Capítulo 14 Amoríos

1530 Palabras
Lauren abrazó a Rose con fuerza inmensa, las lágrimas comenzaban a detenerse rápidamente, después de unos segundos estaba totalmente calmada, ante lo cual Rose le acercaba una malteada, la conocía bien como la palma de su mano y cada línea de ellas. -Mamá, tienes razón, no puedo imponerle a Antony lo que yo quiero que el haga con respecto a su trabajo, ha trabajado duro por su ascenso-. -Entonces mucho mejor, apóyalo, además hasta donde se Antony es buen chico, y tiene tiempo para ti, solo debes aprender a manejar todo ese cúmulo de emociones que suelen venir cariño, fuera de eso, estarás bien-. -Sí, tienes razón, nos veremos mañana en tu casa, esta vez mi querido Antony estará presente-. -Que bien, yo invitaré a mis amigas, espero que todos lleven un amigo, ¿Te imaginas? -Mamá, cambiaste tu cabello, quedaste realmente hermosa, si me di cuenta cuando ingresaba al café, solo que venía tan aturdida, pero quería preguntarte...- -Oh, el motivo es cambios, no un furtivo amante entre las sombras de mi jardín-. -Mamá me alegra el cambio, te quedó maravilloso… Ohhh…amoríos por ahí-. -Para nada, de tener alguien se los presentaría, sería algo tan normal, como que Lili no llegue a cenar, o llegue a formar algún tipo de pataleta, pero no me afectará, ya la conozco- -Espero que mañana sea una buena chica, y no haga berrinches-. -Si eso llegara a pasar, tiene dos opciones o cena tranquila, o…-. -Que se marche a casa a tranquilizarse, madre te conozco bien-. Lauren le besó con ternura. Tomando su mano la acariciaba con aquella inmensa felicidad de tenerla en su vida. -Menos mal no es asunto de algún amorío de Antony, tienes razón son tonterías-. -Estarás bien cariño-. Lauren salía con rumbo a su trabajo, hablar con Rose siempre le daba una clara visión de las cosas, se quedó pensando en unos segundos frente al volante, si su madre tuviera un amor, a ella le encantaría, estaba sola, el tiempo ya había pasado, quería que su madre tuviera algún candidato por allí, quizás si había conocido alguien, aquel cambio de look, era magnífico, sus hermosos ojos resaltaban, su rostro, Lili caminaba por el amplio estacionamiento cuando una voz masculina la hizo girarse sobre sus zapatillas. -Hola Lili, hace días no contestas mis llamadas, no respondes mis mensajes…creo que algo te pasa, quiero saber que es-. -No pasa nada, estoy con mucho trabajo, ocupada, cosas de hogar, colegio de Sebas, en fin…- -Comprendo, pero deberíamos hablar-. Las manos de Lili trataron de relajarse aparentando que revisaba su teléfono, la puerta del automóvil se abría en gesto de invitación a que tomara asiento. -Podemos tomar algún café, té, lo que desees-. -Bien, solo una hora, tendré que regresar en una hora, tengo dos pacientes El auto avanzaba y a las ocho cuadras doblaba a la izquierda, ella sabía dónde iban, no dijo nada, solo miraba su teléfono, parecía que estaba en espera de alguna llamada. El auto se encaminaba hacia las afueras tomando una curva, entraba en un lugar sumamente discreto, descendieron del auto, Elmer abría la puerta, la amplia habitación era confortable, había un jacuzzi situado al final, Lili giraba observando el lugar. -Vaya, escogiste exquisitamente el lugar-. -Sí, quiero que hablemos, me evades hace días, no respondes ningún mensaje, quisiera saber…- Lili se despojó su vestido, quedando en medias, y su ropa interior, se acercó a Elmer mientras le colocaba los brazos al cuello. -Te dije que, sin compromisos, sin llamadas, yo te llamaría-. -Lili, la verdad es que estoy enamorándome de ti-. -Pero yo soy casada, y eso lo sabias claramente-. -Lo sé, fuiste clara-. Lili le llevaba a la cama con premura. -Bien, entonces quiero que hagas todo lo que quiero-. -Lo que desees-. Y dicho esto sus ropas quedaban en el suelo, entraron en el jacuzzi con premura, ella se situaba de espaldas a él, mientras disfrutaba de cada caricia, le conducía sus manos entre sus pechos, luego giraba de frente a él, para dominarle, le gustaba hacerlo, era ella ahora la que marcaba el ritmo, mientras que le invitaba a disfrutar de los roces de sus pechos en su boca. Elmer perdía el control de aquella manera loca y fugaz, ella le sabia envolver, luego le dejaría en la penumbra, pero sinceramente le amaba, estaba dispuesto a pedir traslado de ser necesario con tal de no perderle, aunque sabía en el fondo que Lili jugaba con él, como quien juega con algún juguete que abandona en el