La Jaula de Cristal Vaciada Aarón Vera se sentó en su oficina del piso ático de Vera Capital, la jaula de cristal desde donde había gobernado su mundo de engaño. Había enviado el archivo de Santini a los líderes de El Cuervo y había esperado. El mensaje era claro: "La posesión del Halcón se desbocó por celos y celó su propia vida. Mi activo ya no está. Mi lealtad es su prueba." El reloj de arena de El Cuervo se detuvo justo antes de la medianoche. En lugar de una ejecución, llegó una comitiva. La puerta de su oficina se abrió, y entraron tres hombres. No eran los líderes, sino sus ejecutores. El líder silencioso, conocido solo como "El Martillo", era un hombre de presencia pétrea. —El Halcón—, dijo El Martillo, su voz profunda y carente de emoción. —El Reloj de Arena estaba casi vacío

