Nunca había ido para un psicólogo. Si había traído a Jhosep acá para acompañarlo con uno que otro problema de autoestima y autoconcepto, pero nada más eso. John Sánchez es un excelente doctor y eso no lo voy a negar, pero estoy tan perdida en esto que se me hace complicado comprender si en verdad él podría “sanarme”. De todas formas, mentiré sobre como estoy, ya no quiero darles más problemas a los chicos.
Llego a su oficina y me siento en su cómodo sillón color café. Apenas son las 6 am, puedo entender que aun este abriendo este local.
—Bien, él llegará en 3 minutos. Estaré en la sala de espera por si pasa algo —Dijo Jhosep preocupado.
—Si, tranquilo, estaré bien —dije sonriéndole.
Jhosep salió y yo me puse a reflexionar sobre todo esto: ¿Qué le diría al psicólogo? ¿Le mentiría? ¿Tomaría esto como una oportunidad de desahogo? Tendría que descubrir esto aquí.
John entró inmediatamente al consultorio y nos miró a ambos. Era un señor de 60 años, con esa sonrisa de abuelo que puedes reconocer. Es una muy buena persona, le tengo cierto respeto.
—Buenos días, aquí estoy listo para la sesión —Dijo sentándose.
—Gracias por atender nuestro llamado. Pues aquí le dejo a mi hermana, no le pido que haga magia pero, haga todo lo posible… —interrumpí a Jhosep.
—Estoy bien, ¿okay? —bufé cansada.
—Okay, la dejo en sus manos —dijo saliendo de una vez de la habitación.
John solo me miró y se sentó, tomando un cuaderno para supongo yo, anotar todo lo que digo.
—Bueno, supongo que estás aquí por una razón. Y tal como dijo Jhosep no haré magia contigo. Si quieres sanar, tendrás que poner de tu parte. Ya me conoces, soy John Sánchez. Así que empiezo con esta pregunta: ¿Cómo estás? —dijo anotando algo en el cuaderno.
—¿No cree que es una pregunta subjetiva para el contexto en el que estamos? —dije irónica, si estaría un buen rato por lo menos disfrutaría —Bueno, estar bien es algo… que no confirmaría. Pues mi definición de vida es que estoy como me veo: normal
—esas afirmaciones solo confirman que algo anda mal en usted. Por lo tanto si es amable de colaborar, iniciemos una conversación.
—¿Iniciar una conversación? Que somos ¿Adolescentes? —Me reí.
—Bueno, así llegamos al meollo del asunto —él me sonrió con ironía.
—Okay —dije acostándome otra vez. —¿Qué quiere saber doc? —le inquirí.
—empecemos por el principio… ¿Cuándo empezó a sentirse mal? ¿Cuál fue la experiencia que la hizo encaminar a esto? —dijo anotando en su libreta.
—Okay —dije tratando de recordar, sentía la necesidad de desahogarme un poco, así que empecé a ordenar mis pensamientos —Todo empezó como una bola de nieve. Una pesada y desgraciada bola de nieve. Pues estaba en una misión “pasándola bien” me “había enamorado” —dije de forma irónica, refiriéndome a la relación con Ashley —Estaba muy enamorada, aunque ese enamoramiento fue más pasión que otra cosa. Pero si yo llegue a sentir amor en algún momento.
—De cualquier forma que usted haya considerado esa cuestión… ¿Me podría hablar un poco más acerca de ese romance? —dijo curioso.
—¿Le gusta chismear acaso doc? —dije irónica.
—No, pero necesito tomar todos los cabos sueltos, así abarco todo lo que te ha pasado y determinó tu diagnóstico para así poder tratarte —dijo mirándome fijamente.
—Bueno, siguiendo con el chismecito, me enamoré perdidamente de ella; fuimos a Disneyland, ahí le hice el amor como nunca —dije sonriendo de recordarlo —me llevo ante su madre, pasamos buenos días en ese lugar. Fue una experiencia bonita… ¿sabes? —recordé con lágrimas en los ojos.
En este momento, estaba tan cómoda hablando que sentí la necesidad de abrir mi corazón completamente al psicólogo. Pause un poco para poder respirar profundo.
—Puedes seguir hablando si te sientes más cómoda así. Esto es entre usted y yo —Dijo de manera comprensiva.
