¿Por qué hay pandas aquí?, sujeto mi pecho, son tan lindos, ¡Ay se sientan en el suelo!. ¿Si los abrazo me morderán?, quiero apretar sus mejillas peludas.
—Corazón, resiste —palmeo mi pecho, hay muchas bolas esponjosas junto a ellos, ¡Son, son… Conejos blancos y negros!, ¿No son muchos animales juntos?, también hay osos pardos, leones, y… ¡¿No es demasiado?!. No sabía que podían llevarse tan bien, ¿Existen entrenadores de animales también en Liourdis o en la academia?.
—Humana, ¿Cómo llegaste aquí?.
Abro mis ojos como platos, es un águila real gigante y… ¿Acaba de hablarme?. Cierro mis ojos, reviso mi memoria pero no encuentro nada con respecto a esto. ¿Qué hacía mi otro yo antes de que llegara?, ¿En serio, sólo te la pasabas encerrada?.
La majestuosa bestia se acerca a mi, trago automáticamente mi saliva.
—¡Responde!.
—Yo, yo… No lo sé, creo que estoy un poquitito perdida —murmuró avergonzada al sentir los ojos de todos los animales sobre mí, ¡Muy incómodo!. ¿Puedo irme?.
—¿Rey, ella lo entiende? —inquiere un lindo perezoso.
Mis manos pican, deseo abrazarlo, no lo soporto. Si lo sujeto ese pájaro, ¿Intentará comerme?. Él me mira y resopla.
Los conejitos se acercaron a mi pero no lo suficiente, apretó mis manos.
—¡Si los entiendo!, ¿Puedo abrazarte porque eres muy bello?. —Ya no lo resisto, miró expectante al perezoso mientras retrocede, ¡No te vayas!.
—También te entiende a ti —dice burlonamente una ardilla de pelaje color café.
¿Estoy en el cielo?.
—¿Puedo abrazarte?.
La ardilla corre a esconderse detrás de un gran panda. ¡Por favor es solo un abrazo!. Tan injusto quiero abrazarlos a todos juntos.
—Deja tranquilos a mis súbditos —dice de mal humor el águila real.
—¿Súbditos?... —Intentó tapar mi boca, muerdo mi lengua pero no lo resistí. —¡Pffts, ja, ja ja!.
—¡¿Te atreves a reírte de este rey?!. —Niego con mi cabeza, mientras intento no reirme. ¿No era el león el rey de la selva?. —¡Si no dejas de reírte te arrancaré los ojos!. —Mi espalda se vuelve recta, lo miró llena de horror, ¡Es hora de correr!. —¡Muy tarde humana!, hoy serás parte de la cena de este rey.
—¡No tengo buen sabor!.
—Eso lo averiguaré yo mismo…
—No es necesario que se moleste, gran y soberano rey —interrumpo sus palabras mientras pataleo en el aire, sus garras se ven muy filosas de cerca —,¡Perdona mi ignorancia, por favor suéltame!.
—No lo haré, vamos. —Empieza a agitar sus alas.
—¡Ahhh!...
—Cállate o te soltaré. —Advierte y con mis manos tapó mi boca.
¿Era tan grande el bosque?, ¿No es más grande que la ciudad?, ¿Es tan grande la academia?.
—¡Despierta, a partir de aquí caminatas!. —¿Cuándo me dormí?. —¡Apúrate!. —No es como si tuviera opción, él camina y yo sigo sus pasos, ¿Por qué dejó de volar?, ¿Dónde estamos?. —Llegamos.
—¡Esto es demasiado increíble! —Exclamó al ver el majestuoso y gigante árbol.
El águila real resopla pero no puede ocultar su orgullo, este tipo me recuerda un poco a mi tonto primo, cierro un momento mis ojos, intento estabilizar mi mente, extraño al soquete de Esteban, y sé que no volveré a verlo, él solo será parte de pasado como Kara, en realidad en estos momentos para él yo no existo, Kara desapareció.
