Charles le miraba con interés y suspicacia, eso daba a entender que le lugar le había llamado su atención, era un hermoso lugar.
-Será una oficina, aquí será la administración, dejaremos la cocina, dos habitaciones, baño y este antejardín, Clarens me ha dicho que se quiere quedar aquí trabajando, es de confianza-.
- ¿Es decir que tendrás que buscar secretaria para tu oficina del centro? –No, la vieja Dolly seguirá conmigo, ha estado en mi compañía durante largos veinte años, es toda una pieza de arte-.
-Ni que lo digas, es como Mely, tiene años conmigo en el café-.
-Algo así, Clarens tiene unos siete años, ella siempre está entrando y saliendo, aunque ahora con este proyecto su trabajo será vital para mí-.
- ¿No todas las propiedades serán vendidas?
-Dejaré algunas para rentarlas, siempre suelen venir amistades por trabajo de meses, las equiparé con todo, es también rentable para mí-.
-Veo que eres un empresario con todo pensado-.
-Igual eres tú, toda una empresaria del café, ni que decir, tu servicio es ágil, agradable, confortable, y además es exquisito-.
-Gracias, lo apuntaré en mi pizarrón, son pequeños detalles que se tienen en cuenta, como este lugar, es agradable, cálido, aunque confieso que los detalles y azulejos de la cocina son hermosos, han capturado mi vista-.
Rose reía mientras tomaba asiento en el comedor, Clarens colocaba una bandeja con pastelillos, y dos tazas de café. La chica se marchó al momento, justo en ese instante ingresaba una pareja para ver la casa modelo, estaban tan entusiasmados con el lugar, era lo que tanto habían buscado y allí estaba frente a sus ojos el lugar ideal.
Rose terminó su café fijándose en un pequeño detalle de esos que pocas veces se dan a conocer, para su gusto la leche no estaba en su punto, aunque por lo que apreciaba para Clarens no era su fuerte, quizás las cuentas sí, pero elaborar un buen y excelente café no.
El reloj avanzó lo que hizo que Rose se fijara en las manecillas detenidamente, debía regresar, dio las gracias por el café dirigiéndose al exterior, Charles tenía asuntos entre manos por resolver.
-Charles debo regresar si gustas…-
-Ya estoy listo Rose, debo regresar a la oficina, mi auto estará listo en la tarde, me quedaré en cerca de tu café, allí pasará mi conductor con el otro coche, esta mañana lo había enviado a buscar unos documentos al aeropuerto, así que muchas gracias-.
-Está bien, entonces nos vamos-.
Charles entrego unos documentos firmados y dejaba algunas instrucciones a su personal, miró con gesto de aprobación al encargado de obra mientras tomaba su portafolios y caminaba en dirección a Rose, una vez dentro del auto, emprendieron el regreso, Rose conducía a paso veloz y tranquilo, colocaba música para hacer el camino corto, siempre le ayudaba escuchar música que sentía envolvía el lugar.
-Veo que te gusta la rumba brasileña-.
-Me encanta esta banda, es contagiosa, debería irme a vacaciones a Brasil, playa, sol, y pasear lindos lugares, me lo pensaré-.
-Que rápido que haces viaje-.
-Querido la vida no es un tren para abordar con tantas dudas, es un tren para sencillamente abordar un destino-.
-No es tan fácil para mí, yo pienso muy bien las cosas-.
-Yo prefiero tomar decisiones, pensar me dará la opción en muchas ocasiones de quedarme sentada pensando, y luego seguir pensando-.
Charles le miró por el retrovisor, sí que era mujer extraña, lo desafiaba con aquellos grandes ojos, como también le admiraba su paciencia, dulzura y calidez.
Notaba a Rose feliz, tereaba las canciones, no tenía idea que sabía algo de portugués, pero se le escuchaba bien, la letra la desconocía, pero en el rostro de Rose parecían cobrar vida las letras, así que asumía que era una canción de un amor que revivía, de alguien que agradecía por sentir de nuevo el amor.
Él no quería sentir el amor, la pregunta directa era……… ¿Para qué?
Rose entraba al café echando mano de su delantal, habían sido dos horas y media por fuera, debía apresurarse porque estaba por salir toda la pastelería del horno, irían a las bandejas para que reposara y después a vitrinas. Mely la miraba con risa picara.
-Rose, Charles está interesado en ti, deberías darte una oportunidad-.
-No está interesado en mí, es un hombre frio, calculador, además no imagino a Charles con rosas, o algún detalle, me parece un hombre huraño, poco de amistades, su hermana vive cerca de casa… ¿Puedes creerlo? -
-Más excusas para ver a Rose-. Mely preparaba unos estupendos huevos con jamón para la mesa ocho, Lenin tomaba lugar en la barra saludando a Rose.
