BRUNO Lluvia. Era lo único que me acompañaba en ese momento. Caía de manera incesante sobre mí, como queriendo limpiar mis penas, o era lo que yo creía, porque también daba la posibilidad de que me estaba castigando, tratando de golpearme destruyendo mi ego, mis ganas, mis fuerzas a continuar adelante, que va, ni siquiera estaba entero en ese momento. ¿Se podía destruir aún más algo que ya estaba deshecho? No pensaba, no me movía, tan solo quería que mi miseria se fuera junto con mi alma. El dolor era tal que no lo sentía en ese momento. — Señor Storm ¿se encuentra bien? —escuché a uno de los acróbatas preguntarme. — ¿Hay algo que podamos hacer por usted —me preguntó uno de los mimos. Volteé a ver a ambos, lo único que pude distinguir fue el maquillaje corrido que parecía como si

