Capítulo 15 En Casa De Mamá

1502 Palabras
Sábado despuntó con un sol radiante y tibio que, hacia lucir la mañana muy peculiar, el café humeaba mientras Rose cepillaba su cabello dándole forma, su hermoso vestido azul pálido con flores salpicadas, le daban un toque de alegría. Ese día había anunciado no estaría en el café, arreglaría la casa un poco, limpiaría aquí, otro poco allá, comenzaba con su habitación, aspiradora en mano se preparaba para dejar todo en perfecto orden, de allí paso al amplio pasillo donde tenía una salita de lectura, un balcón amplio que daba al jardín lo cual le hacía un cálido rincón de la casa. Después se encaminaba a las dos habitaciones contiguas para quitar las cortinas y lavarlas. La gran y hermosa sala había sido ya limpia completamente, aspirar era para ella mucho más rápido, el comedor que en esta oportunidad cambiaba de lugar dejándole más espacio lució perfecto, mientras ella miraba el lugar para mover su jarrón de flores, sonaba el timbre de casa. Se enfilaba para abrir la puerta de casa. -Oh, señora Collins, he madrugado bastante hoy-. -Bien, ya es costumbre suya, así que ya habrá hecho todo mi trabajo-. -Estuve aspirando, quitando cortinas, le he dado una mano-. -Entonces no se diga más, hay que darles un lavado a los baños, asear toda la cocina, y el jardín…menos mal que dejó algo para hacer, si no sería una verdadera pena cobrarle-. -Entonces tomaremos café, tengo un pan que le encantará-. -Sinceramente mi dieta se afecta cada vez que vengo a esta casa-. El timbre volvía a sonar lo que cortaba su respuesta, esa dieta era siempre una excusa, pero al final se podía comer un pan ella sola, claro que disfrutaba gastarle una que otra broma sobre su exigente dieta. -Mamá buenos días…. Lili entraba a prisa y sin decir más, Sebas quiero que esperes aquí a tu padre, pasará en media hora por ti-. -Mamá, pero hoy es mi juego-. -Papá te llevará tengo una cirugía en una hora y media, pero llegarás a tiempo mi vida-. -Espero que no llegue tarde o te costara unos cien dólares-. -Vaya, ahora cobras a mamá-. -Es asunto de negocios, si papá se demora, también tendrá que darme unos cincuenta-. -No está bien cobrar impuestos por demora-. -Pero funciona, es que estoy reuniendo para varias cosas que tengo que comprar, estoy creciendo-. -Sí, eres un hermoso chico de eso no hay duda-. Rose venia hacia Lili con una taza de café, una bandeja con pan y mantequilla, queso y mermelada le esperaba en el comedor. -Mamá disculpa que lo traiga, pero tiene un partido y Roger lo llevará, pasa en media hora por él, tuvo que ir a la oficina a buscar unos documentos, y como no estás en el café hoy, no quise dejarle allí-. -Claro entiendo, ahora toma tu café- -Ohhh… que delicia, en la noche estaré en punto, ¿Qué harás de cena? - -No tengo idea, algo saldrá, o quizás compre-. -Está bien lo que hagas será perfecto, Lauren me llamó anoche, vendrá con su Antony-. -Lo cual me parece muy bien, es lindo verlos juntos y felices, lo importante es que sean felices-. Lili le miró con precaución sin decir mucho, su teléfono repicaba, pero no contestó, Rose continuaba tomando su café y disfrutando su pan. -Bien mamá gracias, nos veremos en la noche-. Miraba su teléfono, mientras caminaba a paso rápido, encendía su auto y partía a prisa. -Qué mujer más impredecible-. Rose recogía todo del comedor, para seguir en sus faenas, la señora Collins había ya retirado las cortinas y estaban en lavado. El día continuaba a prisa. Cuando el auto dobló en la esquina ingresaba al parqueadero, era aún temprano, Lili bajaba de su auto, y con cautela se dirigía hacia la camioneta que estaba al otro lado, cuando se aproximaba la puerta sigilosamente se abría, ante lo cual ella tomaba asiento. -Buenos días Lili, recibí tu mensaje-. -Quería verte unos minutos, hoy tendré un día largo, muy largo, reunión familiar, mañana en casa, ya sabes descanso total-. -Lo se… y extrañaré no verte, iré a casa de mis padres, están a unas tres horas de camino, pero vale la pena siempre ir a casa, me encanta verlos y pasar con mi sobrina-. -Si me imagino que es un paseo renovador-. -Tan renovador como verte-. Lili se acercaba a Elmer, mientras le besaba con calma, lentitud, pero también le llevaba a desear más de ella-. Sus manos quitaban la blusa de seda, ella lo permitía sin objeción alguna. Las horas pasaban con tanta rapidez que el reloj marcaba las cinco de la tarde ante lo cual Rose miraba satisfecha