Obsesión.

1984 Palabras

Comenzaba un nuevo día, bien temprano para mí que debía arreglar todo para volver a ausentarme de la empresa gran parte de la jornada. ¡Cosas del amor! y de esta nueva vida que comenzaba nada más llegar a la isla. ¡Qué ironía! yo que pensaba tener una rutina más tranquila y centrada en otros proyectos, jamás hubiese imaginado que alguien como Olympia formara parte de todo ello, convirtiéndose en mi prioridad. La besé suavemente en la frente, dejándola profundamente dormida. El sol casi ni asomaba al horizonte cuando me puse en camino al hotel para cambiar de vestuario y llegaba el primero a la oficina. —¡Señor Maillard! no esperaba encontrarle aquí tan temprano —se sorprendió Alejandro entrando sin llamar a mi oficina portando una montaña de carpetas en sus manos. —Me imagino... —con

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