—¿Viste eso? —Dije señalándole a Vicente ese reflejo de chica. Parecía mi reflejo más que nada.
—No, no veo nada —Dijo curioso —¿Qué es?
—Mm… cosas mías, supongo —Dije riéndome.
//
El amanecer no se hizo esperar. Estábamos acurrucados los dos y si no es porque recuerdo donde estoy, se me iba a olvidar que hago aquí.
Estamos en otra dimensión y lo primero que hacemos es coger. Que cosas.
No podía salir en el día, así que supongo que solo quería cocinar. No sé qué haré.
—Holi amor —Dijo Vicente susurrándome —Buenos días —Su voz toda ronca y dormilona me hacía suspirar.
—Holi bebé —Dije besándole la mejilla —¿Cómo estás?
En ese momento, Vicente empezó a llorar.
No entendía el porqué, ni como, solo empezó a llorar. Se sentó y lo abracé. Dejando que sus lagrimas salgan y pueda desahogarse. Oh Vicente. No sé qué podría aquejarle.
—Amor ¿Qué pasa? —Dije susurrándole tiernamente cuando noté que estaba llorando poco sobre mi hombro.
—Solo es que… —Se limpió las lágrimas —Yo… en estos días, en esta cama, así como estamos amor. Me dijiste que estabas embarazada. Este era el día más feliz que tenía. Nuestro anhelo era este, tener nuestra bebé.
No podía decir nada, es que ¿Qué tenia que decir?
¿De verdad que podía decir?
Tener un bebé es de las cosas que no puedo hacer, no puedo dar hijos debido a mi condición vampírica. El sentimiento que desborda Vicente ahora es algo que puedo comprender a medias, aunque no recuerde nada. Nuestro hijo…
—Duele bastante la verdad amor. Es algo que ninguno de los dos pudo evitar ¿Cómo podríamos? Sin embargo, estamos aquí para cambiar las cosas —Dije dándole un poco de ánimos.
Él se secó las lagrimas y me dio un tierno beso.
—En nuestros recuerdos aun viven los hijos que nunca hemos tenido. Al menos, ahí nuestra felicidad está garantizada —Dijo Vicente con una sonrisa.
—Si —Dije un poco sonrojada —Si llegamos a estar juntos después de esto, prometo que nos iremos lejos de todo, adoptaremos los hijos que queramos. Tendremos una casa en el campo y seremos felices, tu y yo y los niños —dije con anhelo.
Vicente me abrazó con demanda, con euforia. Me decía bastantes “si” me juraba bastante amor. Como lo amo.
//
Era de noche y decidimos salir para enseñarme apenas un poco del lugar, para así conocer más. Además, conocería el laboratorio en donde nos especializábamos. Entramos a este debido a una escotilla que había en unos matorrales. Que seguridad esta. Bajamos y él encendió las luces.
El ambiente, la zona, las cosas, todo. Todo es bastante diferente a como me esperaba. Todo es simplemente loco.
La época de la segunda guerra mundial era una época loca, pero más loco son los laboratorios donde supuestamente yo laboraba. Esto era tecnología a otro nivel, algo que superaba mis expectativas.
—Cierra la boca, no es algo tan grandioso —dijo Vicente irónico tomando mi mano.
—¿Cómo no estar así? Esto parece una metrópoli subterránea en pleno siglo XX —Dije asombrada.
—bueno, si lo ves así —dijo riéndose —Solamente era para que veas, ahora iremos a comprarte ropa.
—¿okay? —Dije irónica.
Las faldas, ceñidas a la cadera y con forma de campana, tenían un largo que llegaba a la rodilla o la pantorrilla. En esta década se popularizó el traje sastre entre las mujeres como resultado de su mayor participación en la vida política y económica. La moda del siglo XX comienza en el año 1900 con la llamada silueta S, conocida de esta manera debido al corsé que empujaba los pechos hacia arriba, estrechaba la cintura y las faldas ajustadas a la cadera, que ensanchaban en forma de campana al llegar al suelo.
Era todo un glamour.
Un poco de historia para aprender.
Este siglo me encanta, en cuestión a la moda. Fuimos rápidamente de compras y esto pasaba porque mi yo no salía casi, y solamente tenía batas, ropa pegada y alguno que otro vestido. Yo debía de vestir por si acaso nos cruzamos con alguien de esta época. Para no levantar sospechas.
Íbamos de vuelta a casa y fuimos tranquilamente caminando en silencio. Mirábamos el entorno con serenidad y solamente nos mirábamos entre veces, sonrojados. Parecíamos una pareja de ensueño.
Lastima que nuestra burbuja de amor se va a quebrantar.
Varias preguntas tenía en mente, pero no sabia como hacerlas, no quería interrumpir esta burbuja.
—Amor… —Dije entrelazando nuestras manos.
—¿Sí? —Dijo y me besó la palma de mi mano.
—No te enojes por estas preguntas que te haré —Dije con un tono mas tierno de lo usual.
—Pues manda, soy todo oídos mi amor —Dijo deteniéndose, mirándome con amor.
—Pues… ¿Cuántos meses tenia de embarazo antes de todo lo que pasó?
Él me miró con un poco de tristeza y empezó a hablar.
—Entiendo tu curiosidad, me sorprendió que duraras tanto para hacerlo —Dijo riéndose un poco —Tenias 6 meses. Apenas notaste los síntomas y como vivíamos trabajando a cada rato, justo ese día comprobamos que venía una niña.
—Oh —Dije sin más.
Me sonroja ese recuerdo, pero a la vez duele.
—Pero ya tengo la esperanza de tener una familia contigo, ahora lucharemos para estar juntos, justo como prometimos esta mañana —Dijo sonriendo.
—¿Qué tal si aprendemos a hacer bebes ahora? —Dije divertida.
Vicente se rio y se transformó en lobo. Okay, la cosa va en serio.
Me subí encima de él. Fuimos a la casa rápidamente.