CAPÍTULO 5

2536 Palabras
Hoy era el gran día. Había perdido totalmente cualquier interés en ello pero Louis insistió en que fuéramos. No quería que me quedara en casa sola, lamentándome por lo de mi madre. Además, seguía desconcertada desde lo del otro día. Yo, Evanora Bishop, era una bruja. Ya era oficial. Era una bruja, no dejaba de repetir mi mente estos días. Todavía sonaba imposible, una locura, pero era cierto. Quizá, mi madre lo fue y me transfirió sus poderes antes de fallecer en mis brazos. Todo lo que nunca creí, al final, resultó ser real. Intentaba todavía encajarlo, aceptarlo. Incluso para Louis fue complicado, pero, como siempre, fue un gran apoyo para mí. Esos días, había estado practicando algunos hechizos del libro con él y, la verdad, estaba fascinada. Aún no controlaba muy bien mis poderes pero trabajaría en ello durante las vacaciones. Buscaría información, practicaría y perfeccionaría estos, además de encontrar algo sobre el aquelarre Equinox, del cuál por ahora no teníamos nada. Todavía estaba en casa de Louis. No quería dormir sola sabiendo que alguien trataba de encontrarme y él estaba bastante protector conmigo. Lo entendía, estaba preocupado por mí. Ni siquiera sabíamos quién quería venir a por mí, aunque no tenía interés alguno por descubrirlo. Estuvimos encerrados en su casa, esperando que fuera suficiente por ahora.  Ya estaba preparada y tan sólo quedaba vestirme. Saqué el vestido que él me había regalado para mi cumpleaños y me lo puse. Me sonreí frente al espejo, pensando en la suerte que tenía de tenerle en mi vida. Louis era el mejor amigo que cualquiera pudiera tener. En este punto, no podía imaginar mi vida sin él. Era lo único importante que quedaba en mi vida: él. Al estar finalmente lista, recoloqué por última vez el vestido, salí del cuarto y bajé las escaleras. Pude verle al final de estas, esperándome con una sonrisa. Sonreí de vuelta, algo tímida. Era extraño asistir con él a un evento como este, pero a la vez, el mejor compañero que hubiera podido encontrar para una noche como esta. Al llegar abajo, él sacó una rosa y me la colocó con delicadeza en la muñeca. Me sonrió una vez más y me tendió su brazo. —Estás preciosa, Nora —dijo suavemente. Dejé escapar una pequeña risa y tomé su brazo. —Tú tampoco estás nada mal, Norwood —respondí burlona. Él llevaba un sencillo pero elegante traje n***o, con una flor a juego a la mía en él. Debía reconocerlo, cualquiera podía ver el atractivo de Louis. Incluso, no entendía cómo no podía tener novia a estas alturas. Cualquier chica se enamoraría de un chico como él. Quizá, tan sólo, era como yo, una persona solitaria. Ambos salimos de casa y partimos en coche hacia la fiesta. Estaba algo nerviosa. Todo el mundo sabía ya sobre la muerte de mi madre y seguramente hoy, todos los que no vinieron a su entierro, me darían el pésame. La idea me molestaba bastante. Odiaba que la gente te viera con esa pena con la que te miran cada vez que te dicen frases como "Lo siento, era una gran mujer" "Era realmente buena" O, la mejor de todas, "¿Por qué lo hizo?" Rodé los ojos ante esa última. Sin darme cuenta, habíamos llegado ya y Louis había aparcado el coche. Él salió, lo rodeó llegando hasta mí y me abrió la puerta caballeroso. Salí y tomé el brazo que él me había tendido y comenzamos a andar juntos hacia la entrada. —Quiero que lo pases bien, pero también quiero que sepas que podemos irnos cuando quieras —me miró, notando en sus ojos un resquicio de preocupación, algo que me calmó. Entendía que hoy debería afrontar a mucha gente y no me apetecía