Desvaneciente

846 Palabras
Mientras miraba a todos, mis esperanzas de al menos, poder hacer algo, bajaban. Me sentía juzgada por alguna razón. El dolor que cargo me hace sentir mal, inhumana, me hace sentir que ya he muerto y solo mi cadáver anda caminando. Se que ellos quieren lo mejor para mí, sé que me aman pero ¿Por qué no me entienden? ¿Por qué no me dejan sufrir sin más? ¿Qué no entienden que solo lo necesito a él y ya basta? Solo necesito a Vicente de vuelta ¿Es mucho pedir? Mis lagrimas descienden lentamente, sin retorno. Solo Rebeca me miraba con cierto temor. Los demás conversaban entre si para saber que hacer. ¿Ellos quieren que vaya a un psicólogo? Entonces iré. Les daré el gusto. Pero esto no me hará sentir mejor. —Yo lo que digo es que la llevemos con el psicólogo John, pero debemos de vigilarla porque está muy agresiva. No queremos llamar mucho la atención ¿Okay? —Propuso Joseph. —Casi amanecerá, lo mejor es que Rebeca y yo le demos una ducha para ya llevarla, llama al psicólogo, esta será una consulta especial. No debemos de perder tiempo —Dijo Scarlette. —¿Saben que aun los escucho verdad? Recuerden, super oído —Dije con ironía —Yo me puedo dar mi propia ducha. Estaré lista en media hora. Me levanté y tomé la toalla, para encaminarme a la ducha. Ellos aun seguían hablando, pero no le di importancia. Vamos a pretender que todo esta bien, vamos a mentir por un rato. Solo quería tener la vida que quería con él. Solo quería eso. ¿Ese propósito de meta es difícil de entender? Ahora que se ha ido, todo se ha venido abajo. Y lo peor aún, él me amaba… con locura. Entro al baño y me desvisto lentamente, mientras veo mi cuerpo mas delgado de la costumbre, mi piel más pálida y se notan mucho mis costillas. Que extraño, se supone que estaba más sana. —Oye, déjanos ayudar… —Dijo Scarlette entrando, mirando mi cuerpo desnudo. Rebeca también entró y esta se asustó —¿Qué mierda? ¿Cómo llegaste a ese estado?  —No tengo ninguna maldita idea —Dije sonriendo falsamente —¿Qué quieres que te diga? —Al menos… ¿Estas bebiendo sangre como deberías? No quiero suponer que tu estado emocional te ha llevado a estar así… rebeca, trae más sangre —Dijo ordenándole a rebeca. Esta salió de inmediato. —Normalmente eres de un color mestizo, con buen musculo debido a tus ejercicios. Danna, por favor. Detente. Sea lo que sea que estes haciendo, detente por favor —Dijo Scarlette llenando la bañera. Yo me senté a la esquina de esta. Me quedé callada mientras la miraba con pena. No se como explicarle de que no me siento bien sin que ella salga con un reproche. Para este punto, y después de estos meses, no quiero ya darle tristeza a ellos, suficiente tienen con la muerte de Vicente. Estoy siendo una carga para ellos. Entré a la bañera tal y como me lo indico Scarlette y esta empezó a tallarme la espalda y lavarme la cabeza con suavidad, con delicadeza. Me recordaba a cuando taita hacia lo mismo mientras estábamos en el rio. Lentamente lo hacía, después me trenzaba una cola. Recordarla hace que mi corazón duela. Rebeca llegó con una gran botella de sangre. Desde que vi esa botella, sentí el impulso incontrolable de beberla. —Estos son 6 litros que me dio Annel. No se si ella se lo tome todos —Dijo dudando. —Se lo tomará. Anda, pásamelo —Dijo Scarlette. —¿Debí de traer un vaso? —Dijo preocupada. —No te preocupes —Dije sonriendo con pena. Me senté en el agua mientras Scarlette ponía la botella en un lado y ella me quitaba el champo y el jabón de la espalda. Me pose frente a ella y me miró fijamente. —Supongo que volverás a tu estado normal después de ingerir esta cantidad bestial de sangre. Aun quedan 40 litros en la nevera, si es necesario te los tienes que beber —Dijo con autoridad —déjame ver tus colmillos. Ella me abrió la boca y yo estaba impaciente con que ya terminé de revisarme. Mientras ella hacia eso, había un espejo enfrente de nosotras, veía claramente a Scarlette pero yo me veía un poco borrosa. Hace días vengo notando eso, que extraño. —Tus colmillos están más largos de lo normal. Que extraño. Bastante. También te iras a chequear más tarde para ver que anomalía pasa por tu cuerpo. —Okay señora mandona —Dije irónica. —Que hermoso, tu sentido del humor está volviendo —Dijo feliz. Solo suspiré y agarré la sangre, tenia ganas inmensas de beber todo. De un santiamén, bebí todo de golpe ante la mirada sorprendida de ambas. Estaba bastante sedienta. —Solo, olviden esto —Dije un poco incomoda —Bebo mucho. —Te bebiste la ración de 15 días —Dijo Rebeca. //
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