Al salir del coche de Dimitrix Berlusconi, sus ruegos se reducían a no encontrar a su abuela cerca de la ventana. Aunque miro con disimulo en dirección a esa parte de la fachada de la casa y no vió ninguna sombra conocida. No sé sentía librada de su expiación. Una vez llegó a la entrada de la casa, abrió la puerta de forma serena. Sabía que él se había marchado unos instantes atrás...quemando prácticamente los neumáticos de su coche. Le daba algo de paz que el capítulo se haya cerrado. A pesar de haberle mentido ante la última pregunta que salió de sus labios, al contestarle con falsedad. No tomo ningún anticonceptivo, tampoco tenía la más mínima idea si ya era tarde para hacerlo. Le dió pesar recordarlo en ese preciso instante en el que entraba a su casa de forma sigilosa, consciente

