Entré a la casa y me encontré con Julia sentada en el sofá, con la televisión apagada y un sobre blanco sobre la mesa de centro. —Ya estoy de regreso —anuncié, dejando mi bolso. Julia me miró con una sonrisa traviesa. —No lo puedo creer... ¡vaya! Si no te veo entrar, no me doy cuenta. Pensé que te habías fugado con el Juez a su penthouse— Me respondió en tono de broma. Me reí y me senté a su lado, pero mi risa corazón se aceleró. —¿Buscaste los resultados de los análisis? —pregunté con nerviosismo . —Sí —dijo Julia, volviéndose seria. —Fui hace un rato. Están listos para que los veas, Dani. —No perderé tiempo —dije, tomando el sobre con desespero. Rompí el papel con desesperación. Saqué el documento y mis ojos escanearon las líneas hasta llegar al final. El resultado era inconfun