—¿Rey sucede algo? —pregunta una hermosa lechuza blanca y dorada. —¿Hoy no iba a examinar a las pequeñas crías?, ¿Por qué regresó tan rápido?.
Mis ojos brillan al observar sus resplandecientes plumas. ¡Tan bonita!.
—¡Ni se te ocurra acosar a la gran sabia , mocosa!. Si te atreves a decir algo te arrancaré la lengua.
Miró con resentimiento a este supuesto rey que tiene material para ser un tirano.
—Seré tu comida de todas formas, ¿Qué tiene malo que hable de lo hermosa que es?.
—¡Ja, ja, ja!, ¿Su comida?, ¡Ja, ja, ja!, en verdad, ¿Le creíste?.
—¿No me va a comer?.
Ella sacude su cabeza. —Solo… —Le dedica una mala mirada al águila. —¿Puedes disculpar a nuestro rey, pequeña?, ya han pasado muchísimos años desde que nos relacionamos con los de tu r**a y al parecer le has caído bien a nuestro gobernante.
¿Caerle bien?, lo más probable es que esté confundida con el concepto de esas palabras. —¡¿Mi r**a?!.
Ella sonríe y no responde mi pregunta.
—¿Cómo llegaste aquí?. —Su voz es tan suave, mi corazón siente cosquillas, si le pregunto podría acariciar sus plumas.
Sonrió nerviosa. —Me perdí y por error llegué a este lugar, en fin estoy aquí.
—Aquí nadie llega por error, además tú me recuerdas a ella, ¿Puedes acercarte?.
Dudó pero finalmente, asiento y caminó hasta ella. Sus plumas resplandecen aún más de cerca.
—Como lo supuse eres muy similar a ella y también tienes la marca.
—¿Qué marca? —sacudo mis brazos. ¿Qué marca?.
—Te lo diré cuando sea el momento indicado, todavía no estás lista para saberlo.
Pongo mis ojos en blanco, ¿Para que menciona algo que luego no me explicara?.
—¿Antes de llegar aquí viste un animal?.
¿Cómo lo sabe?, ¿Debo responder?.
—¿Si?.
—¿Cómo era él o ella?.
—¿Un hermoso conejo blanco?.
—Está lleno de conejos blancos en mi reino —dice irónicamente el intento de rey. Tos, tos, ¡Tirano!.
—¿Algo más?. —pregunta ella pacientemente.
—Si… Tenía un rubí en su frente.
La sonrisa en el rostro del águila se desvanece.
—¿No lo creó?, ¡Ella debe de estar mintiendo!, ¡¿Intentas fastidiarme?!, ¡¿Quieres venganza mocosa?!.
—Me creas o no es verdad. Además, no soy tan infantil como tú. Lo recuerdo claramente un rubi brillaba en su frente.
—¡No puede ser!.
—¡Si lo es!.
—¡Que no!.
—¡Que si!.
—¡Suficiente, ambos callensen!, rey, no parece que ella este mientiendo.
—Pero Rubí, ella es la capitán de mi guardia real, ella no puede irse con esa mocosa.
—Sabes que eso es algo que tú no decides, el gran árbol ya ha hablado y eres consciente de lo que debes hacer.
—No quiero hacerlo.
—¿Tienes 5 años? —pregunto al tonto pájaro que estoy segura que es un 80% parecido a Esteban.
—Cállate que es tu culpa, si no fuera por ti, no perdería a mi mejor capitán.
Me encojo de hombros, y escucho sus gritos, luego de 10 minutos se logra calmar.
—Rey.
—Lo sé, iré por ella.
Él se gira y se va muy molesto.
—¿Él te agrada?.
—¡No! —respondo sonrojada, en realidad solo un poco.
—Eres agradable y también una pésima mentirosa, soy Ambar la consejera real, cualquier problema que tengas puedes venir y hablar conmigo.
—¡Muchas gracias!, usted es muy gentil.
