CAMILA BROWN: Luego del desayuno nos despedimos para marcharnos. —¿Por qué no pasan el día y se van mañana? Casi no vienes a casa Alexánder. Habla la madre de Alexander haciéndole un puchero a su hijo y este suspira. —Madre, me encantaría, pero una empresa espera por mí y una boda que debemos organizar mi prometida y yo. Dice entrelazando nuestras manos y ella suspira. —¿Ya has elegido el vestido? Me pregunta con un brillo extraño en los ojos. —No, aún no señora Marianna. Le respondo y esta sonríe muy emocionada. —Perfecto, por cierto ¿Dónde te estás quedando? —Conmigo. Responde Alexander con su cara de amargado y su madre sonríe más si es posible. —Bien, entonces pasaré por ti mañana a las tres de la tarde para que te hagas la prueba de vestidos y maquillajes. Dice muy emoci

