Francescca
Durante el resto del trayecto de camino a casa, Varick no dijo nada más, él lucía molesto. Y no era para menos, ya que, escuchar el nombre de su antiguo rival lo había puesto furioso.
—Estaré en el estudio —informó.
Miré a Varick encerrase en su estudio, así que, decidí dejarlo a solas, necesitaba tranquilizarse un poco, aunque me intrigaba conocer un poco más de Malek, un hombre frío e inexpresivo.
Es como si tratara de ocultar algo detrás de esa fría máscara.
La tercera regla de Malek llegó a mi mente: no trates de involucrarte conmigo con asuntos fuera del trabajo. Malek parecía ser un hombre con muchos misterios; sin embargo, a pesar de que me causaba curiosidad, sabía que no era de mi incumbencia. Hice a un lado mis pensamientos y me concentré en la pasta que estaba preparando para la cena, una vez que el aroma llegó al estudio de Varick, él salió por arte de magia. Mi madre siempre dice que a un hombre siempre se le conquista por el estómago. Y vaya que era verdad.
Varick devoró su pasta, disfrutaba cada sabor y eso me hacía sentir satisfecha, al menos era una buena cocinera. Dejé de comer para mirar a Varick, tenía curiosidad acerca de Malek, pero no sabía si era conveniente preguntar, así que, decidí arriesgarme.
—En el auto —comencé a decir —dijiste que Malek es árabe ¿es cierto? —Varick dejó a un lado su pasta para mirarme.
—Eso escuché —respondió encogiéndose de hombros —. No sé exactamente de que parte del medio oriente sea, solo sé que él y su familia se mudaron a los Estados Unidos cuando era un niño, después de la muerte de su hermano mayor, es todo lo que sé —me quedé callada procesando la información.
—¿Cómo murió su hermano?
—¿Yo que sé? —Dijo con fastidio— ¿por qué tanto interés por ese idiota?
—Solo curiosidad.
—Ese idiota cree que es el mejor, pero está muy equivocado. Un día nos enfrentaremos en un tribunal y verá quien es el mejor —Varick sonaba resentido, pero aún así decidí ignorar su amenaza.
[...]
A la mañana siguiente llegué antes que nadie al despacho de Malek, pero para mi sorpresa, él ya se encontraba ahí.
¿Acaso este hombre no hacía más que trabajar?
—Buenos días —saludé por cortesía, pero él no respondió, solo mantuvo su mirada fija en su computadora.
Dejé mi bolso en el perchero junto al abrigo de Malek y comencé a ordenar los documentos del archivero, eran montañas y montañas de papeles, algunos de hace cinco años y otros más recientes. Esto me llevaría toda la mañana y parte de la tarde.
Solté un pesado suspiro cuando noté que solo llevaba ordenados solo la mitad de los documentos, pero no me daría por vencida, le iba a demostrar a Malek Eljal que era digna de ser una abogada.
—¿Qué estás haciendo? —Su voz resoplando en mi nuca me hizo sobresaltar.
—¿Qué parece que hago? Acomodo los documentos del archivero —respondí tajante.
—¿Y se puede saber por qué están acomodados por fechas y no por orden alfabético? —Sentí como un tic aparecía en mi ojo.
—¿Qué?
—Que yo recuerde solo te dije que ordenaras por fechas los documentos del estante y no del archivero —un nudo en mi estómago se hizo presente como si me hubieran golpeado con fuerza.
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—Yo...
—Inicia de nuevo, estos documentos deben estar en orden y cuando termines inicia con los otros archiveros —y sin decir más, salió de la oficina.
Miré de reojo mi reloj y me percaté de que pasaba del medio día, eso significaba que era la hora del almuerzo, pero no podía darme el lujo de ir a comer y después volver, eso sería una pérdida de tiempo. Inicié nuevamente a revisar cada documento y ordenarlo por orden alfabético con respecto al nombre de cada cliente. Esta sería una larga semana.
[...]
El fin de semana había terminado en un abrir y cerrar de ojos, y antes de que pudiera darme cuenta, ya era lunes otra vez, ni siquiera había podido disfrutar de mi fin de semana, ya que, mi madre se había empeñado en mandarme las invitaciones para la boda y sellar cada una.
—¡Franny! —Clary se acercó corriendo en cuanto bajé del auto de Varick, ahora que lo pienso debo comprar un auto, no puedo depender siempre de Varick.
—Clary —saludé con el mismo entusiasmo, desde que trabajo con Malek no había podido ver a ninguno de los chicos, ni siquiera a Skye y eso era un alivio.
Señal de que solo era una prisionera de Malek Eljal.
—¿Cómo has estado? No te he visto en toda la semana —le dediqué la mejor de mis sonrisas.
—He estado algo ocupada. Ya sabes —dije de manera despreocupada.
—Me lo imagino, trabajar con Malek debe ser muy ocupado, después de todo a él le llueven casos —ese último comentario me cayó como un balde de agua fría.
¿Le llueven casos y no me ha incluido en ninguno?
Insufrible egoísta.
—De hecho solo me ha mantenido ordenado los archivos de su oficina —me quejé mientras que Clary me miró incrédula.
—¿Es en serio? —Asentí, Clary se ajustó la correa de su bolso a su hombro —. Era de esperarse. Creí que contigo sería diferente, pero veo que no.
—¿Por qué sería diferente? —No comprendí lo que Clary quiso decir.
—Lo he visto observándote cuando estás distraída es como si le atrajeras en cierta forma —mis mejillas se calentaron haciendo
evidente mi sonrojo.
¿Malek atraído por mí?
¡Sí, claro! ¡Y Skye es la chica más agradable del planeta!
—Claro —mi sarcasmo era evidente en ese monosílabo.
—Debí suponerlo, a Malek no le gusta la competencia —mi interés aumentó en cuanto Clary dijo esas palabras.
—¿A qué te refieres?
—Hay tres rumores —. Clary miró hacia ambos lados para asegurarse que Malek no estuviera cerca —. Uno de ellos dice que Malek odia trabajar en equipo porque teme que alguien le quite el puesto del número uno.
Inmediatamente el rostro de Varick llegó a mi mente, él me dijo que Malek le había quitado el puesto que él quería ¿pero bajo que métodos?
—¿Y cuáles son los otros dos? —Pregunté curiosa.
—El otro dice que Malek es un obsesivo compulsivo del trabajo y que no hay nada más orgásmico para él que masturbarse con uno de sus casos —no pude evitar soltar una carcajada.
—¿Y el otro?
—El otro dice que es homosexual, ya que, jamás lo han visto salir con nadie —la miré sorprendida, a pesar de ser un pesado no creí que un hombre como Malek fuera homosexual. Sería un desperdicio —. En fin ese hombre es un misterio.
Los ojos grises de Malek vinieron a mi mente.
—Sí, un misterio.
¿Quién demonios eres Malek Eljal?