su hogar, la señora Collins se despedía, seria hasta dentro de ocho días, al despedirse solicitaba a Rose una tajada de ese exquisito pastel de zarzamoras. -Te daré tres porciones bien grandes, te imagino en tu balconcillo, con café, será un buen domingo-. -Que tengas una noche agradable, y en especial tranquila-. -Gracias Collins, cuídate-. La señora Collins cerraba la puerta con una amplia sonrisa, le había dado medio pastel, también algunas prendas que había sacado de su closet, zapatos, carteras, todo le vendría bien, para ella y sus hijas, las prendas de Rose siempre parecían recién salidas de la tienda y feliz en al parador del autobús emprendía camino a casa, cargada de detalles. Rose colocaba la última cortina en el comedor colocando los platos en sus lugares, la hora de la cena se acercaba ante lo cual esperaba que sus hijos estuvieran tranquilos esa noche, en especial Lili. Ese día un hermoso vestido rojo con pequeños detalles bordados en dorado, resaltaban su figura. Una última mirada al espejo le hizo sentirse satisfecha con aquella compra, era realmente un vestido hermoso, Gigi lo había diseñado para ella. Escuchaba el timbre que ahora repicaba con insistencia. Rose se abrió paso en medio del cómodo sofá. -Vaya Rose, que sorpresa, traje la cena perfecta, de todo un poco, degustaremos, pollo con verduras, pollo agridulce, arroz mixto con pimientos, y no pude resistirme a estos hermosos macarrones en salsa de queso-. -Creo que compraste toda la tienda Gigi-. -No es para menos, hace tiempo que nos podemos reunirnos como quisiéramos, estoy a punto de viajar, cambiaron las fechas del desfile así que ni modo, esta noche es nuestra-. -Lo creo firmemente- concluía Mery -Hoy amerita que comamos a reventar, después que se marchen tus hijos, nos tomaremos unas copas en el jardín, o en tu hermoso balcón, tenemos tanto que contarnos-. -Y yo…Rose querida no podía quedarme atrás, te traje este delicioso rollo de carne, pastel de carne, y esta deliciosa tarta-. Rose quedaba realmente sorprendida. -Pensaba sencillamente llamar al restaurant de la esquina, tienen un menú increíble, aunque mañana abriré mi refrigerador y encontraré aun este delicioso rollo de carne-. Las tres amigas reían a grandes carcajadas mientras colocaban todo en la mesa, el comedor de Rose siempre había sido digno de varias miradas, era amplio, cómodo, y hermoso-. Rose decidió abrir la puerta del costado del jardín, para que cuando llegaran sus hijos, no reventaran el timbre de casa. Mientras ellas en la cocina tomaban un café entre charla y charla, Omar llegaba a casa, venia solo, Nicole efectivamente había decidido no asistir, pero le enviaba saludos. -Bien madre estoy aquí, huele delicioso, buenas noches a todas, están hermosas, creo que ustedes se irán de fiesta-. -Hola querido adivinaste, estamos planeando donde iremos-. Las risas no se hicieron esperar, Gigi le comentó sobre un pequeño lugar que había descubierto era algo magnifico. -Tendré que darme una vuelta por el sitio-. -Buenas noches, creo que he llegado a tiempo-. Lauren entraba en casa de la mano de Antony. -Es un gusto señora Rose, hace tiempo que no le veía-. -Bienvenido, lo mismo digo, es un gusto, pero sigan están en su casa, solo esperaremos que llegue Lili, siempre llega algo tarde y con prisa-. Lauren avanzaba hacia el comedor comentando lo exquisito que se veía, un auto se escuchaba estacionar, era Lili que llegaba son Sebas, su esposo al parecer no vendría, mandaba saludos, llegaría algo tarde. -Mamá, ya estamos aquí-. -Pasemos al comedor, la cena es cortesía de mis dos queridas amigas-. -Oh, todo se ve delicioso, no puedo esperarme más-. Mientras servían todos platicaban de miles de cosas, Lili se quejaba de sus largos turnos, Lauren por el contrario hablaba de lo poco que tenían de tiempo para estar juntos, aunque habían acordado ajustar sus horarios, Omar estaba callado, pensativo, lo cierto era que sus cosas no andaban del todo bien, eso era lo que le hacía sentirse nostálgico y triste, pero también una profunda confusión reinaba en su interior. -Tienes una cara de tragedia Omar, espero que mejoren tus cosas, Nicole me habló hace unos días, quiere un medicamento, quedé en conseguírselo-. - ¿Que opinan de la cena? Lauren intervino, era mejor evitar ventilar esa noche situaciones familiares, era una noche en casa, en casa de mamá y como tal la pasarían.
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