Amanda (2): Una molesta persecución

3917 Palabras
—¡Jon, pisa ese maldito acelerador a fondo! —Amanda se asomo por la ventana del asiento del copiloto y comenzó a disparar a sus perseguidores... O al menos eso trato, ya que el dolor en su brazo por el disparo apenas le permitía apuntar y casi todas las balas que disparaba salían desviadas—. ¡Maldición! —Amanda pensó que cuando encontrara al mal nacido que le disparo lo haría puré. —¡Voy lo mas rápido que puedo! —Jon los conducía por una carretera sin nombre cerca de la estatua de la libertad en el carro que habían robado de los Lobos—. ¡Mierda! —Una de las balas atravesó el vidrio trasero y estuvo a punto de impactar en la cabeza de Jon, por suerte iban tan rápido y se movían tanto, que era difícil que alguna realmente impactara en ellos... Lo mismo iba para su lado, Amanda disparo cinco balas y las cinco fallaran por bastante. Después de todo por lo que habían pasado, ahora estaban siendo perseguidos por los malditos Lobos, si había alguien que Amanda realmente detestaba además de los conejos, era a los Lobos. No existía grupo mas violento y anárquico en toda la ciudad o incluso en todo el pais, todos y cada uno de los integrantes de los Lobos son unos psicópatas, idiotas sin cerebros cuyo único propósito en la vida es matar, comer y tener relaciones sexuales con la primera persona que se encontrara, ellos eran lo mas parecido que podías encontrar a una representación de lo que es un humano cuando no tiene ni normas o reglas que seguir. Los Lobos los perseguían en una caravana de cinco carros, todas camionetas parecidas a la que ellos robaron, solo que mas viejas y con mas cráneos y huesos de decoración. Estos gritaban como locos y aullaban como lobos, gritaban cosas sin sentido y que Amanda no estaba segura si eso era ingles o algún otro idioma que no conocía. Amanda pudo ver que uno de ellos tenia una ametralladora montada, pero que supuso que no servía ya que ninguno de ellos la estaba usando... O tal vez fuera porque no la necesitaran. —¿Por que diablos van tan armados? —En cada uno de los carros se podía ver a cinco o seis Lobos, todos con ropas sucias, deterioradas y rotas, con pieles de lobos y algunos cráneos para hacerles juego, algo perfectamente normal... Exceptuando todas las balas y armas que tenían encima. Amanda no tenia la mejor visión del mundo, pero hasta ella podía ver la gran cantidad de armamento que llevaban, cada uno llevaba una o dos ametralladoras con varios cientos de balas en cintos en el pecho y en los brazos, además de que algunos tenían rifles francotiradores, pistolas semiautomáticas y hasta granadas de fragmentación, una de ellas estuvo a punto de impactar con ellos, pero por suerte Jon se movía tanto que esta fallo y termino explotando en un edificio cercano. Los psicópatas disparaban las balas como si tuvieran para regalar, aquella era una gran lluvia de balas las cuales en mas de una ocasión explotan sus cabezas, Jon tenia que hacer demasiados movimientos de zigzag para evitar sufrir tantos daños, pero aun así, no creía que aquel carro fuera capaz de aguantar demasiado tiempo... —¡Frank! —Amanda le grito a Frank que se encontraba recostado en la parte trasera de la camioneta... Por alguna razón, este no estaba disparando—. ¡Frank!, ¿te encuentras bien? —Yo... —Amanda apenas podía escuchar lo que Frank decía por todo el ruido de los disparos y del motor del carro, pero no se escuchaba para nada bien. Amanda se asomo mejor y reviso a Frank, este estaba sudando bastante y tenia una expresión de gran dolor en su rostro... Eso no era nada bueno. —¡Mierda!, ¡Mierda! —Amanda disparo con la pistola y casi de milagro, logro apuntar hacia la cabeza de uno de los Lobos, por esta estaba apuntando hacia el conductor y en vez de eso, le dio a uno de los que les disparaba—. ¡Frank! Frank no le respondía, Amanda pudo ver como este se tiraba y se retorcía del dolor, aquello no era tan extraño, casi siempre cuando tenían viajes demasiado movidos, a Frank su brazo comenzaba a dolerle y casi nunca era capaz de aguantar el dolor que sufría, pero no podía darle en peor momento, ahora que este no podía disparar y Jon conducía, su única defensa era Amanda y tampoco es que ella se encontrara en su mejor momento... —¡Mierda, el camino esta bloqueado! —Aquello era lo que faltaba, cuando Amanda se volteo al frente, pudo ver como la calle estaba bloqueada por cientos de carros abandonados y la única calle principal que había tenia el suelo totalmente destrozado. —¡Gira allí! —Amanda logro divisar un callejón no tan pequeño por el que parecía poder pasar el auto justo antes de estrellarse contra el muro de carros. Jon giro el volante por completo, Amanda fue empujada por la inercia y se golpeo con la puerta, esta soltó un gemido de dolor al golpearse el brazo, pero no fue para nada tan fuerte como el de Frank, que al parecer estaba bastante mal. Jon logro entrar en el callejón en el que los Lobos los siguieron, pero esta vez iban en forma de tren, uno detrás de otro para lograr caber en aquel lugar, por el cual se llevaron de frente a un par de zombies y varios botes de basura. Uno de los zombies salió volando al chocar contra la camioneta y sorpresivamente termino cayendo en uno de los carros que los perseguían. Los Lobos gritaron de terror al encontrarse con un zombie y Amanda rio de felicidad al ver como el medio muerto se devoraba el rostro de uno de ellos. Lograron salir del callejón hasta otra calle la cual tenia una cantidad preocupante de arboles y escombros los cuales Jon tuvo que esquivar, para su mala suerte, este no era el mejor conductor y rozaron varios de los arboles hasta echar chispas, Amanda casi pierde el otro brazo cuando uno de los arboles estuvo a punto de llevársela. —¡Conduce bien! —exclamo Amanda a todo pulmón después de casi perder la cabeza con una señal de trafico caída. —¡Eso intento, pero los tipos disparándome no ayudan mucho! —Jon logro esquivar todos los arboles que salían del camino, por suerte sus perseguidores no tuvieron tanta suerte y uno de los carros termino chocando de lleno contra un árbol. Amanda grito de alegría al ver como los lobos se salían del carro y disparaban al cielo con furia, pero los otros los seguían con bastante insistencia. Amanda se asomo otra vez, los malditos seguían disparando como si tuvieran balas infinitas, eran tantas que no comprendía como es que no estaban muertos aun. Los lobos gritaban y gritaban y no se veían muy felices de que uno de los carros se hubiera chocado. Amanda trato de disparar otra vez, no quería gastar balas, pero tenia que hacer algo para evitar que murieran. Logro dispararle a uno de los lobos que cayo del auto como un muñeco de trapo al suelo, pero poca diferencia hacia realmente, los otros seguían disparándole y una de las balas logro rosa a Jon en un brazo, este maldijo y por un instante casi chocan contra los restos de un edificio. Amanda logro dispararle una vez mas a otro lobo, pero solo logro darle en un brazo y ni siquiera logro derrumbarlo del vehículo. Amanda maldijo y trato de disparar otra vez, pero su hombro comenzó a dolerle una vez mas y fallo el disparo por bastante. —¡Frank! —Amanda trato de llamar a Frank que se seguía retorciendo y aun tenia los ojos cerrados, pero este solo gemía y no parecía escucharla. Amanda estaba entre las cuerdas y no se le ocurría ninguna forma de evitar a esos desgraciados, no podía cambiar lugar con Jon para conducir porque no tenia la suficiente fuerza y se arriesgaban que con un solo brazo chocaran o se volcaran, Frank no parecía que fuera ayudarlos por ahora y los Lobos se volvían cada vez mas erráticos y enojados, tanto que comenzaron a lanzarles cocteles molotov para tratar de incendiar el auto que gracias a dios no recibió el impacto de ninguno ya que no tenían muy buena puntería. «¿De donde diablos sacaron tantas armas?» Aquello ya era demasiado sospechoso, nunca, ni siquiera cuando los conejos y los lobos tenían sus horribles guerras había visto que un grupo tan pequeño pudiera tener tantas cosas, normalmente apenas llevan armas de fuego, pero estos iban armados hasta los dientes... Entonces a Amanda se le ocurría una muy buena idea mientras que Jon volvía a desviarse por otra calle lateral a lo que alguna vez había sido un parque y que ahora era casi un bosque. —¡Jon!, ¿Dónde esta la gasolina? —Jon la miro de reojo, sudaba bastante por el rostro y tenia una gran expresión de confusión. —¡En la parte de atrás! —grito Jon para que Amanda la pudiera escuchar. —¿En la parte de atrás?, ¿Por que diablos dejas la gasolina en un lugar tan peligroso? —Jon no pudo contestarle porque una lluvia de balas destruyo súbitamente el vidrio delantero y todos los fragmentos de cristales cayeron encima de ellos, uno de ellos corto a Amanda bastante profundo en el brazo, esta maldijo mientras que Jon la veía con una cara de perrito asustado... A veces se preguntaba por que se había casado con ese hombre, pero luego veía esa cara tan estúpidamente tierna y el pensamiento desaparecía de su cabeza como una estrella fugaz. Amanda le mostro el brazo para que pudiera ver que no estaba tan mal y se tranquilizara, acto seguido se asomo a la parte trasera de la caminata y pudo ver el envase de gasolina justo al lado del muy adolorido Frank. Amanda se preocupo bastante al ver que estaba sufriendo mucho mas de lo normal y era extraño que para ese punto no se hubiera desmayado ya de tanto dolor. «Es un milagro de que no hayamos explotado» Amanda agarro el envase y logro llevarlo hasta la parte delantera, fue bastante difícil ya que las balas casi impactan contra este y el brazo bueno de Amanda aun le dolía demasiado y casi deja caer la gasolina. Amanda agarro como pudo la gasolina con su brazo y medio y espero hasta que hubieran llegado a una curva donde poder lanzar la gasolina sin que le explote en la cara... Hasta que finalmente llegaron a una curva bastante estrecha en el camino por donde tuvieron que pasar por debajo de un puente destruido y esquivando varios autos destrozados, fue entonces cuando Amanda lanzo la gasolina hacia atrás y antes de que cayera al suelo, logro dispararle con un disparo mas preciso de lo que se hubiera imaginado. El envase de gasolina exploto causando una gran explosión que atrapo a los carros. —¡Mueran bastardos!... —Pero por desgracia eso no paso y solo dos de las camionetas fue atrapada por la explosión, las otras lograron esquivarla sin mucho esfuerzo—. ¿Es en serio? Amanda grito de furia, esos malditos no se morían con nada y ya se había quedado sin ideas. —¡Te dije que debimos de haber comprado el lanzagranadas! —Le replico Amanda a Jon recordando aquella vez hace un mes cuando un comerciante de la Fabrica les ofreció una nuevo y renovado lanzagranadas, pero que Jon se había negado a comprar por miedo a que viniera defectuosa y de que les explotara al dispararlo... —¿Y que se nos explote en la cara?... —Amanda se volteo de repente al escuchar la voz de Frank—. Bonita explosión... Frank se veía bastante mal, el sudor le caía de la frente y tenia el rostro bastante rojo, pero había logrado sentarse con la poca fuerza que le debía de quedar... —Maldito brazo... —Frank observo a Amanda con una expresión de cansancio... Entonces volteo, agarro el rifle que tenia a su lado con su brazo bueno, reviso que estuviera cargado, lo recargo, lo elevo y con una sola mano en el arma apunto... Y de esa forma, disparo con el arma cuyo retroceso fue tan fuerte que que todo el brazo