—No esperaba esa confesión... es una situación terrible. Pero, ¿cómo puedo ayudarte yo en este enredo?— me preguntó abierto a lo que sea. —Necesito que finjas ser algo más que mi amigo. Necesito que finjamos que tenemos una relación y que nos vamos a casar —le dije, mirándolo con desesperación. —Alexander necesita decepcionarse de mí. Necesita creer que soy una mujer interesada y que nunca lo amé. Solo así se irá a Alemania y salvará a su madre. Bruno se quedó mudo por un momento, miró hacia la ventana y luego volvió a mí. —Es un plan arriesgado, Daniela. Vas a destruir a un hombre. Pero... si es para salvar una vida y protegerte a ti, te apoyo. Cuenta con ello. En ese preciso instante, escuché el sonido inconfundible del auto de Alexander deteniéndose frente a la casa. El pánico me

