— ¡Encuéntrenla! — grita Joel, uno de los Serafines del Cielo. — ¿Cómo es posible que haya desaparecido de la faz de la tierra?— pregunta Hansiel a los demás. — Lucifer se la llevó, pero, ella estuvo de acuerdo. Fue con él por voluntad propia — suspira Mitzrael. — Hay que encontrarla, búsquenla, que se encuentre sana y salva. Solo deben invocarme y yo abriré el paso al Cielo — el serafín se pone de pie y se dispone a marcharse. — Yo lo haré, la encontraré. — responde el chico asintiendo. Anielle despierta con los rayos del sol sobre su rostro, la ventana abierta deja entrar una deliciosa brisa fresca que mese las blancas cortinas, se remueve en la cama y nota que su ropa no está en su lugar; observa a su alrededor y los recuerdos de la maravillosa noche llegan a su mente, ¡Lucifer!

