CAPÍTULO TREINTA Y DOS Cassie se volvió a sentar y suspiró profundamente para calmar lo que le quedaba de furia, antes de contestar el teléfono que sonaba. Supuso que había una pequeña posibilidad de que Zane estuviese llamando de nuevo, pero por la forma en que sonaba al final de la conversación, lo dudaba. La voz en el teléfono no era conocida. La mujer parecía agradable aunque algo estresada. —Hola, ¿hablo con la niñera? —Dijo ella. —Sí, soy Cassie y he estado cuidando a los niños. —Me alegra mucho de que estés allí. Mi nombre es Josephine, y soy la hermana de Diane, la difunta esposa de Pierre. —Encantada de hablar contigo —dijo Cassie, aliviada de que no fuera un familiar directo de Pierre. Después de su reciente arresto, su familia debía estar furiosa. —Le dije a la policía q

