseñándoles español y contándoles historias magníficas de su madre. Ellos la admiran tanto, solo tengo que esperar a que crezcan para saber que serán, lobos o panteras. - 14 años después Los trillizos cumplirán 15 años por lo que hoy se revelará que serán. - No importa que salga siempre serán mis hijos- ellos me abrazaron. - Karol si no eres pantera no pasara nada- le dije a mi hija. - Gracias papá- me sonrió y se posicionó a lado de sus hermanos. Zach fue un Alfa George un Beta Karol fue una pantera y era igual a la de su madre. Los felicité a todos. Nunca me arrepentiré de elegirlos a ellos contra todo, si madre hubiera querido lo mismo. Al final de todo ella siempre estaría a nuestro lado a cada paso de damos. Fin.
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