CAMILA : Luego de la vergüenza con Alexander corrí al baño para refugiarme ahí y que se me quiten un poco los nervios. Ya en el baño hago todas mis necesidades, tomo una ducha y me coloco un hermoso vestido blanco de tirantes con rosas amarillas. Recojo mi cabello y me hago una alta coleta resaltando algunos lunares de mi cuello. Me miro al espejo y me veo muy hermosa al natural, sin una gota de maquillaje y me veo espectacular. Tomo una bocanada de aire y abro la puerta para salir del baño. —Hasta que por fin sales… Vamos que mis padres nos esperan para desayunar. Habla el hombre frente a mí ya cambiado con su traje elegante a la medida. ¿Cómo logró cambiarse tan rápido? Pienso frunciendo el ceño. —De acuerdo. Es lo único que digo y sigo al hombre que va delante de mí

