El Precio de la Información La aparición del fragmento de lona industrial en la orilla había dinamitado la Regla Siete (Aislamiento Total). Aarón no podía arriesgarse a una confrontación ciega. Necesitaba saber si El Cuervo había enviado cazadores o si solo era una advertencia. Se dirigió a la sala de comunicaciones de emergencia, un pequeño búnker de concreto oculto bajo la villa. Vale lo siguió, observando cada movimiento. —Una sola llamada—, dijo Aarón, su rostro iluminado por la luz fría del equipo satelital. —Mi contacto en Zúrich. Él maneja mis cuentas de contingencia y tiene oído en los mercados negros de inteligencia. Si alguien nos está buscando, él lo sabrá.— —La señal podría ser interceptada—, advirtió Vale. —Lo sé. Pero el riesgo de no saber es mayor que el riesgo de ser e