en absoluto. —Gracias —dije en un suspiro—. Vamos a intentar pasarlo bien. Al fin y al cabo, hoy es una noche única —añadí, tratando de animarme un poco. Él me sonrió débilmente. Nada más entrar, como era de esperar, algunas personas se acercaron a mí, saludándonos y me dieron el pésame por lo de mi madre. Traté de poner mi mejor cara y no dejar que aquello fastidiara mi noche. «Tan sólo sonríe y asiente.» Continué diciéndome a mí misma mientras todos me miraban con falsa tristeza y daban pequeños toques en mi hombro. Quince eternos minutos después, Louis y yo conseguimos librarnos de todo aquello y pudimos comenzar la fiesta. Nos dirigimos hacia las bebidas y nos servimos un poco. Él, sacó algo de su chaqueta y abrí los ojos ampliamente al ver lo que era. —Vamos a celebrarlo como se debe —movió la petaca que tenía en su mano, sonriendo de lado. —Norwood, no sabía que fueras un chico malo —bromeé. —Un día es un día —respondió. Abrió la petaca y sirvió algo de alcohol en nuestras copas. La guardo de nuevo y alzamos nuestros vasos, brindando. —Por un nuevo comienzo, supongo —dije. Él simplemente asintió con una sonrisa.  Ambos dimos un trago a nuestra bebida. Decidimos unirnos a la fiesta y paseamos por esta.  La tenue luz iluminaba el lugar, todos parecían pasar la mejor noche de sus vidas; pasándolo bien, sonriendo y causando una en mí. A veces desearía ser tan feliz como ellos parecían ser. Mi vida había sido muy tranquila, sin nada emocionante, pero con Louis, todo se tornó menos aburrido.  Al terminar nuestra copa, decidimos bailar y unirnos al resto de gente. Por un momento, después de varios días, sentí que estaba disfrutando un poco y olvidé mis problemas por completo. Nada más importaba en ese momento.  Tan sólo éramos dos jóvenes en una fiesta de graduación, celebrando que iban a ir a la universidad. La música de los ochenta inundaba el instituto, causando a todos bailar como si hubiéramos regresado a aquella época. Louis era un bailador nato, no como yo. Resulté ser un completo desastre, aunque con él, parecía fácil aprender. Sus manos entrelazadas con las mías me guiaron por la pista de baile mientras seguíamos la música. Por primera vez en días, sentí una pizca de felicidad. La música cambió, dando un giro total y comenzó a sonar una canción lenta así como nuestros pasos se ralentizaron. Nuestras miradas se cruzaron y él me tendió su mano, provocándome para bailar con él Eternal Flame de The Bangles. Ahogando una risa, agachando mi cabeza ligeramente, uní mi mano a la suya. Él me tomó por la cintura y mi otra mano cayó sobre su hombro. Nuestros pies danzaron lentamente, siguiendo el ritmo de la canción mientras nos deslizábamos por la pista. —¿También sabes bailar las lentas? —arqueé una ceja, divertida. —Bueno, soy más de lo que aparento —dijo rodando sus ojos de forma burlona y yo reí. Sabía que intentaba darme la mejor noche posible, hacerme sentir mejor después de todo lo sucedido recientemente. Y estaba encantada por ello. —Me alegra tenerte a mi lado. ¿Sabes? No sé qué haría sin ti, Louis —rompí el silencio en un susurro. Sus labios se alzaron en una sonrisa por mis palabras, deleitado. Mi cabeza descansó en su pecho mientras continuamos bailando aquella canción lenta. Me sentía bien junto a él. Me reconfortaba, me hacía sentir segura y era el único que me conocía de verdad. Había estado presente en todos los momentos de mi vida, en todos y cada uno de ellos; siempre apoyándome y compartiendo todos los buenos y malos momentos.  —Nora —dijo casi en un susurro. Alcé mi rostro hacia él, encontrando sus ojos.  