La reunión se dio siendo precedida por la Princesa.
-Yo la Princesa Nicole gobernadora de toda Aradia, he invocado a los mejores generales y consejeros de las principales tierras, para pedir su opinión si el ex general y máximo comando Frank se le permita volver a nuestros ejércitos.
-Muchos de ustedes conocen que por su mal comportamiento fue desterrado de nuestras filas a las tierras lejanas de Torfer.
-Y que ahora en esta situación muy delicada que se encuentra nuestro amado mundo, nos es necesario toda la ayuda posible y Frank y sus mercenarios es una de ellas.
-Los poderes con que nos vamos a enfrentar son muy potentes y se necesitará de mucha ayuda para defender nuestro mundo.
Unos de los generales cortó el discurso:
-Excelentísima Princesa, yo conozco a Frank y es un degenerado borracho que no ha hecho nada por sobreponerse.
-Él ha llegado a ser parte de esa pequeña minoría de la escoria de Aradia que muy pronto tendrá que desaparecer.
Otro general lo replicó:
-Es cierto que Frank ha hecho quedar muy mal a nuestro ejército pero no debemos olvidar que sea lo que sea no ha dejado de ser el más grande general y guerrero de toda la historia de Aradia.
-Lamentablemente la muerte prematura de su joven esposa lo afectó hasta prácticamente volverlo loco.
-Y si ahora ha decidido regresar a nuestras filas con sus condiciones, está demostrando que de alguna manera quiere superarse y defender su patria una vez más.
-Te replico general Robinson, ese borracho pide cosas inauditas para él y sus viles mercenarios.
-¿Cómo es posible que pidan mujeres y cervezas?
-Él y los suyos son unos sinvergüenzas, yo no estoy a favor que regrese ese mamarracho a nuestros ejércitos.
-Debe haber otra solución para fortalecer nuestras filas.
Los consejeros de la Princesa daban razón a los generales que estaban en contra de Frank, y que lo prudente sería de esperar por algún tiempo más para ver si se hallaba otra solución al conflicto.
Finalmente la Princesa habló y dio su veredicto para dar por terminada la reunión.
-Por mayoría de votos de los generales y por consejo de mis asistentes reales, he decidido no aceptar las condiciones de Frank y buscar una solución para pedir ayuda en otros lugares.
-Con esto de por terminado a esta solemne sesión.
Después de la sesión, Nicole envió por carta la respuesta negativa a Frank. Él silenció y se dedicaba a seguir bebiendo y cuidando de sus territorios para que nadie de la guardia real o del ejército de Padme, intentasen sobrepasar sus fronteras.
Una nueva noche de pasión y amor lo pasarían Rodnog y Dina, sino que esta vez él saldría en silencio de su recamara para ir a la cama de ella.
Mientras él se dirigía por su amante, Padme se levantaría para ir al baño a lavarse su cabello y vio una sombra que se silenciosamente caminaba por los pasillos del palacio. Ella lo fue siguiendo y se dio cuenta que era Rodnog que se dirigía a la recamara de Dina.
Padme esperó que él entrase mientras Dina abría en silencio la puerta.
Una vez dentro procedieron a hacer el amor y al acabar el acto, Dina comentaba a Rodnog a cerca de las maravillas que había en su mundo.
-Mi querido Rodnog, siempre disfruto al hacer el amor contigo y quiero hablarte de mi mundo.
-Háblame amor mío de tu mundo.
-Mi mundo es un gran planeta angelical, parecido en tamaño a Aradia.
-En todo el planeta hay una sensación de que uno es amado, un sentido de bienestar perfecto. Todo es bello. Aquí y allá en medio de la exuberante hierba verde y de los estanques de agua cristalina y transparente hay asientos de mármol y bancos de madera finamente pulida.
-Por todas partes hay niños que participan en toda clase de actividades. Cada niño viste una túnica nítida blanca y sandalias. Las vestiduras blancas son tan brillantes que resplandecen con la magnífica luz del planeta.
-Una profusión de color por todas partes acentúa la blancura de los trajes de los niños. Los ángeles son los guardas de la entrada.
-No hay lágrimas ni sufrimiento. Todo es supremamente hermoso. El gozo y la felicidad están por todas partes.
