Capítulo 3

1064 Palabras
Alida abre sus ojos lanzando un pequeño gruñido por lo bajo, todavía siente como miles de agujas perforan su cabeza. Observa a su alrededor, muchos recuerdos aparecen frente a ella, el pasado de Kara junto al de Alida, respira pesadamente hasta que logra estabilizar su cuerpo. Ella intenta relajarse, arrastra su cuerpo hacia el armario, cuando lo abre nota que no hay mucha variedad de ropa. —Tendré que llamar a un sastre, aunque ya no puedo vivir como Kara aun puedo vestir ella —desconforme murmura, su voz tiene un toque de pesar. Su mente no se detiene, sus pensamientos desbordan, todo es muy problemático, vivir como Kara fue un error, al igual que llegar aquí o al menos eso parecía. Se para frente al espejo, su imagen se refleja, le agrada lo que ve, exceptuando el cabello largo, que es bastante incómodo. Una mueca aparece, su otra mitad cuidaba tanto su cabello y trabajaba muy duro para agradar a un par de tipos desagradables. —¡¿Padre, hermano y prometido?!, ¡¿Quién los necesita?!, viviré libremente. Toma un par de tijeras y el cabello largo desaparece antes sus ojos. —Es hora de irme —dice feliz mientras abre la puerta, el orgullo que contenía el alma incompleta que nombraron como Kara perforó profundamente en los huesos de la actual Alida. —¡Señorita! —llama Krust dudoso, acercándose rápidamente , sus ojos se fijan en ella, él todavía no puede comprender que es lo que sucedió, desde que Alida se despertó ya no es la niña caprichosa que enloquecía a todos, esta seguro que es ella, la misma de siempre pero… ¿Por qué parece ser tan diferente?, él no encuentra las palabras adecuadas para poder describir lo que sucede. —¿Quieres tomar una foto te durara más tiempo? —pregunta divertida y él no entiende sus palabras, por unos segundos Alida queda en blanco dándose cuenta de su error, ¿Las cámaras no existen aquí?, deseaba golpear su cabeza —fue una pésima broma… ¿Mi padre y mi hermano?. Ante la incomodidad de su querido mayordomo intenta desviar su atención hacia un tema irrelevante como lo es “Su familia”. Si tuviera la oportunidad ella desearía vivir sola, pero lamentablemente todavía no tiene la edad suficiente, ¡Tch!. Él la mira fijo. —El maestro y el joven amo ya se fueron —informa con una mueca, Krust está decepcionado por el accionar de ambos, ellos no cuidan adecuadamente a la pequeña. —Bien, prepara un carruaje para partir entonces. —Señorita, ¿No está triste?. —Sus ojos llenos de incredulidad tiemblan, busca algún indicio de dolor en ella. —No, y por favor que sea pronto Krust, no quiero llegar tarde en mi primer día. —Comprendo, yo me encargo. —Krust camina deprisa en busca del cochero, él tampoco quiere que llegue tarde, ¡Es su primer día en la academia!. —¡Me alegra que se fueran, sería molesto ver la cara de ambos! —exclama ella feliz sentándose en la mesa mientras come un trozo de tarta —,es rico pero no delicioso, preparare yo misma mi desayuno mañana. Luego de 10 minutos Krust regresó avergonzado acompañado por un joven de una altura considerable. —Señorita su cochero acaba de llegar —nervioso se detiene pero finalmente continúa —,primero llevó a su prima a la academia… —¿Me estás diciendo que llegaré tarde por qué mi cochero no sabe cómo realizar su trabajo?. —Se burla, Alida, y provocativamente se levanta, ella siempre trató muy bien al cochero porque fue recomendado por su prima, porque sus palabras fueron: "Él es alguien agradable a los ojos de tu prometido", y debido a esto ambos abusaban de la bondad que recibía por su parte. —¿Hace cuánto tiempo trabajas para mí?. El cochero está atónito por el impulso y poder en sus palabras, su calma y seguridad poco a poco se estaban desvaneciendo. —Hace 4 años pero usted siempre estuvo de acuerdo que… Su voz se desvanece ante los ojos fríos de Alida, ella sonríe pero no llega la sonrisa a sus ojos, la atmósfera cae hasta el punto de congelación, el cochero está atónito, sus manos sudan pero su cuerpo no responde. —Estás despedido —Declaro y le señala la puerta—, ¡Vete, no regreses, gracias!. Cuando procesa sus palabras él no puede creerlo —¡No puedes hacerlo! —grita con desesperación, él necesita el trabajo, es demasiado buena la paga no puede perderlo. Krust da un paso adelante, labprotege con su cuerpo, Alida en respuesta coloca su mano en su hombro, —Krust muévete, yo me encargare de él. Él duda pero obedece, ella queda en frente del cochero. —¿Por qué no puedo hacerlo? —pregunta divertida—, ¿Quién eres tú para decirme lo que no puedo hacer?, ¡¿Sabes quién soy yo?!. Él baja su cabeza apenado, él realmente olvido a quién le debía obediencia y respetó. —Alida Mitsos Calligaris. —¿Qué más?. Él muerde su labio y la sangre poco a poco abandona su cuerpo. —La princesa y nieta del gran Zeus, protector y guardián del trueno. —¿Ahora comprendes?, todavía estoy siendo demasiado bondadosa contigo, toma tus cosas y vete. —Gracias —susurra antes de correr y desaparecer por la entrada, no puede seguir encargándose de alguien como él. Alida no tenía idea de los pensamientos de su ex cochero, él realmente lamenta lo que hizo pero, no puede remediar todo lo que está hecho, no existe un remedio para el arrepentimiento, lo único que puede hacer es desaparecer, la señorita a la que servía cambió. —¡Krust!. —Sí señorita. —Vámonos. —¡Si! —responde orgulloso, la señorita por fin creció, y una gran sonrisa se dibuja en su rostro, se seca una pequeña lágrima rebelde que se filtró por debajo de su ojo, Madame, la señorita creció, es todo lo que él piensa. ¿Lo está viendo mi señora?. Krust quien originalmente era el mayordomo que acompañó a la madre de Alida desde su nacimiento siente que ya puede morir feliz, acompañar a madre e hija fue lo más importante para él, sin saberlo, Alida tiene un peso muy especial en su corazón.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR