Le había lanzado por los aires gracias a un hechizo y al verle tocar el suelo no pude evitar sonreír con cierta satisfacción. Su rostro era de incredulidad total. Negaba levemente con su cabeza, mirándome desafiante. —¡Te están pateando el culo pero bien! —habló en alto Caleb, burlándose. Escuché una risa de Michael. Ambos nos estaban viendo entrenar, disfrutando del espectáculo. Parecía incluso haberse desvanecido esa tensión entre nosotros. Había echado de menos pelear con Dorian. Resultaba divertido, excitante incluso. A estas alturas, casi peleábamos sin piedad. Reconozco que peleaba con algo de ventaja, gracias a la ayuda de la magia. Había usado el hechizo que me permitía aumentar mi fuerza, más uno que ayudaba a no sentir tanto dolor. —Vamos, Bambi —le provoqué con las mismas p

