Habíamos conseguido localizar a Davorin. Increíblemente, estaba en Luisiana. Se habría ocultado allí seguramente todo este tiempo gracias a la bruja de la que disponía. Llegados a este punto sólo había dos cosas claras y ninguna era buena. Una era que Davorin tenía la única arma capaz de matarle. La otra, que deberíamos ir a buscarle para obtenerla. ¿Qué haríamos ahora? —Me hubiera gustado que os quedarais un poco más. Hace mucho que no estoy con otra bruja en la que poder confiar —reconoció Zaleria. Nos estábamos despidiendo al día siguiente. Nos habíamos quedado en casa de Dallan y Aleister. Éste último, tras lo ocurrido ayer, habló conmigo y se disculpó por su hermano. Hablamos sobre Davorin y el tiempo que pasaron juntos aquellos años, contándome alguna que otra anécdota e informació

