El tiempo, ese río incesante, había fluido llevándose consigo cinco años desde la catastrófica (y a la vez liberadora) quema de la mansión. La vida, que parecía haber alcanzado un punto de calma para toda la familia tras la mudanza a la nueva y espaciosa residencia. Darla y Jay, los eternos optimistas, se encontraban ahora al mando de una nueva camada de tormentas diminutas: los gemelos Jayden y Darlen. Jayden y Darlen, eran un dúo dinámico de travesuras gemelas. Si Jayden lograba construir una torre, Darlen se aseguraba de que no quedara ni una sola pieza en su sitio. Si Darlen conseguía alcanzar la caja de galletas, Jayden se encargaba de repartirlas de forma estratégica (es decir, por todo el sofá). Eran la personificación del caos coordinado, y Darla y Jay, a pesar de su amor infinit