-Cerca de la morada de mi madre que es una de las diosas principales, hay dos montañas de oro puro, y mientras más te acercas hay dos puertas doradas, en las cuales están incrustados diamantes y otras piedras preciosas.
-Ahí es el castillo de las diosas que es hecho de cristal puro y todo tipo de gemas de colores, existen caballos blancos muy hermosos con cascos y puedes dialogar con ellos.
-Hay muchas maravillas más en mi mundo que en otro momento te seguiré contando.
-Es mejor que te vayas mi querido que no podemos estar mucho tiempo juntos o sino alguien podría darse cuenta.
-Está bien amor mío, mañana te veo.
Al momento de salir Rodnog, Padme lo sorprendió y le tapó la boca para que Dina no lo notara. Ella lo llevó a su cuarto real para decirle que toda la conversación que tuvieron ellos, ella lo escuchó.
-¡Rodnog!, ¿es cierto que Dina viene de uno de los mundos superiores?
-No puedes negarme porque lo escuché todo.
-Ehhh, no puedo negarlo, ella es una semi-diosa que provino del mundo de los ángeles.
-¡Una semi-diosa!, no es posible que una divinidad haya estado en secreto en mi palacio.
-Un ser sublime como ella y que nosotras no nos percatáramos. Con razón ella posee dones y poderes que no son comunes en Aradia.
-Mañana preparé una ceremonia real y haré el mejor banquete para la semi-diosa.
-Rodnog no le digas nada a ella que será una sorpresa.
-Tranquila Padme que no le diré nada.
-Otra cosa Rodnog, ¡tú hiciste el amor con una divinidad femenina!, desde que te conocí sabía que eras un ser especial que por eso permití que me vieras desnuda mientras me bañaba.
-Cada vez me sorprendes más, quiero saber más de ti, ¿Quién eres?
-Si te digo quien soy no lo vas a creer.
-Dime Rodnog, ¿Quién eres?, dime la verdad.
-Soy la encarnación de un semi-dios llamado “Gondor”, hijo del Rey de los dioses Luciel y la antigua Reina del palacio Real “Bryinhildr”. General principal de multitud de legiones que comandé hace 3.000 años atrás en la Antigua Aradia.
-Ex amante de la gran diosa Lúthien y terrible adversario de Lord Nazgul y su hijo Mordor.
Padme con una actitud de reverencia y temor, cayó de rodillas ante Rodnog para adorarlo, pero él la levanto y le dijo que ahora era igual que ella y todos los mortales de Aradia y otros mundos en evolución.
Con estas revelaciones que Rodnog le manifestó, ella no tardaría en caer completamente enamorada de él.
No podía creer que al frente de ella tenía al hijo del dios de dioses y que además fue, el legendario guerrero que salvó la antigua Aradia y la Galaxia entera de las manos de los señores oscuros.
Era el siguiente día y Dina despertó para dirigirse al desayuno, ¡y vaya sorpresa!, una gran ceremonia la esperaba.
Gente de la realeza, la nobleza, destacados científicos, grandes maestros de cátedra, guardias de honor y otros invitados más, aguardaban por la semi-diosa para rendirle todos los honores a un ser de su categoría.
Ella sorprendida por los escoltas reales que la escoltaban, preguntó a unos de ellos a cerca de la presencia de todas esas dignidades en el salón.
-Escolta real, ¿Qué es lo que está sucediendo que hay gente muy importante y bien vestida a estas horas de la mañana?
-¿Y por qué me están escoltando como que fuera una Reina o Princesa?
Eso no lo sabemos aún noble dama, la respuesta se la dará nuestra Princesa Nicole.
Ciertamente al acercarse Dina a Nicole que estaba sentada en su trono junto con su hija Padme, le dieron muestras de mucha reverencia y respeto.
-Seas bienaventurada Dina, hija de las diosas del mundo angelical. (Padme)
-Es la dicha más inmensa de tener por primera vez en nuestro palacio a una semi-diosa de los reinos superiores. (Nicole)
-Discúlpenme Princesa y Padme, ¿pero qué es lo que están diciendo?
-Fue Rodnog quien nos reveló de tu verdadera naturaleza, no lo culpes ya que yo escuché la conversación que tuvieron ayer por la noche, dijo Padme.
-¿Y dónde está Rodnog?
-Él viene pronto, está vistiéndose con trajes reales dignos de su alto linaje.
