Frank el guerrero poderoso

2030 Palabras
Un mes después, en uno de los parques de la ciudad colonial, un hombre que no era alto pero si muy aguerrido, vestía unos ropajes viejos y apestosos. Estaba con una botella en mano y cantando a toda voz una música muy depresiva. Cuánto vacío Hay en esta habitación Tanta pasión colgada En la pared Cuánta dulzura Diluyéndose en el tiempo Tantos otoños contigo Y sin ti Millones de hojas Cayendo en tu cuerpo Otoños de llanto Goteando en tu piel Déjame llorar Déjame llorar Aquel devastado hombre, lloraba por la muerte de su amada esposa que por causas inexplicables no pudo ser salvada ni por los mejores doctores con toda su ciencia. Su nombre era Frank, el guerrero más poderoso y fuerte entre todos los comandos élites del palacio real, superando en pelea incluso a la guerrera Padme. Estuvo a su servicio durante algunos años hasta que su esposa murió y él cambió completamente, solo pasaba emborrachándose y hacía grandes escándalos en el palacio. Nicole y Padme lo toleraron por mucho tiempo e incluso lo ayudaron para que se sobrepusiera pero nada dio resultado. Una tarde cuando hizo un escándalo como nunca lo había hecho, fue el colmo y no fue más tolerado. Quedó desterrado a vagabundear por las tierras lejanas de Norbel en Torfer, un lugar muy solitario. Ahí el moraría por mucho tiempo como un ermitaño y ahora se encontraba en el parque haciendo un nuevo escándalo. Las autoridades lo prendieron y le llevaron a una de las cárceles del palacio. Ni ahí dejaba de hacer escándalo y con unas palabras pronunció: -“Déjenme en paz”, no ven que fui el más poderoso guerrero de la élite del ejército de la señorita Padme. -Fui yo el único que logró derrotarla en batalla y sin mayores dificultades. Uno de los guardias le recriminó: -Deja de fantasear vagabundo, eres la vergüenza de estas tierras, nadie hay como tú de borracho haciendo escándalo por las calles. Frank en su estado de ebriedad golpeó al guardia dejándolo inconsciente, luego llegaron cinco más que de igual manera lo noqueó a todos. Al salir del lugar luego de la paliza que los propinó, no iba a irse campante como si nada, desde las cámaras fue visto por los comandos élite y fueron tras él. Tres comandos bajaron y lo retuvieron, Frank los hizo frente y fue una pelea fuerte que nadie se daba por perdedor, realmente este hombre era bien duro de vencer. En un acto de astucia, Frank tomó una de las armas láser de unos de los comandos y lo cogió del cuello amenazando a los presentes, diciendo que si alguien se atrevía a hacerle daño mataría al rehén. Él cogió al comando entre sus fornidos brazos, lo llevó lejos hasta soltarlo por un camino desconocido y se metió entre los matorrales. La noticia se corrió en el palacio y un nuevo problema tendría que acarrear la princesa. Ella mandó a seguir el rastro de aquel hombre que golpeó a cinco de sus guardias y con tres de sus comandos que se había plantado igual por igual, incluso a unos de ellos le arrebató una de sus armas hasta secuestrarlo para dejarlo por el camino. A la caza de aquel hombre fueron veinte guardias con cinco comandos de élite para atraparlo. Todos se dividían por los matorrales donde él se había infiltrado, uno a uno él los iba hiriendo. Solo los comandos quedaron y al igual que a los guardias los venció. La Princesa esperaba que trajeran al rebelde, pero las noticias fueron negativas. Él rebelde había herido gravemente a los veinte guardias y dejando golpeados a los cinco comandos. Nicole propuso enviar a su hija Padme junto con 50 guardias y 10 comandos para ver si finalmente lo atrapaban. Padme a la cabeza fue a la caza del duro y desconocido rebelde para que rindiera cuentas a la justicia. Fuertemente armados se adentraron a los matorrales y lo mismo iba sucediendo con los guardias que iban de grupos de