de Frank fue levantado y llevado hacia atrás y casi se le cae el arma... Pero a pesar de eso, Frank logro un disparo limpio y certero que le exploto la cabeza al conductor de una de las camionetas, la cual termino volcándose y chocando contra la ultima que quedaba en un momento que hacia creer a Amanda que tal vez Frank estaba bendecido por los ángeles... Ambos carros terminaron arrastrándose el uno con el otro por el suelo hasta que finalmente pararon al chocar contra un "Blanco"... —¡Que me lleven los muertos! —exclamo Amanda al ver como el inmenso y terrorífico zombie rugía como un león y destruía con saltos las camionetas, aplastando a los Lobos de adentro los cuales gritaban de terror... Realmente, Frank tenia demasiada suerte... Pero no parecía que Jon tuviera la misma suerte, ya que poco después de que lograran deshacerse de sus perseguidores, la camioneta dejo de funcionar y quedaron varados en medio de la calle... —¿Y ahora que...? —pregunto Amanda frustrada. —Ehh... Creo que nos quedamos sin gasolina... —Jon sonrió nerviosamente a Amanda mientras señalaba el medidor de gasolina el cual marcaba que estaba vacío... Ambos bajaron del carro, Jon reviso el la camioneta mientras que Amanda reviso como Frank estaba, este no se veía tan mal como antes, pero si se podía notar lo cansado y adolorido que estaba. —¿Qué tal estas? —Amanda se monto en la parte trasera y busco a ver si Frank tenia alguna herida de bala, por suerte no parecía tener ninguna, es mas, no parecía tener ni un solo rasguño de bala ni siquiera en la ropa, realmente tenia demasiada suerte... Aunque claro, eso era algo que no le podía decir, Frank era muy sensible cuando se hablaba de ese tipo de cosas. —No tan mal... —Frank parpadeo varias veces y se seco el sudor de la cara con su brazo bueno, luego trato de levantarse, pero Amanda tuvo que ayudarlo para que se pusiera de pie — Gracias... —Bien, ya encontré el problema, el tanque de gasolina esta agujereado y es imposible repararlo en este momento... Así que creo que estamos fritos —Jon levanto las manos y comenzó a sacar su equipaje de la camioneta. Amanda ayudo a Frank a bajar de la camioneta, esta miro alrededor en busca de peligros y al parecer habían hecho bastante ruido porque varios zombies se encontraban cerca del lugar, por suerte el lugar era bastante amplio y había una amplia cantidad de arboles, aquella zona era bastante boscosa, Amanda no conocía muy bien la ciudad, así que no estaba segura de donde se encontraban, pero definitivamente debían de estar cerca de salir de esa maldita ciudad. —Mmm... Debemos de estar al sur de Brooklyn... —Frank y Jon debían de ser de las pocas personas que seguían usando los antiguos nombres de las calles y zonas de la ciudad, para Amanda todo eso era Nueva York y realmente no había mucha diferencia si la zona se llamaba Brooklyn o MierdaVille, todo era la misma bazofia. —Entonces... ¿Qué hacemos? —pregunto Amanda mientras que ayudaba a Frank a ponerse su equipaje, una tarea no tan fácil, porque debía tener mucho cuidado de no molestar mucho el brazo malo de este. —Mmm... —Frank levanto la mano buena y comenzó a revisar las proximidades — Caminar... Sin muchas mas opciones, los tres juntos comenzaron a caminar con dirección al sur con un ritmo no tan bueno ya que ninguno de los tres se encontraba en la mejor de las condiciones. —En serio... —Amanda suspiro mientras que caminaba y Jon se encontraba vendando el brazo y los cortes de vidrio con un esfuerzo frenético, en serio tendría que cambiar esa actitud tan preocupada que tiene... Aunque le pareciera algo bonito—. Si alguna vez llegamos a ver otra vez al maldito comandante, yo pido la primera bala en la entrepierna. —Yo pido la pierna, aun no olvido que por su culpa perdí mi pierna... —Jon dijo aquello con bastante melancolía en la voz, Frank