Su mirada estaba distinta, preocupado por algo. suspiró pesadamente, desviándola por un segundo y mi ceño se arrugó ligeramente. Entonces, se inclinó y unió sus labios a los míos suavemente, dejándome completamente paralizada así como mi corazón se aceleró como nunca lo hizo antes. Estaba besándome, Louis, mi mejor amigo. Mis labios se movieron junto a los suyos entre aquél beso, todavía sin ser consciente. A los pocos segundos, me di cuenta de lo que estaba sucediendo  y me separé de él. Lo miré asustada, cubriendo mi boca y su rostro parecía haberse descompuesto, al igual que el mío. «¿Qué has hecho? ¡No puedes hacer eso, Nora!» Me reprendí a mí misma con un bofetón mental. Mi mente era como un torbellino de pensamientos, cada uno con más fuerza. Louis acababa de besarme y le seguí el beso. Él siente algo hacia mí. Mis ojos clavados en los suyos todavía intentaban procesar todo, entenderme incluso a mí misma. —Lo siento —alcancé a decir, casi sin voz y rápidamente me di la vuelta, alejándome. Necesitaba algo de aire, pensar en lo ocurrido. Anduve con prisas por la fiesta, atravesándola. Necesitaba salir y tomar el aire. Louis acababa de besarme y para mi sorpresa, le había seguido el beso. Esquivé a la gente como pude cruzando la fiesta y conseguí salir fuera del instituto. Caminé hacia un lado de éste, casi rodeándolo y escondiéndome. Sabía con certeza que trataría de buscarme y hablar, pero necesitaba tiempo, unos minutos para procesarlo. Acababa de besar a Louis, ¿Por qué le había seguido el beso? Somos amigos. Todo esto me había pillado por sorpresa. Nunca imaginé que él pudiera sentirse de esa manera hacia mí, pero a la vez, ahora entendía muchas cosas. Cada vez que él hizo algo por mí, cada actitud, cada mirada. Todo, ahora, cobraba sentido. ¿Cómo no pude notarlo antes? Hemos sido amigos durante trece años. Un ruido en la oscuridad  me sacó abruptamente de mis pensamientos. Giré mi rostro hacia allí, intentando ver de qué se trataba. No conseguía ver nada, dada la oscuridad de la noche. Me acerqué todavía más, despacio, mientras mis ojos se entrecerraban. —¿Hola? —pregunté—. ¿Hay alguien ahí? Una fuerza me empujó, llevándome contra el suelo y al abrir los ojos un hombre estaba sobre mí. Reconociendo la sensación, entendí qué era lo que tenía sobre mí: A un vampiro. Mis labios se separaron, intentando las palabras salir, pequeños jadeos escapándose de mi garganta. Mierda, ¿Cómo me habían encontrado? —¡Louis! —logré gritar, dejándome los pulmones en ello y esperando que lograra escucharme. —No grites —dijo de manera suave y una vez más, tuve aquella sensación. Mi mente, sin escapatoria, hizo caso a sus palabras. Entendí lo que sucedía, pero  de nuevo no pude moverme. Quería gritar, liberarme, y estaba a punto de hacerme daño—. Por fin te he encontrado —sonrió mientras acariciaba mi rostro, provocando un escalofrío recorrer todo mi cuerpo—. Cómo voy a disfrutar matándote cuando llegue el momento. Cerré los ojos con fuerza, esperando lo peor. Traté de pensar en algún hechizo, algo, pero estaba demasiado nerviosa y asustada. De repente, algo se abalanzó sobre el vampiro, alejándolo de mí. Mis ojos se cerraron un instante, soltando un agitado suspiro de alivio. Sentí que volví en sí  y traté de levantarme. Observé lo que sucedía y escuchaba gruñidos y a alguien pelearse. Algo salió volando por los aires y aterrizó a mi lado. Me asusté, horrorizada, al ver qué era. Era un enorme lobo gris. El vampiro apareció de nuevo, atacando a aquél lobo y volvieron a pelear una vez más. No sabía qué