-También sabemos que él es la encarnación de Gondor, el legendario guerrero que hace miles de años atrás defendió nuestras tierras de los poderes oscuros.
Rodnog salió de su aposento, vestía un traje color n***o terciopelo, un chaleco y corbatín de igual color, una camisa blanca bordado de la mejor tela del país, unos zapatos negros de charol, un perfume con un olor muy delicioso. Sus cabellos largos negros estaban recogidos.
Él parecía un príncipe de la época colonial de Aradia, todos lo observaban mientras se acercaba al lugar donde lo esperaba la Princesa, su hija, Dina y otros acompañantes.
Al llegar tanto madre como hija, contemplaron extasiadas al hijo del Rey de los dioses en todo su esplendor en un cuerpo mortal.
Dina le sonreía risueñamente y en sus adentros decía:
-Él es mi hombre y soy completamente suya.
-Eres hermoso Gondor hijo de Luciel y Bryinhildr. (Padme)
-Nunca he visto a alguien con tal presencia y majestuosidad. (Nicole)
Tras aquellas palabras de halagos a Rodnog, todos procedieron al desayuno real, todas las dignidades y gente de la nobleza compartían juntos de los mejores manjares.
La comida se servía en un lugar específico, en unas extensas mesas en las cuales se disponían los diferentes platos para que cada uno elija según su preferencia.
La coordinación en el servicio de meseros era perfecta, tanto para acomodar a los invitados como para servirles con eficiencia.
Frutas silvestres o mariscos o sencillos y variados. También se servían diferentes tipos de vinos y licores y cervezas artesanales.
Las mesas contaban también con canapés de sabores suaves y bocadillos ligeros.
Ensaladas y salsas variadas para todos los gustos, sin duda alguna Dina junto con Rodnog fueron grandemente homenajeados.
Al terminar el desayuno, una voz suave y muy dulce se escuchó por todo el palacio:
“Él es mi hijo querido, mi elegido, cuiden de él”
Todos cayeron de rodillas en reverencia a aquella celestial voz, Padme sabía perfectamente que se trataba del Rey de los dioses Luciel que se deleitaba en su hijo Gondor.
Ahora que todos los presentes procedieron a retirarse, Dina contaba más a cerca de su mundo a Rodnog, la Princesa y a Padme.
-Como la otra noche te decía mi querido Rodnog, hoy seguiré contando un poco más a cerca mi mundo.
-¡Una abrumadora belleza de lo que ve en todo alrededor es fascinante! Las ropas de los seres celestiales parecen a una vestidura resplandeciente de luz. Algunos de los ángeles tienen alas triangulares que relucen con los colores del arco iris.
-La entrada a mi mundo está resguardada por cuatro ángeles de gran estatura que están fuera de la puerta. Todos llevan vestiduras relucientes y tienen una espada de fuego en la mano. La cabellera de ellos es como de hilos de oro y sus rostros resplandecen.
-Todo el ambiente es lleno de música. Te sientes rodeada por ella. Penetrara todo tu ser. Una poderosa ola tras otra de hermosa música y cantos bañan el paisaje que lo envuelven todo y a todos.
-Los paisajes de mi mundo son incomparables y van más allá de cualquier descripción. En todo alrededor se hallan las flores más bonitas y coloridas que jamás han de ver visto.
-Por todas partes hay un verdor y vegetación increíbles. Incluso las flores de las plantas reaccionan a la música y al canto.
-Una cosa es intentar describir las maravillas de mi ciudad, otra bastante distinta, es saber que uno está allí para experimentar y sentir la alegría de ella.
Con muchos suspiros, Padme quedó encantada de tan delicioso mundo y todas sus maravillas existentes allí.
Dina dijo una verdad para darles esperanza de que todos algunas vez han de estar unidos con la “UNIDAD DEL TODO”.
-Les quiero decir una gran verdad: todos en algún momento de nuestra existencia, tanto mortal como inmortal; dioses, diosas, elfos, elfas, semidioses, semidiosas, ángeles, humanos, otras criaturas con conciencia propia, animales y plantas, volveremos al mundo de los Increado donde habita la Luz de las luces y viviremos todos unidos como uno solo por el resto de las eternidades.
-Todos estaremos en armonía con la “UNIDAD DEL TODO” o más conocido en los mundos superiores como el “ABSOLUTO”.