—Prosigo pues —Sonreí irónica —Me enamoré con locura… ella me había brindado su amor loco e incondicional, los tres meses de relación que tuvimos fueron los mejores e inolvidables. Aunque ahora ella me odia, no puede negar lo que paso. Ya no me interesa volver a tener su querer pero es un bonito recuerdo.
Tomé un poco más de aire y proseguí hablando.
—Entonces, justo en el punto medio de la relación, aparece Vicente. Él era mi mentor —Mientras hablaba de él sentía como mi cuerpo se estremecía —Era mi modelo por seguir, lo consideraba como mi mayor pilar de confianza, más que a mi hermano. Y eso es decir mucho. Mi vida podía estar confiada en él con los ojos cerrados.
—¿A qué se debió esa dependencia hacia él? —Dijo escribiendo algo en su cuaderno.
—Pues él… —Dije recordando —Me había rescatado de una muerte inminente. Por aquellos años te mataban sin consideración, yo apenas era una nueva hibrido, no sabía que había pasado, no sabía ni como llegué a convertirme en una hibrido. Estaba en el aire por así decirlo. El dolor y la angustia de no encontrar a mi hermano me abrumaban en ese momento, justo cuando pensé que todo iba mal, Vicente me rescato de ser muerta por los franceses. De ahí, me uní a la trinitaria, aprendí bastante, encontramos a mi hermano; luego a Scarlette y a Annel. Luchamos juntos en la guerra de la restauración y en la de independencia… desde ahí no nos hemos separado. En ese momento me había enamorado de Vicente, era inevitable porque pasamos mucho tiempo solos y nos estábamos conociendo muy bien —Dije recordando todos esos pequeños momentos.
—Vaya imaginación tiene usted —Dijo maravillado —¿Y que más paso?
—Crea o no me crea esta es la historia —Dije irónica —Entonces como su amor no era reciproco hacia mi pues deje eso en el olvido, pero aun en el fondo lo amaba. Después de ahí vinieron otras épocas, otro siglo, otras décadas. Nos adaptamos a todo con tal de sobrevivir. Es una de las maldiciones de ser inmortal. Hasta que llegamos a este fatídico y conflictivo momento, maldición, de verdad —Dije y paré por un momento, estaba empezando a llorar.
—Bueno, veo que su historia es un poco larga y además de larga, viene acompañada por fuertes sentimientos. Hasta ahora, si lo permite, veo en usted uno que otro trastorno. Pero necesito que siga hablando para seguir analizándola.
—Seguiré pues —Bufé cansada —Y bueno, dada la misión que se nos dio, trabajamos como siempre, en equipo. Nunca andamos separados. Pasaron muchas cosas como dije, me enamoré y lo demás. Hasta que encima de una gran sierra pues, mientras entrenábamos, él se me declaró. Me dijo cuanto me amaba… me pidió un último beso —Dije y empecé a llorar.
Solamente de recordar sus labios, su voz. Recordar ese día me hace sentir muchas emociones encontradas, me hace derrumbarme y maldecir por no ser más fuerte en la decisión.
—¿Y sabes que más fue que me dolió? Que él haya sacrificado lo nuestro solo porque amaba a esa hija de puta —Dije levantándome con rabia —YO TE QUERIA A TI MALDICION ¡NO DEBISTE DE IRTE!
—Cálmese por favor —dijo levantándose el psicólogo.
En ese momento entro Jhosep, estaba muy preocupado
—¿Qué ha pasado? —Inquirió.
—Su hermana solo está desahogándose. Siga tranquilo afuera, no se preocupe —Dijo el psicólogo con calma —La invito a sentarse por favor, a tranquilizarte. Los recuerdos pueden ser fuertes y pueden doler bastante. Pero tenemos que enfrentarlos para que estos no nos absorban por completo.
Jhosep salió y después de dos respiraciones profundas pude quedarme tranquila y sentarme nuevamente.
—Bien, entonces Danna. ¿Por eso usted esta así hoy? —Dijo curioso John.
—Aún falta más historia —Dije apenada —Después de esto, es curioso que no sé cómo él lo hizo pero… hizo que olvidara mi recuerdo sobre él. Por una semana estuve en constantes sueños tratando de recordar sin éxito hasta que de pronto, el día en que pude recordar, era demasiado tarde. —Dije y tomé un momento para respirar. Recordar el día de su muerte era simplemente devastador. —Pues yo iba en un carro con dos personas más, tenía una semana desde que paso lo nuestro en la sierra que no lo veía y justo cuando lo vi por microsegundo, él estaba al borde de la muerte. No sé cómo paso, aun no me explico cómo fue que murió. No entendí nada, no comprendí esto. Rápidamente corrí como pude, lo alcance pero, era demasiado tarde. Ya lo habían decapitado ante mis ojos.
Tome pausa para hablar y así continuar.
—No sabes la maldita desesperación, miedo, odio y rencor que tenía. Sumado eso al dolor que me consumía lentamente y que aún me sigue consumiendo. Vengue su muerte pero… ya no lo tengo a él. Lo amaba con locura, cosa que ni yo misma sabré explicar, es que es algo tan loco y extraño… no comprendo los sentimientos que están conmigo. Después de esto, no he podido tener una vida normal, todas las noches me levanto llorando por su recuerdo, solo son ecos de amor que se escuchan en mi mente, lamentándome y pensando en el “que pasaría” sabiendo que es una pérdida de tiempo y que prácticamente, ya estoy sucumbida en ese hoyo emocional, del que si estoy consciente que estoy, pero no soy lo suficientemente fuerte como para salir.
El psicólogo meditó un poco en esto. Mientras él pensaba en todo esto, yo solamente no podía creer que me sentía un poco liberada, el haber hablado, el haber dicho todo de alguna forma me hace sentir mejor. Creo que hablar con alguien era lo que necesitaba al final ¿No?
Eso no me hace cambiar de repente, pero algo es algo, un paso a la vez.
—Su historia es bastante trágica señorita, a raíz de esto, podría sacar estas conclusiones: Usted sufre de Trastorno Depresivo Mayor, podía decirlo sin pena como MDD. Estos acontecimientos han hecho esto en usted. Le voy a indicar, ya que soy también psiquiatra, antidepresivos indicados para usted y tres días a la semana de terapia convencional. Solo si está de acuerdo, si desea ya salir de este hoyo emocional al que usted le llama vida.
—Usted y yo nos entendemos algo —Dije irónica —¿Cree de verdad que varias pastillitas van a hacerme cambiar? Igual las tomaré, no tengo nada que perder —Dije encogiéndome de hombros —Pero para usted ¿Cómo cree que estoy?
—Su estado emocional es deplorable, se lo digo con el debido respeto que se merece. Su dependencia emocional hacia esta persona llamada Vicente ha hecho que caiga en esto. Es un problema ya que a él morir usted y todo se vino abajo. Es lamentable, ya que no se debe de ser dependiente a una persona o si no esto pasa.
—Que hermosa forma de describir que estoy loca —dije interrumpiéndolo.
—Es una increíble chica Danna, lástima que el destino la haya golpeado así. —dijo con pena.
//
Después de la consulta psicológica ya era hora de ir a casa. Cosa que me reconfortaba mucho, no quería estar tanto tiempo en el lado humano. Aunque había bebido mucha sangre aún estaba deseosa de más. Los cuellos humanos a medida que pasaba con Jhosep se me hacían bastantes apetitosos.
—Y dime ¿Cómo te fue la consulta? —dijo agarrándome la mano.
—Me guíe bien supongo, tienes súper oído, seguro escuchaste todo. —dije sin importancia.
—El que tenga súper oído no significa que sepa cómo te sientes realmente. No sé leer mentes.
—Bueno, alguna idea debiste de formularte —dije irónica.
En este momento pasábamos por un callejón. Este callejón estaba bastante oscuro pero aun así y vimos a la luz del mediodía se podía distinguir algo. Pude ver que había un hombre muy violento con queriendo violentar a una mujer. Desde que ví eso no me pude contener. Quería desde hace rato beber sangre fresca. Este malnacido se lo merece que tenía la boca cerrada, ya que parecía que la iba a violentar. Mi furia ganó y la sed que venía acumulando desde hace un rato me dominó.
Por lo tanto, fui corriendo hacia el hombre y Jhosep ayudaba a la mujer. Yo Mientras tanto me llevé hombre a un lugar rápidamente lejos y lo miré, pues con odio. Él me miraba aterrorizado, sin saber qué hacer, pues estaba a punto de cometer un acto maligno y lo agarré con las manos en la masa.
