-No, no se te ocurra decirlo, tú eres lo que quiero, lo que necesito y lo que deseo con todo mi ser, no necesito una sumisa de paga ni a nadie más, ¿me oyes? No le digo nada, sólo agacho el rostro, estoy haciendo que se conforme en lugar de que tenga lo que le gusta. -Layla, mi amor- Me levanta el rostro y me da otro pequeño beso de piquito. -Cariño, yo te amo, ¿si me escuchas? Eres tú a quien mi cuerpo, mi alma, si es que existe, y mi corazón anhela, desea y necesita, a nadie más, ¿me oyes? Se me sale una lágrima y lo beso, él me sujeta de la nuca y toma control del beso, pero cuando un movimiento brusco del avión nos hace separarnos, Bennett me abraza, para sentir segundos después como el avión se agita fuertemente y hace el aterrador sonido que indica que el tren de aterrizaje ha h