carraspeo y por un momento se quedaron en un silencio incomodo... Recordar esas cosas realmente no los ponía de buen humor, normalmente preferían no hablar de todas las «cosas » que les ocurrieron cuando estaban en los conejos, pero a veces era bastante difícil no hablar de todas las atrocidades por las que pasaron, después de todo, esas atrocidades son las que realmente componen sus vidas y básicamente todo su pasado se basa en eventos catatastróficos y tristes... Cosas no muy agradables la verdad. —Mmm... Yo pido el ojo... —dijo Frank en un tono de voz que parecía querer sonar burlón, pero que realmente sonaba como si estuviera regañándolos. Aquello sorprendió a Jon y Amanda que quedaron con los ojos abiertos como platos, era extraño, por no decir inaudito, que Frank estuviera haciendo bromas y mucho menos sobre algo como eso y casi de manera irremediable, Amanda comenzó a reír a carcajadas. —Creo que realmente tenemos que salir de esta ciudad antes de que nos volvamos locos —dijo Jon en broma mientras reía junto con Amanda, hasta Frank estaba soltando algunas risas pequeñas. «Creo que es un poco tarde, hace tiempo que perdimos la cordura» Los tres caminaron en silencio y después de una media hora lograron llegar hasta un largo puente de nombre desconocido para Amanda el cual se encontraba bastante próximo a caerse en pedazos, desde el pudieron ver a los restos de la estatua de la libertad en la lejanía y en la punta lograron divisar una gran hoguera, aquel fuego que se encontraba en los restos de la antorcha de la estatua llevaba demasiados años prendida continuamente sin apagarse y Amanda nunca había descubierto quien era el loco que decidía prender una hoguera tan grande en una estatua destruida en medio de un muy n***o lago en una minúscula isla, aquel fuego no tenia realmente ningún objetivo aparente y no parecía que a muchas personas le interesara descubrir el secreto, aunque eso era normal, las personas preferían meterse en sus propios asuntos, además, seguro que era simplemente algún viejo estúpido sin mas que hacer o algún grupo pequeño que adora el fuego como si fuera un dios o algo por el estilo. Después de un rato de recorrer el puente, de que Jon casi se cayera en un agujero que no logro ver, de los gemidos de dolor de Frank por el brazo y de pelear contra unos pocos zombies y un par de perseguidores, terminaron en una larga calle principal... Y sin mucho esfuerzo encontraron rápidamente su siguiente inconveniente. —Eso no es para nada bueno... —dijo Jon señalando lo obvio. Frente a ellos a pocos metros bajando por la misma calle, se encontraba lo que parecía una especie de puesto de avanzada de las Abejas, habían unos cuantos cientos de personas con trajes amarillos de pies a cabezas los cuales tenían varias barricadas bloqueando el paso, probablemente varias decenas de vigías en los edificios cercanos y varios autos y camiones con armamento pesado. Pudieron ver como personas sin traje entraban al puesto por una gran puerta improvisada y Amanda no estuvo segura de que trataba aquello, hasta que vio a un hombre vestido con varias telas y con un gran bisonte con decenas de maletas y objetos extraños, aquel era un comerciante, lo que significaba solo una cosa. —Están bloqueando la salida de la ciudad —Frank tenia razón y acto seguido les dijo que se ocultaran en el edificio mas cercano, tuvieron que entrar con bastante rapidez, no querían ser vistos por algún vigía. Entraron en un edificio bastante pequeño que apenas tenia unas pocas paredes y solo tenia un piso ya que los superiores se habían destruidos. —Tal vez podamos pasar sin que se den cuenta... —dijo Jon tratando de animarlos. —No creo que eso se posible... —Amanda señalo a un edificio cercano al suyo, uno bastante grande... El cual tenia un absurdamente grande dibujo de Frank en todo