Así que con una sonrisa diabólica, lo mire fijamente y localice su vena aorta, se ve tan apetitosa, tan suave, tan deliciosa.
—¿Quién carajos eres? ¿Cómo es que me puedes cargar así? —Dijo sumamente asustado. Mientras la sangre fluía descontroladamente por su miedo, yo apreté más su cuello.
Sin previo aviso, me di un buen festín. Disfruté de aquella sangre deliciosa y caliente.
Ya su cuerpo en ese momento estaba lentamente vacío de sangre, inerte y sin servir para nada. Escucho como Josep me llama y yo termino de sacar toda la sangre de este cuerpo, dejando solamente un cadáver vacío. Con apenas los huesos y uno que otro órgano que se podía notar.
Jhosep me miraba con una expresión asombrada, yo por mi parte sentía como la sangre recorría todas mis venas y lentamente así a un proceso de metamorfosis. El dolor se apoderaba de mi cuerpo, y cosquilleaba todo mi ser.
No sé ni cómo, ni cuándo, pero sentía y veía como mi piel se restauraba lentamente, veía cómo tomaba mi color mestizo y el característico tinte rosado de la salud. Me veía más sana, me siento más fuerte e inexplicablemente dejé de tener ese aspecto esquelético que tenía rejuveneciendo otra vez.
Es inexplicable mi pelo otra vez cobró vida. Este se veía más sano, más ¿Limpio? Con vitalidad. Me quité el abrigo que tenía puesto y observé mi pecho.
Yo veía que ya no se me veían las costillas. Simplemente ahora estaba, pues mi carne normal. Es una extraña metamorfosis. Nunca me había pasado. Tengo ahora el cuerpo. Como lo tenía antes el de una chica eterna de 24 años.
No entiendo qué es que me está pasando. Mis colmillos estaban más largos de lo normal y mis ojos por primera vez lo sentía con más visión que nunca. Jhosep era testigo de todo esto. Ambos estábamos con la boca abierta.
En ese momento, un rugido primitivo salió de mi boca otra vez. Y un pequeño dolor agudo atravesaba mi cerebro. Así que me senté por un momento y dejé que este dolor pasara.
Mientras pasaba todo esto no entendía qué carajos era que pasaba conmigo ¿porque estoy pasando por esto? Siento de necesidad incontrolable de beber sangre ¿Porque me siento ahora de repente más fuerte que nunca? Siento hasta que puedo volar.
—¿Qué carajos Danna? ¿Qué mierdas te está ocurriendo? —Dijo Jhosep asustado.
—Yo no lo sé —Dije asustada —Ayúdame.
En este momento perdí un poco la conciencia debido al dolor agudo que me estaba dando. No recuerdo nada más.
//
7 pm.
Mientras sentía la cama debajo de mí y lo suave que puedo sentir me preguntaba ¿Qué hago durmiendo? ¿Dónde estoy? Miro desesperada por todos lados. Esta es una habitación que no he visto antes. Es completamente blanca, aunque por la oscuridad la habitación no se puede ver siempre vista y en muchos aparatos médicos.
Es extraño. ¿Lo de hace un rato fue una pesadilla? ¿solamente fue parte de mis sueños?
Miro mis brazos, mi cuerpo buscando respuestas.
Y todo está cómo pasó. Todo está restaurado. Está bien.
Veo el espejo que hay enfrente mío y claramente a pesar de que me siento con una buena vista, me veo desvanecida, borrosa. No entiendo por qué.
¿Entonces?
Trato de mirar a todos lados y todo esta oscuro, aunque puedo ver excelentemente bien en la luz que estoy. No hay ninguna chispa de luz y me pregunto dónde estarán los chicos ahora.
No sé qué me está pasando porque todo está tan diferente porque todo está tan cambiado. ¿Por qué me siento así? Sé que soy una vampiro, soy una vampiro hibrida y pero no debería de sentirme con estas cualidades. Llevo 2 siglos en esto y todo esto jamás me había pasado. Ni siquiera había pasado con Rebeca.
Llamo a los chicos desesperada en busca de respuestas, en busca de soluciones. Solo entran Scarlette y Rebeca.
—Hola —Dijo un poco atemorizada —¿Cómo te sientes?