—Tú también lo eres…
Sonrió, poco a poco logre soltarme, la charla con Ambar se volvio muy encantadora, me pude dar cuenta que ella es muy increible también sabía, realmente la admiro, creó fervientemente en mi corazón que si no fuera por ella, este lugar no sería lo que es hoy, con ese tonto al mando este bosque seria muy desastrozo si solo se tratará de él al poder.
—Rey, Bienvenido.
La molesta águila regresa con una pequeña bola blanca en su pico, ¿Esta es Rubí?, como si su vida estuviera en juego cuando me ve corre a esconderse detrás de Ambar, ¿Soy tan terrorífica en sus ojos?. ¿Huelo mal?.
—Rubí, ¿Qué sucede contigo?, eres la gran capitana imperial, ¿Por qué te escondes?, entiendo que es bastante fea pero tampoco es tan intimidante. —Habla feliz él pajarraco.
—Él único feo aquí eres tú, ¡Rey cabeza hueca!.
—¡Te atreves a insultar al gran rey!.
—¿Gran rey?, ¿Dónde hay un gran rey?.
Quieres insultarme, yo también soy buena en eso.
—Bien, quieres morir bajo mis poderosas garras, ¡Te daré el honor!.
Antes que pueda reaccionar mi cuerpo se congela, ¿Moriré a manos de un rey inútil?, ¿No podré cumplir mi promesa?, cierro mis ojos instintivamente esperando que el dolor llegue al ver sus garras acercarse, deben ser poderosas, me destrozara pero nada ocurre. ¿Eh?.
Abro mis ojos y veo a una mujer con armadura con grandes orejas de conejo, tiene una tiara con un rubí en su frente, ella esta deteniendo las poderosas garras con una espada, ella no es…
—¿Rubí te revelas contra tu rey?. —Chilla enojado el águila real.
—No es así rey, yo…
—¡Suficiente rey ella es hija de Myrine Mitso! —grita Ambar y él queda estático, luego de unos segundos retrae sus garra y fija sus ojos en mi.
—¿Es verdad eso?.
—¿Por qué conocen el nombre de mi madre?.
El rey parece avergonzado. —¿Puedes enseñarme tu muñeca?.
Levanto mi túnica y sus ojos se ponen rojos.
—¿Qué le sucedió?.
—Murió cuando yo nací. —Mi voz suena un poco rota, ella murió por protegerme pero no logró articular esas palabras.
—¡Eso es imposible, ella era muy fuerte y poderosa, no pudo haber muerto!.
—¡Rey! —advierte Ambar.
—¿Hay algo extraño en ella?, ¿No?.
—Sí, hay un rastro del sello prohibido en su cuerpo, está obstruyendo el poder dentro de ella, al parecer debido a su encuentro con Rubí la maldición se debilitó y la bendición del bosque resonó permitiendo que llegue a nosotros.
—Mocosa mi nombre es Pericón, soy el rey aquí, espero que no te enojes por mi pequeña broma y como una vez le prometí a tu madre reitero mi juramento ante ti, yo el gran rey Pericón juro servir a la hija escogida por el sello del árbol sagrado, y como tu madre te cedió el sello a ti te nombro nueva guardiana del bosque Nenúfar, que viva la voluntad Myrine Mitso, del gran árbol sagrado.
Mi muñeca derecha brilla una mariposa surge y un collar con diminutas hojas aparece en mi cuello.
—¿Qué es esto?. ¡¿Por qué conocen a mi madre?!, ¿De qué juramento hablan?.
¿Por qué mi pecho duele?, ¿Por qué me siento tan triste?.
—Ahora que eres la guardiana y formas parte del bosque Nenufar, y ya estás lista para saber quién fue la gran guardián Maryne
—¿Guardiana?. ¿Mi mamá?.
La mariposa en mi muñeca brilla, las lágrimas caen de mis ojos, ¿Por qué lloro?, la voz de mi madre suena en mi mente, “Mamá siempre te protegerá”. Miro la marca, ¡Mamá!, ¿Por qué?. —¿Qué es todo esto?.
La chica con grandes orejas brilla, un conejo salta a mis brazos.