tres. Cada grupo iba cayendo herido a manos de Frank. Solo restaban Padme y tres comandos, Frank se acercó sigilosamente y prendió a los comandos y pelearon ferozmente. Padme observaba admirada la destreza con que peleaba aquel sujeto, y mandó a que dejasen de pelear sus comandos para que ella misma sea quien la hiciera frente. -Comandos paren por un momento, déjenme a mi hacerme cargo de este revoltoso. -Hace mucho tiempo que no nos hemos enfrentado Padme, será un gusto pelear nuevamente contigo. -¿Quién eres hombre revoltoso que has acabado con una buena parte de mis comandos de élite? -Pelea niñita y no hables más. La confrontación empezó y por el lapso de algunos minutos, la pelea estaba equilibrada hasta que Frank se cansó de jugar y arremetió contra las rocas a Padme. Le pisó el cuello y le dijo: -“Solo yo te puedo vencer de esa manera entre todos los guerreros que existen en Aradia”. Enseguida Padme se dio cuenta que se trataba del poderoso guerrero Frank. Él quitando su pie del cuello, levantó a la guerrera para luego dejarla ir. -Ve Padme que no quiero hacerte daño ni tampoco a tus comandos y guardias reales. -Me voy para volver a mi absoluta soledad recordando siempre a mi amada esposa, esperando que llegue el momento de mi muerte para unirme a ella. Padme no podía creer que después algunos años, volvería a ver a su maestro quien le enseñó todas las técnicas de pelea, tanto mano a mano como con armamento pesado y espacial. Ella iría con las noticias a su madre para decirle que el rebelde quien causó todos estos estragos había sido Frank. -Madre, sé quién causó todos estos problemas. -¿Lo has traído hija? -No, pero será una gran sorpresa para ti. Fue Frank el rebelde. -¡Frank!, hace tanto tiempo que no he escuchado su nombre, desde que fue desterrado del palacio por el último escándalo que hizo. -Madre, el sigue siendo poderoso como antes, una vez más nos venció a todos, incluyéndome a mí. -Padme, necesito que traigas a Frank por las buenas al palacio, nos es muy crucial tenerlo en nuestras filas y regrese a ser el gran general que alguna vez lo fue. -Haré todo lo posible para ir a verlo, espero no se sienta amenazado y pueda colaborar dialogando neutralmente. Ciertamente Padme fue acompañada con un pequeño ejército para prender por las buenas a Frank. El pequeño ejército constaba de 5.000 soldados y todos se incursionaron estratégicamente por los matorrales. Llegaron a un lugar donde había unas trincheras y casas abandonadas del cual había cientos de mercenarios que trabajan para Frank. Él era muy astuto y sabía que en algún momento Padme regresaría con un gran pelotón para hacerle frente, por eso lo esperaba bien resguardado por antiguos soldados de guerra que fueron los más leales a Frank. -Frank hemos venido en son de paz y dialogar de un asunto muy importante. (Padme) -Mi ex alumna, ¿De qué quieres dialogar con un desterrado de tus filas? -Una guerra se aproxima y fuerzas muy poderosas están a punto de invadir nuestro mundo. -Mi madre y yo necesitamos de todos los aliados disponibles para hacer frente a toda esa maldad. -Tú eres uno de ellos, y eres considerado como el guerrero más poderoso de toda la historia de Aradia. -Sabes que no me interesa una alianza contigo y con tu madre, yo estoy bien aquí rigiendo en estos territorios junto con mis leales soldados. -Vete de aquí y no insistas más en pedirme ayuda que no te la vamos a dar. -De todas maneras Frank, cuando quieras serás bienvenido al palacio y vuelvas a ser el gran general que fuiste hace algunos años atrás. Frank no accedió al pedido de ayuda de Padme y siguió bebiendo con sus soldados por muchos días, siempre recordando la muerte injusta de su amada esposa. Padme regresó al palacio con las malas noticias de que Frank por nada del mundo iba a colaborar con su alianza para unir sus fuerzas. Ella cansada de otro día de muchas gestiones fue a bañarse a la misma vertiente, lo mismo que la otra vez, Rodnog la espiaba en silencio mientras ella enjabonaba todo su cuerpo. La diferencia que esta vez Padme con voz alta llamó a Rodnog. -Joven Rodnog, sé que es la segunda vez que me espías en silencio mientras me baño, no te escondas más y acércate a mí. -Lo siento noble Padme pero no puede evitar la tentación de ver como se bañaba, no puedo negar que es muy hermosa y que me produce muchas sensaciones en mi interior. -¿No veo nada de malo que te disculpes por verme desnuda como ahora me observas? -Sé que eres alguien muy especial para que yo no te diga nada, nadie me había visto ni siquiera algo del tamaño de mis bustos y tú lo has visto completamente y no solo eso, también mis glúteos y mi v****a. -Una vez más, lo siento hija de la Princesa, no volveré a espiarla más. -¿Te digo una verdad Rodnog? -Dígame Padme. -Disfruto bañándome mientras me espías en secreto, siento que mi cuerpo arde y eso me gusta. Caminando cerca de ahí, la Princesa Nicole vio a los dos platicando y sorprendida viendo a su hija desnuda delante de Rodnog le preguntó: -Padme, ¿Qué haces desnuda en presencia del joven Rodnog? -Nada madre, él no tiene la culpa de nada, yo me bañaba por aquí sin percatarme que Rodnog caminaba cerca de las vertientes. -Se más cuidadosa hija que nadie en tus 20 años ha visto tu desnudez. -Lo sé madre, lo sé. -Perdón Princesa Nicole, no seré imprudente en estar paseándome por el palacio sin pedir su permiso, con su autorización me retiro. Nicole se quedó conversando con su hija a cerca del asunto, no cabía duda que ambas tenían mucha atracción física por Rodnog que le pasaron por alto semejante situación. Por otro lado, Dina por algunas noches se pasaba a escondidas por las ventanas externas de su recámara al cuarto de Rodnog para hacer el amor en toda la noche, los gemidos de ella se oían un poco alto que una de esas noches llamó la atención de uno de los guardias. Él se dirigió al aposento de Rodnog para preguntarle por los gemidos extraños que se oían desde su interior. Rodnog escondió a Dina debajo de la cama hasta que despachara al guardia. Al día siguiente la Princesa dialogaría con Dina para que hiciera muestra de sus poderes mentales. Dina mostró algunos de sus poderes pero sin aun revelar que ella era una semi-diosa y que provenía de otro mundo. La muestra de sus poderes era sorprendente, a la vista de todos, alzaba las sillas y las mesas del salón principal de banquetes. Los pensamientos de las personas presentes ella se los revelaba a la Princesa, además ciertas premoniciones que anticipaba antes que sucedieran. Entre una de ellas era que Frank enviaría una carta a la Princesa para ver si llegaban a algún tipo de acuerdo. En verdad a los pocos días, Frank envió una carta con ciertas especificaciones. -Princesa Nicole, os saluda el desterrado Frank. -En vista de la grave calamidad que está a punto de caer sobre toda Aradia, he pensado junto con mis bravos guerreros en unir alianzas con ustedes pero con las siguientes condiciones. 1. Una fuerte cantidad de oro y diamantes para construir un poderoso cuartel en mis territorios. 2. Que nos den todo el armamento que requiramos para nuestro entrenamiento. 3. Una mujer de lo mejor del mundo entero para cada uno de mis guerreros. 4. De mi parte que se me devuelva el rango de general para recuperar mi gloria perdida. 5. Finalmente que nos concedan cientos de litros de cerveza para nuestro días de ocio. -En espera de vuestra respuesta, me despido. Nicole se quedó pensando por algunos días y decidiría hacer una reunión extraordinaria con su hija Padme, con los principales generales y consejeros del palacio, y de todas las tierras de Aradia.
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