Oseas y Abrahán pocas veces se separaban. Claro está, no era que anduviesen permanente uno al lado del otro literalmente. La permanencia así, uno al lado de otro, significaba que desde que Abrahán hubo llegado al mundo, Oseas, su padre; sintió que estaría presente a su lado por toda su vida, para orientarlo e indicarle el camino correcto. Para señalarle, que el libre albedrío muchas veces no es lo que parece. Resultaba la presencia de un padre, no como tal nada más, sino como una guía; como la brújula que indica un camino por donde dirigir sus pasos. Se trataba de que ellos, además de padre e hijo, ese lazo significara algo más. Significaba una permanente educación en la vida, en sus intrincados caminos, en los tantos vericuetos que componen la misma y que al menor descuido; s

