Lucifer besa sus labios con paciencia y lentitud, sintiendo cada centímetro de ellos, su sabor, su aroma, su maravillosa esencia, desliza sus manos por los brazos de Anielle, recorriéndolos como si nada más importara, sus dedos tiran lentamente de la blusa de la joven y la quita por encima de su cabeza; la pelirroja acaricia sus fuertes brazos y besa su cuello con intermitentes besitos, Lucifer ríe por lo bajo, ¿Quién diría que el "Diablo" tiene cosquillas en el cuello? Ambos ríen por el gracioso momento, el pelinegro lleva sus manos hacia el pantalón de la muchacha, con dos certeros movimientos los botones del mismo se encuentran libres y listo para ser quitado, vuelve a besarla y en el proceso la conduce lentamente hasta la cama dónde la deja caer divertido. La despoja de sus zapatos y d