-Hola Rose, dame lo mismo de siempre, pero esta vez doble porción de tocino en mis huevos, me llevaré ese pastel-. Extendió su mano para mostrarle el elegido.
-Mejor que sean dos, a mi madre le encantan tus pasteles y galletas-.
-Lenin que bueno verte, tu madre siempre lleva de fresas-.
-Le gustó el de almendras, nueces y chocolate-.
-Bien…aquí lo tienes, y el otro. -
-Es para enviar Rose, es…Lenin bajaba la voz un poco, logrando que Rose tuviese que inclinar su cabeza un poco hacia él.
-Lo enviaré a Mery, quiero sorprenderla, espero que no te moleste Rose, que no dejes de ser su amiga, nosotros tenemos una historia, ya sabes, solo fue un flechazo a primera vista-.
-Qué bueno me alegra por ti Lenin, Mery es alguien muy especial-. Rose lo colocaba en la caja, mientras le colocaba las cintas alrededor.
-Si te alegra, entonces no estas molestan-.
¿Por qué habría de estar molesta? Al contrario, Lenin, es perfecto-.
Rose se alejaba para acercar las tazas de café en la barra y acercar varios pedidos a Josef, Ana, y Emi.
-Josef, mesa nueve, y…este paquete es para llevar-.
-Listo, lo tengo todo-. Josef acercaba el pedido de la mesa nueve, en ese instante la señora de la mesa tres pedía siete tazas de café.
Rose preparaba las bebidas mientras Lenin le contaba de las cosas de esos días, Rose reía fascinada, como era que un gato había logrado acercar dos personas y hacerlas felices.
Colocaba las tazas en la bandeja de Ani, y obsequiaba una cesta de panecillos, solía hacerlo con los clientes habituales y nuevos.
-Josef, esta tarde quiero que vayas por unos materiales, paga la factura y sube todo arriba a la terraza-.
-Si señora Rose, imagino que piensa remodelar alguna zona de la casa-.
-Imaginas bien Josef, arreglare la terraza, le harán un hermoso sitio para el lavado y secado de ropa, un bello jardín y un hermoso comedor totalmente cubierto, quedara espacio para las hermosas plantas, te encantara de noche-.
-Bien, Ana atiende los clientes de la mesa doce, yo despacharé los pedidos de la barra-.
-Oh, señora me entretuve perdón, serán dos cafés, y tres pasteles para llevar, a su elección-.
-Claro, nuestros abuelos consentidos, bien aquí esta…café, y panecillos de queso una cortesía-.
Su teléfono repicaba justo en ese momento.
-Lauren cariño, por fin te acuerdas de mamá-.
-Mamá perdona, he estado tan llena de trabajo, llegando tarde a casa, además Antony y yo hemos estado algo distanciados, quería platicar contigo, estoy cerca del café, claro si puedes-.
-Siempre hay espacio para una buena taza de café, o chocolate, te espero-.
Se quedó pensativa, mientras despachaba las malteadas y los cafés sus hijos estaban al parecer cada uno con sus propios conflictos, ella podía darles muchas sugerencias, no quería intervenir, lo que faltaba era Lili y alguna otra situación, aunque Lili jamás le contaría nada, la conocía bien.
Recordó de aquel incidente antes de casarse, había sido algo pasajero, no pasó a mayores, estaba confundida, al final había aclarado su corazón, lo más importante era que sus hijos maduraran a medida que la vida en su escenario los enfrentara a tomar las mejores decisiones.
-Lauren cariño, me sorprendiste, estabas a un pie de aquí-.
-En realidad mamá estaba fuera esperando para hablar contigo-.
-Bien, vamos al comedor, allí estaremos más cómodas-
En ese instante Lenin le hizo señas, a lo que Rose volteaba su mirada.
-No te preocupes llegara en unos minutos, ya lo despaché, le encantara-.
-Gracias Rose, luego te contaré-.
Caminaron hacia el comedor, Rose guardaba silencio, las lágrimas corrían por el rostro de Lauren.
-Mamá Antony es buen hombre, es especial, cariñoso, fiel, honesto, pero siento que su trabajo nos separa-.
-Cariño es algo con lo que hay que aprender a convivir, además pueden hacer sus espacios para salir, compartir, el tiempo que pasen juntos, siempre debe ser tiempo de calidad, más que cantidad-.
-Sí, y Antony siempre que tiene espacios, está conmigo, solo que me gustaría que trabajara en otra división, yo podría ayudarle con…-
-Hija, eso no es sabio, no puede ser solo como a ti te guste, también cuenta la otra persona, eso es importante, creo que fuiste muy consentida y ahora quieres atención las 24 horas del día, pero creces y con ello vendrá la madurez, se buena chica, hazle una linda cena, habla de esas diferencias, que al final no son cosas tan álgidas, y se feliz-.