el medio. —Ohh... —Aquel dibujo era ridículamente grande y tal vez seria un gran reconocimiento si no fuera porque el Frank que sale en la pintura, tiene cuernos en la cabeza, una sonrisa demoniaca, unas pistolas demasiado grandes apuntando hacia ellos y un gran circulo rojo con una raya en medio. Frank se quedo un rato pensativo mientras que Jon terminaba de vendar las heridas de Amanda, realmente se encontraban en un aprieto, según Frank, aquel camino era el mas rápido para salir de la ciudad y si decidían tomar otro, tardarían muchas mas horas y tendrían muchos mas problemas, así que debían de encontrar la manera de pasar por allí, pero por desgracia, no tenían la suficiente munición o armas para enfrentarse a tal fuerza, las Abejas debían encontrarse por los cientos y aunque pudieran acabar con casi todos, las posibilidades de que terminaran con cientos de agujeros en el cuerpo eran muy altas. —Mmm, tal vez podríamos disfrazarnos o... —Pero Amanda callo cuando escucho de repente un sonido de disparo el cual no sabia de donde provenía. Amanda giro la cabeza al igual que Frank, mirando en todas direcciones para ver de donde venia el disparo, con las armas levantadas, apuntando hacia cualquier posible amenaza y al parecer no eran los únicos, ya que las Abejas comenzaron a gritar y pudieron ver como se ponían en posición en la entrada y obligaban a todas las personas que no fueran Abejas a entrar. Por unos minutos no se escucho ningún otro disparo y las Abejas comenzaron a dispersarse de la entrada... —¿Qué fue eso...? —Entonces Amanda volvió a escuchar otro disparo y tanto ellos como las Abejas se pusieron en posición. Y una vez mas, pasaron varios minutos sin producirse otro sonido, minutos en los que los tres se quedaron totalmente en silencio, Amanda podía sentir la tensión en el aire, sea lo que fuera el origen del disparo, no podía ser algo bueno para ellos... Y una vez mas sonó otro disparo en la lejanía... Y luego otro... Y luego otro... Y entonces sonó un ultimo disparo y de repente, Amanda sintió como un golpe en la parte trasera de la cabeza y súbitamente, Amanda sintió como perdía las fuerzas de sus pierna y súbitamente, cayo al suelo y todo se puso escuro... —¡Mierda...! —Alcanzo a escuchar Amanda antes de perder el conocimiento... Todo se volvió oscuro, pero Amanda logró escuchar gritos y sonidos de disparos en la lejanía, casi como si fuera un sueño, podía escuchar, pero no hacer nada. Amanda sintió como era arrastrada por el suelo y cientos de disparos y explosiones llenaron sus oídos, persona gritando, llorando, agonizando, pero no podía ver nada, era totalmente ajena a todo lo que ocurría en el mundo exterior... Y finalmente Amanda dejo de escuchar sonidos y perdió el conocimiento por completo... Pero entonces Amanda abrió los ojos al escuchar el sonido de un motor en movimiento y súbitamente se levanto del golpe. Amanda se encontró perdida, sin idea de donde estaba, observo a su alrededor tratando de buscar un arma que la ayudara en caso de haber sido atrapada por un enemigo antes de darse cuenta de que se encontraba en un auto en movimiento, en la parte trasera de este y frente a ella, se encontraba Frank al volante y Jon que parecía dormir a su lado... —Al fin despertaste... —dijo Frank mirándola por el retrovisor con una voz ronca y una mirada que denotaba cansancio. —Que fue... —Amanda se froto la mano contra la cara y descubrió que tenia varios vendajes llenos completamente de sangre y un gran dolor de cabeza... Entonces miro por la ventana del carro y vio un hermoso atardecer en una larga planicie, sin un solo edificio, casa o estructura bloqueando el sol, solo kilómetros de grama, arboles verdes y una carretera casi interminable... Al fin habían salido de la maldita Nueva York...
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