—Yo estoy… bien, me siento mejor que nunca físicamente. Mentalmente me siento del asco. ¿Qué me acaba de pasar Scarlette? ¿Qué tengo? —Dije intrigada.
—Tienes un deseo incontrolable de sangre, no puedes estar mucho tiempo en la luz del sol, tu regeneración es inaudita, es fascinante. Mucho más rápida que nosotros. Y todavía no sabemos si puedes volar o caminar donde sea, por cualquier pared. Además, tu corazón ya no late —Dijo asombrada —eres, una vampiro de sangre pura.
¿Vampiro de sangre pura?
—¿Qué me estas diciendo? Yo soy una vampiro hibrida como ustedes, esto no puede ser —dije negando totalmente —Es estúpido, bastante estúpido.
—Tu humanidad fue completamente arrebatada e hiciste la metamorfosis en cuanto se desató totalmente tu parte vampírica primitiva. Esto lo sabemos porque te analizamos en cuanto Jhosep te trajo —Dijo Rebeca trayendo unos papeles.
—¿Cómo sabes…? —Dije sorprendida, pero ella me replico rápidamente.
—Estoy estudiando medicina. Aprovechando que soy inmortal. No te has dado cuenta porque tenias meses que no salías solamente a beber o comer algo.
—¿En dónde estoy
—Estas en la casa, pero es otra sección. Mientras estabas durmiendo habilitamos una pequeña clínica por así decirlo para ti.
—Estas informaciones procesan rápidamente en mi cabeza, no entiendo nada.
Mientras ellas dos se me explicaban que pasaba, exactamente mi cabeza no paraba de divagar en esto; había aprendido me he convertido una vampiro de sangre pura pero ¿qué implica esto? ¿porque sería tan diferente a cómo era antes? solamente me hace diferente el hecho de que me quemó con el sol o que a modo de broma soy muy sensible a la plata.
Ni siquiera Vicente era un vampiro de sangre pura; también es un híbrido como nosotros o tal vez sí lo era, pero no tengo idea.
El día que fue convertida simplemente fue convertida como híbrida ni siquiera supe cuando me di cuenta solamente cuando Vicente me explico todo esto. Solamente sé de que él me dijo como fui convertida y ya. No le veo ninguna más explicación a eso.
Ahora veo más complicaciones porque no puedo salir a no ser de noche. Que fracaso es esto.
Las chicas me traen un espejo diferente y no entiendo por qué pero en este espejo me veo mucho mejor me veo como estoy y curiosamente me veo muchísimo más hermosa. Mi belleza supera bastante a cómo era antes a cómo me veía.
—Esto es un espejo de aluminio especialmente hecho para que te reflejes, porque es extraño, no te ves en los de plata, y la plata te quema la piel de una vez. Con esto podemos ver que realmente ya hiciste el proceso completo de metamorfosis —Dijo Scarlette —Y además, eres bastante hermosa y cautivante, eres una cazadora innata.
—Te has vuelto una cazadora de humanos por así decirlo. Tienes el paquete completo, estás super hermosa al ojo humano, eres como una depredadora, solo que eres una depredadora de las más peligrosas —Dijo Rebeca observándome en el espejo —¿Aún no estás convencida de que te haz vuelto un vampiro de sangre pura?
—Ni siquiera puedo creer lo que pasa —dije sincera.
Rebeca hablo un poco de la cortina que tapaba el hospital unos pequeños rayos de sol llegaron a limpiar pero se sentían como rayos como muchas agujas clavadas al mismo tiempo en un determinado lugar o en este caso mi mano la parte rápidamente y me fui para el lado más oscuro ya que intolerante hasta mirar la luz del sol.
Mi piel se regenero de una vez, bastante rápido. Eso fue increíble.
Soy vampiro de sangre pura pues…
Entonces curiosamente fui solamente por una consulta psicológica, no por esto.
No pensé que iba a cambiar completamente, esto se complica un poco más pero ¿Cómo me puedo adaptar hacia esta nueva especie?
No quería ser más inmortal solamente quiero estar con Vicente y para estas alturas pensaría muy bien en buscar la muerte aunque tampoco tengo la valentía de hacerlo porque algo en mi interior me dice que no lo haga. Vicente no quiere esto para mí pero yo tampoco quiero estar sin él qué puedo hacer.
Es un dilema bastante raro.