*ANTONELLA* Después de que él me diera el dinero, me quede embobada, nunca había tenido tanto, son euros constantes y sonantes, tengo una gran sonrisa en mi rostro, miro el mapa, el cual va conmigo a todos lados, mientras estoy en la mansión lo escondo muy bien entre mis cosas. Lástima que no tengo los medios de llegar a donde indica el mapa. Salgo de la habitación, en jean y camiseta, usando tenis, lo más cómoda que pueda. Es momento de invertir el dinero en el negocio, sé que, si le digo a Leo, me lo va a negar, además no quiero su ayudo en todo lo que haga, tengo que aprender rápido y que mejor que en las calles. ― ¿A dónde vas? ―A visitar a mi amiga. ― ¡La ramera! Llévate a un guardaespaldas, no es bueno andar sola. ―Gracias. Hice lo que me dijo, el tipo que me cuidará también s