patio de casa. Ella en ese instante solo buscaba placer, hacia lo que quería, el seguía sus juegos, la última vez ella le había llevado en su auto hasta su casa, allí en el garaje lo habían hecho, estaba ese día sin ropa interior, por lo que le había parecido emocionante, cuando habían entrado en el garaje, ella había aprovechado la oscuridad para guiarlo, Elmer sabía que era solo placer y nada más, nadie había hablado de amor, eso era algo para tenerlo claro, no empezando a exigirse nada más allá de lo que no era. Quedaron allí relajados varios minutos, ella se incorporaba, para tomar una toalla, se envolvía en ella y avanzaba hacia la cama donde se recostaba, sus piernas cruzadas hicieron una pequeña sugerencia, se acercaba a su lado, abrazándola, Lili susurraba algo como –Esta es la manera de que estemos bien, solo amantes, no somos esposos, solo amantes, es decir, un amorío que no va más allá-. -Sé que puede ser más que un amorío Lili-. -No para mí, me gusta divertirme contigo, la paso muy bien, pero no es más que un amor de tiempos libres-. -Entiendo Lili, aunque daría todo por quedarme a tu lado-. -Entonces ven aquí- Lili se acercaba a una amplia ventana corriendo el cristal era una vista a un jardín privado que daba al interior de la habitación. -Este lugar me encanta, es lindo lugar para despedirnos por hoy-. -Sí, hermoso lugar-. Lili lo llevaba al frenesí, en un torbellino de pasiones, el jadeaba mientras su cuerpo temblaba, luego se relajaron poco a poco, Lili quedó extasiada por largos minutos, estaba segura que había pasado la hora y más, tendría alguna buena excusa. Mery recibía una caja roja atada con cintas, y una tarjeta, su secretaria le acercaba a su amplio escritorio el presente. En ese instante Lenin subía las escaleras al segundo piso, entrando en la confortable recepción la secretaria de Mery le daba los buenos días, y le anunciaba. Al cabo de unos minutos, le hacía pasar a la cálida oficina de Mery, ella se quedó mirándole con una amplia sonrisa acompañada de sus ojos iluminados. -Hola Mery, quise pasar a verte, quería saber si mañana podemos ir a cenar, cine, partido, lo que gustes-. -Mañana iremos con Gigi a cenar a casa de Rose, pero el domingo podemos ir al lago y pasar una agradable tarde, los dos solos, mirando el paisaje, el lugar es tranquilo, haremos picnic, después tenía pensado ir a casa de mi hijo, es una invitación Lenin, ¿Qué dices? -. -Creo que no sería acertado, tu hijo puede tomarlo a mal-. -Para nada, es muy relajado y lo tomará con tranquilidad, no se hará un drama porque su madre salga con un apuesto, y sexy chico llamado Lenin-. -En especial chico, te agradezco-. Lenin miraba por la ventana hacia la calle, la idea de conocer el hijo de Mery le parecía muy apresurada. -Lenin relájate, es una maravillosa oportunidad para interactuar los tres-. -Por mí no hay inconveniente-. Lenin se acercaba a Mery quien estaba mirando el pastel que lucía en la caja hermosamente decorada. -Este pastel es hermoso, será un buen aliciente a mis noches-. -Entonces me voy a la tienda, hoy será un día de muchas entregas, y de pagos-. Lenin le besó con ternura, estaba enamorándose de ella a medida que cada día pasaba Lenin le besó con ternura, estaba enamorándose de ella a medida que cada día pasaba. -Mery, deberíamos irnos a vivir juntos no tenemos nada que perder-. -No lo sé, parece muy apresurado, ya sabes…- -Lo único que sé y tengo claro Mery es que deseo pasar el resto de días contigo, estoy totalmente seguro, no hay dudas, no necesito conocernos, lo estamos haciendo, creo que no te sientes con seguridad aun, pero lo entiendo-. -Debo pensarlo, por ahora podemos continuar saliendo-. -Pero no quiero solo pasarme la vida saliendo como amigos, quiero que tengas eso claro Mery-. Lenin salía de la oficina de Mery dejándola un poco pensativa, sí que quería a Lenin, y…si quizás al final el conociera alguien más joven, podía pasar, era una decisión que tenía que tomar, no eran muchos años tampoco, aunque no sabía porque sentía que era como si los separaran diez o más. -Mery decisiones, al final todo es decisiones-. Mery llamaba a Rose, quería hablar con ella a solas. -Pasa por casa, estaremos solas, yo saldré en media hora, ya sabes mañana es un día de cena y vinitos alegres, espero que este todo en paz, nunca se sabe-. Y dicho esto colgaba la llamada, dispuesta dejar el café e ir rumbo a casa.
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