hacer. Trataba de pensar, recordar algún hechizo. Vino mi mente segundos después y alcé mi mano, apuntando directamente hacia ellos. —¡Contristo! —conjuré en alto, con suma fuerza en mis palabras. Al instante, los dos cayeron al suelo, retorciéndose de dolor. Traté de buscar algo para matar a aquél vampiro. Si estaba en lo cierto, una estaca bastaría. Tomé un cartel que había en el césped clavado y el palo era de madera, acabado en punta. Me acerqué hasta ellos y me sorprendí al ver que el lobo estaba cambiando de forma y reconocí a quien tenía frente a mí. Mis ojos se abrieron ampliamente. Era Louis. No podía creer lo que estaba viendo. Insegura, continué con el hechizo y me acerqué lentamente al vampiro. Se retorcía, todavía en el suelo, boca abajo, tratando de escapar. Alcé el cartel, empuñándolo y parpadeé varias veces. Iba a matar a un vampiro con mis propias manos. Traté de centrarme, no pensar demasiado. Tenía que hacerlo, era él o yo. Solté un pequeño grito a la vez que clavaba el palo del cartel en su espalda, por el lado de su corazón con todas mis fuerzas. Caí hacia atrás nada más hacerlo y mis asustados ojos observaron lo que sucedía. Comenzó a arder y el vampiro gritaba una vez más, retorciéndose. Segundos después cualquier resquicio de fuego desapareció lentamente, como si nada hubiera ocurrido, y dejó de moverse. ¿Estaba muerto? Lo parecía. Desvié la mirada hacia Louis, que seguía en el suelo. Estaba completamente desnudo y en posición fetal. Observé a mi alrededor, asegurándome de que no hubiera nadie, y corrí hacia su coche, que no estaba muy lejos. Tomé una chaqueta rápidamente y volví hacia él, cubriéndolo. —Louis —dije suavemente, acariciando su cabeza—. Por favor —supliqué. Esperaba con todas mis fuerzas no haberle causado mucho daño ni haberle matado. No me lo perdonaría en la vida. A los pocos segundos, comenzó a moverse y abrió los ojos dando una gran bocanada de aire. Sentí un gran alivio por todo el cuerpo. Lo abracé con fuerza mientras algunas lágrimas  rodaban por mis mejillas.  ══════ ∘◦ ❈ ◦∘ ══════ Le ayudé a entrar en casa, sujetándolo. Todavía seguía algo débil, ya que el vampiro le había hecho algunas heridas y tenía que curarle. Él se dirigió hacia su cuarto para ponerse algo de ropa mientras yo buscaba el botiquín y todo lo que necesitaba. Momentos después, apareció de nuevo y se dejó caer en el sofá en un gruñido por el dolor. Fui hacia él. —Eso no servirá —exhaló, frunciendo el ceño, al verme con las medicinas—. Me ha clavado su ponzoña. —¿Qué? —dije confusa. —Su ponzoña no nos mata pero nos hace enfermar varios días. Sólo la sangre de un lobo sano puede curarnos. —No. Voy a curarte. Tiene que haber algo en el libro, estoy segura —sentencié, dándome media vuelta para buscar el grimorio. Al tomarlo, lo abrí, buscando algún hechizo sanador. Tenía que intentarlo al menos. No podía no hacerlo. Tras hojear desesperadamente, encontré uno. Quizá podía funcionar. Me senté junto a él y alcé su camiseta. Lo miré por un instante y coloqué mis manos en su abdomen, sobre la herida. Cerré los ojos y comencé a susurrar las mismas palabras una y otra vez. —Ex alia parte vulnus sanaret. A los pocos segundos de intentarlo, la herida comenzó a curarse con rapidez. Aparté mis manos, observando, y ya no había nada. Parecía haberse curado por completo. —¿Cómo te sientes? —Bien, creo —respondió él. Me sonrió levemente. —Perfecto, porque tú y yo tenemos muchas cosas de las que hablar —dije levantándome. Enarqué una ceja, inquiriendo con la mirada.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR