El Reencuentro Bajo el Sol Valeria no se movió del ventanal. En el momento en que el jet de Aarón se detuvo en la pista, sintió que el nudo de tensión en su pecho se disolvía. Él había llegado. Había elegido la libertad con ella, incluso al precio de la Regla Nueve de El Cuervo. Minutos después, Aarón apareció en la terraza de la villa, bañado por la luz caribeña. No vestía su traje blindado, sino ropa ligera de lino, pero la postura de su cuerpo seguía siendo la del hombre que había peleado una guerra. Sus ojos, oscuros y exhaustos, se fijaron en Vale. El silencio entre ellos era más intenso que cualquier confrontación anterior. —Rompiste la Regla Cero—, dijo Aarón, caminando hacia ella. Su voz era grave, despojada de su autoridad de Dueño. —Tú rompiste todas las reglas, Aaron. Inclu

