Punto de vista de Alexander. El ambiente en la sala de espera del hospital era horrible, que podía sentirse que todos estábamos desesperados. Estaba de pie, apoyado contra una de las frías paredes blancas, con la mandíbula apretada y la mirada perdida en el pasillo de emergencias. Sentía la mano de Daniela cerca de la mía, su calor era lo único que evitaba que me derrumbara por completo. Media hora después, las puertas automáticas se abrieron y vi a Nando entrar a paso rápido, con el rostro lleno de una preocupación genuina. —¿Cómo está Gretel? —preguntó Nando en cuanto llegó a nuestra lado, dirigiéndose a mí con un tono que dejaba ver cuánto le afectaba la situación a pesar de todo lo pasado. —Aún no sabemos nada —le respondí con voz ronca. —Los médicos han estado entrando y sali

