La lengua de Tanner estaba dentro de la boca de Faith cuando entraron a la casa de él. Para ser la primera vez que Faith salía de la mansión, la casa de Tanner era casi un hotel cinco estrellas. Era de cristal, con paredes cubiertas de musgo falso, una enorme piscina junto a las escaleras de la entrada al lugar, y un pequeño jardín que estaba iluminado por antorchas. Era hermosa, digna de un soltero como él. Faith apenas logró llegar sin que necesitase quitarse la ropa y que él la besara y la tocara por todas partes. Quería que Tanner descubriera aquello que apenas logró ver por encima de la ropa y que la convirtiera oficialmente en mujer. Tanner cerró la enorme puerta de cuatro metros y Faith miró los sofás, la chimenea eléctrica, la cocina al fondo, y muchísima luz artificial bañando

