Rose consultaba su reloj, el tiempo era importante.
-Bueno déjame ver… estaré de regreso a las nueve y media, está bien así que espera despacho estos pedidos, termina tu desayuno e iré por mis llaves-.
Rose anunciaba que saldría un par de horas, y regresaría, ese día se horneaban galletas, pasteles, tartas, de todo para entretenerse.
Gigi y Mery caminaban por la amplia tienda, las chicas iban a paso rápido cambiando las vidrieras, vistiendo maniquís con la nueva colección, en unos días se iría a Milán a un desfile, era fabulosa y fantástica en lo que hacía.
-Creo que debemos reunirnos, sería bueno ir a ver a Rose esta noche, yo llevaré la cena, ayer te estuve marcando, pero…nada, sin respuesta alguna-.
-Estuve algo ocupada, ya sabes algunos pendientes-.
-Igual que yo, mi viaje es dentro de unas semanas, así que tendré que dejar varias cosas al día-. Gigi marcaba su teléfono, se quedó esperando respuesta.
-Oh, Rose no responde, le marcaré en una hora-.
-Bien Gigi, nos veremos en la noche, yo primero pasaré por casa, y estaré por ahí a las ocho en punto, lo aseguro-.
-Que bien, llegar a punto no es lo tuyo, así que será perfecto-.
Despidiéndose Mery caminaba por la avenida, mirando un poco aquí y otro allá, no le diría nada a Gigi, sabía que casi le cuestionaría su romance con Lenin, aunque eso no le importaba en realidad, Rose era diferente, no se afectaba con el tema en cuestión.
Entrando en una tienda compró unas prendas, algunos labiales, un nuevo tono para sus mejillas, pagó en efectivo, caminaba hacia su coche, al abrir la puerta colocó los paquetes uno sobre otro, tomando las llaves encendía el auto y avanzaba, iría a su oficina, dejaría varios asuntos concluidos.
Lenin estaría en su trabajo, no le llamaría y esperaría a que él lo hiciera. Pasaría por la casa de su hijo para ver como seguía, aunque estaba más que segura que estaba fenomenal, llegando a su estacionamiento, tomaba el gran bolso azul, y descendía a paso sereno, era un día renovador, muy renovador.
Sentía la felicidad invadiendo su vida.
Rose conducía mirando atentamente el paisaje que se ampliaba justo frente a sus ojos, Charles estaba al teléfono, le hizo gracia la manera en que fruncía su ceño señal de que algo no le gustaba, se veía bien con aquellos toques apenas de unas pequeñas canas que le hacían lucir de manera atractiva, pero hasta ahí su apreciación.
Girando a la izquierda, tomó una carretera con dirección hacia la construcción, poco a poco avanzaban, había trabajadores por todos lados caminando presurosos. Ella parqueaba donde Charles le indicaba, tomando su portafolio y un gran paquete que entregaba a su secretaria.
-Buenos días Clarens, pagaremos hoy todos los proveedores, y en este vienen los pagos del personal, seis quincenas-.
-Sí señor, hoy mismo giro a los proveedores, y algunos pequeños pagos los haré en efectivo, ya envío al señor William a los bancos-.
-Y… ¿Cuántos trabajadores tenemos en total? -.
-Tiempo completo, nueve, vamos al día con la obra señor, y seis que vienen por horas, creo que debería echar un vistazo a las viviendas-.
-Ahora mismo lo haré-.
Charles invitaba a Rose, era un proyecto que estaba haciendo, su padre le había dejado aquel gran terreno, se decidió al proyecto que su amigo le había propuesto, construir treinta viviendas, quedaría en un circuito cerrado, con vigilancia, eran hermosas, el área tenía lugar para salón de fiestas, cancha para tenis, piscina cubierta, gimnasio, y áreas verdes de caminata, cada vivienda tendría una terraza amplia, eran de una sola planta, aunque habían algunas con terraza con habitación principal con baño privado. Los acabados eran hermosos, no se podía decir lo contrario, el amigo de Charles era un arquitecto grandioso, las casas eran hermosas, amplias, con luz, cocinas hermosas, como a ellas le gustaban, miro detenidamente las habitaciones, el balcón era algo magnifico, era atrayente para colocar un pequeño comedor dos puestos y tomar el café de las mañanas. La idea que entre una vivienda y otra había total espacio por el jardín, le encantaba, luego a mano izquierda estaba el garaje cubierto abierto, no había necesidad de estar cerrando el garaje, pero tener el coche bajo techo era magnifico.
-Creo que para ti sería un hermoso cambio, deberías animarte, te haría una gran oferta, de hecho, me mudaré probablemente aquí, tu casa es amplia, bonita, un hermoso jardín al fondo-.
-Amo mi hogar, si es una gran casa no hay duda de ello, además le hice algunos cambios, como la cocina que es mi lugar favorito-.
-Pues mi oferta sigue en pie-.
-Gracias, buena oferta, le comentaré a Mery, ha querido vender su departamento, y comprar una casa-.
-Cuando gustes Rose, puedes venir y que vea la zona, las casas, hay una gran tienda de víveres, cafés, restaurantes, tiendas de ropa, accesorios, muebles, en fin, la zona está muy hermosa, es muy tranquilo y seguro, es turístico, hay posadas, dos hoteles cerca del lago, así que es un lugar encantador, no está lejos de la ciudad, solo veinte minutos en coche-.
-Muy cerca, eso es un punto importante, te felicito, es un proyecto muy ambicioso-.
-Magnifico, ven conmigo, te invito un café, es una oficina provisional, pero está equipada con todo, armamos una habitación con baño, cocina, la oficina, y una pequeña sala, además tenemos unas habitaciones más, allí se queda la señora que nos ayuda con la limpieza, su esposo que trabaja en la obra, y dos trabajadores más, Clarens se mudó por ahora aquí, está al tanto de todo, ya tenemos varias viviendas vendidas las cuales estarán listas en la próxima semana, lo que nos queda son detalles, acabados, y las zonas de jardín, pero estarán en quince días terminadas-.
Entraron en la oficina, era amplia, con una sala pequeña, pero cómoda, la cocina, con un comedor auxiliar, había tres habitaciones, baño, estaba al costado de la entrada a la construcción.
- ¿Y en este lugar que harás? Porque es un proyecto muy bien logrado, me encanta, quizá si yo no tuviese mi casa, me compraría aquí una de estas preciosidades, son acogedoras, cómodas, y con luz natural por cada rincón, siempre admiro la cocina y los baños, no puedo evitar imaginarme en este espacio-.
-Podrías pensarlo, tu casa la podemos vender, compras aquí y solucionado, además te haría una súper oferta irresistible, pero sé que no tomarías la decisión como tal-
-Si, en mi hogar hay algo que no tendría aquí, los recuerdos maravillosos de los cuales se impregna un hogar, aunque quizá, quizás, quizás, eso dice la canción-.
-Pues estas perdiendo el tiempo…-
-Pensando… Jajaja, es tentador Charles, es tentador-.