CAPÍTULO II. Estábamos sentados tranquilamente, la tarde estaba llegando a su fin, el sol se acababa de esconder por el horizonte, cuando me propuso su idea, al oírla me pareció genial. —¿Qué te parece si nos vamos allí?, y vemos nosotros “in situ” el lugar y si es posible, que, seguro que lo será, hablar con alguien de los que lo presenciaron. —Pero ¿Qué dices?, y ¿Cómo no se te había ocurrido antes?, ¡Claro que sí!, eso sería estupendo —fue mi contestación inmediata. Ahora recordándolo, con la perspectiva que da el paso del tiempo, no me parecía tan buena idea, la de complicaciones que nos había acarreado aquel viajecito, y al final ¿Para qué?, no habíamos sacado nada en claro, sólo un montón de quebraderos de cabeza. Me senté sobre la cama, aquí solo en mi habitación, empecé a repa

