El olor a sexo, a putas, a mujeres hambrientas de dar sus servicios sexuales estaba en el ambiente. En ese pequeño espacio en el club Zeus, dos morenas se balanceaban alrededor de él moviendo sus cuerpos de forma descarada, sus enormes pechos rebotaban, el humo del tabaco estaba en el aire, exhalaba ese rico aroma que tanto le encantaba, incluso cuando éstas se acercaban a él, lanzaba el humo sobre sus pechos, Una fue más perversa, asomó su coño, el aprovecho y lo embriagó del aroma narcótico y especiado. Cuando terminó de ese ritual perverso, dejó los restos sobre la encimera cristalina y se dejó absorber por las imágenes de las sensuales mujeres, éstas le acercaban su trasero, lo sobaban, su mirada se elevaba y bajaba a la vez sobre sus cuerpos, brillantes por el aceite resbaloso que

