Líneas de tiempo (+18)

4208 Palabras
He dormido algo. Creo que eso está bien. Me he levantado de buena gana, que podría decir. Mientras me levanto me doy cuenta de que ya he dejado de sentir la temperatura, siento un eterno clima helado. Extraño porque ya esta en entrada el verano. Supongo que es la nueva adaptación que tengo. Eso está bien, okay. Voy a la cocina bien abrigada mientras tengo mis antidepresivos a mano. Tengo que beber seis, para que pueda hacer efecto. Y claro, como no me muero, puedo envenenarme a gusto. No pensé que llegaría a tomar drogas para estar bien. No había nadie en la sala este día, que raro. Me tomé las pastillas de golpe y me bebi un poco de agua. Si que saben super amargas. Que asco. Vi una pequeña pieza de carne frita en la nevera, la tomé y le di un mordisco. Jamás había sentido tanta repulsión como ahora, literalmente ese pollo me sabia a vomito. —Que puto asco, ¿Quién coño está cocinando ahora? —Dije más para mí misma. —Buenos días —Dijo Rebeca —¿Cómo te sientes hoy? —Hola, creo que debes de saber la respuesta —Dije mirándola y al instante, me quedé de piedra. ¿Vicente está detrás de ella? Camino para comprobar, él me está mirando fijamente. —Ya veo que me extrañaste mucho —Dijo riéndose. —Siempre te voy a extrañar —Dije abrazándolo —Quédate. —¿A quien estas abrazando Danna? —Dijo rebeca tocándome el hombro. Me volteé y vi su cara de confusión. —¿Qué? ¿No lo ves? —Dije confundida —Pero si esta… Ella me negó rápidamente con la cabeza. —No hay nadie ahí —Dijo y miré a Vicente sorprendida. —Te dije que soy parte de tu mente, eres tú la única que no quiere verlo. —Eres real para mi —Dije con tristeza. —¿En serio estas bien? —Dijo Rebeca con cierta preocupación. —Si, estoy bien, no te preocupes. Solo que aun no supero nada —Han pasado más de seis meses. Exactamente ya entraremos en verano y pronto será otoño —Dijo ella. —No me gusta el otoño —Dije con dolor. Fui a la habitación evitando más preguntas de rebeca. Lo último que quiero es que me consideren y me tachen de loca. Que estúpido es esto. Creo que ordenaré mi habitación ahora. Empiezo a recoger poco a poco toda mi ropa tirada, mientras se me ocurre poner una canción. Curiosamente me siento de buen humor. Que drogas esta. —Me gusta verte así —Dijo Vicente sentándose en la cama. —Tenia mucho sin sentirme así, que te puedo decir —Dije sonriéndole —¿Te gustaría bailar? —me encantaría. Te sigo el paso. —¿Recuerdas a P. T. Barnum? —Dije buscando el celular. —Si, un buen manipulador pero no hay que negar que era un buen emprendedor y negociante —Dijo recordando. —Le hicieron una película musical muy hermosa en su honor. Creo que no la haz visto pero la vi por error cuando Rebeca la puso en el televisor. Esta música tenia ganas de bailarla contigo —Dije poniéndola —Es Rewrite The Stars —Okay —Dijo tomando mis manos, estaban muy frías —vamos pues. La canción sonaba al compas de los artistas, nosotros como podíamos nos movíamos. Sus manos estaban en mi cintura ahora mismo. —Así que quieres reescribir las estrellas —Dijo con curiosidad. —¿Se me nota? —Me reí —quisiera hacerlo, es mi decisión, reescribir las estrellas para estar contigo. —Qué propuesta más interesante —Me sonrió —pero ya pon los pies en la tierra. Mientras avanzaba la música, muy bien me sentía, era una sensación mágica, excepcional. Tenía a Vicente a mi lado, es lo único que importaba. Que importa todo, ahora soy feliz. Muy feliz. —Sabes que quiero tenerte, no es un secreto que intente esconder. Sé que tú quieres tenerme, así que no sigas diciendo que nuestras manos están atadas. Lo que dices no está en las cartas, pero el destino está tirando de ti a millas de distancia, y fuera de mi alcance. Pero estás aquí, en mi corazón, así que, ¿quién puede detenerme si decido que mi destino eres tú? ¿Y qué si reescribimos las estrellas? Di que fuiste creada para ser mía, nada puede mantenernos separados. Tú eras a la que yo estaba destinado a encontrar, depende de ti, y depende de mí. Nadie puede decir lo que tenemos que ser, así que, ¿por qué no reescribimos las estrellas? Tal vez el mundo podría ser nuestro esta noche. —Crees que es sencillo, crees que no quiero correr hacia ti. Pero hay montañas y hay puertas que no podemos atravesar. Sé que te estás preguntando por qué, porque somos capaces de estar solos tú y yo entre estas paredes, pero cuando salgamos, despertarás y verás que después de todo, era imposible. Nadie puede reescribir las estrellas, ¿cómo puedes decir que serás mío? Todo nos mantiene separados, y no soy yo a la que se supone que debías encontrar. No depende de ti, no depende de mí. Cuando todo el mundo nos dice lo que podemos ser, ¿cómo podemos reescribir las estrellas? Dices que el mundo puede ser nuestro esta noche. —Lo único que quiero es volar contigo. Lo único que quiero es caer contigo. Así que, dame todo de ti. Parece imposible. No es imposible. ¿Es imposible? Di que es posible. —¿Cómo reescribimos las estrellas? Dices que fuiste hecha para ser mía. Nada nos puede separar, porque eres tú a la que yo estaba destinado a encontrar. Depende de ti, y depende de mí. Nadie puede decir lo que tenemos que ser, ¿por qué no reescribimos las estrellas? Cambiando el mundo para ser nuestro. —Sabes que quiero tenerte, no es un secreto que intente esconder. Pero no puedo tenerte, estamos destinados a separarnos y mis manos están atadas. // Mientras Vicente y yo bailamos el sonido de la música me hacer sentirme la mujer más feliz del mundo. Siento como los sonidos bailan a mi alrededor. Todo es maravilloso. Apenas unos pequeños corticos pero débiles rayos del sol tratan de pasar por la cortina oscura de mi habitación y disfruto de este bello momento. Parecen como si llovieran estrellas desde esa ventana. Todo feliz, todo maravilloso, pero mi paz es interrumpida cuando siento la puerta abrirse y es Scarlette que me mira con una cara muy extraña. No sé por qué me está mirando así, pero sin duda creo que esta asustada. —¿Qué pasa? —dije sorprendida. —Que pasa contigo, querrás decir. ¿Qué carajos haces? —Dijo asustada. —Estoy bailando…—Dije confundida. —¿Con quien estas hablando? —Demandó. —Con Vicente ¿Qué no lo ves? —Dije señalando a Vicente a mi lado. Ella empezó a llorar, parecía muy confundida. —Danna tu… te estas volviendo loca, no estas bien, no hay nadie ahí —Dijo sollozando —¿Por qué ya no aceptas la realidad? Sé que duele y que apenas han pasado meses… pero estas muy mal, bastante mal. Hablaré con los chicos. —¡Cállate! —Dije enojada —Deja de decir que estoy loca, que estoy mal, que no se que mas cosas, estoy bien, me siento increíble, tengo a Vicente a mi lado, él no se ha muerto. Dime algo por favor —Le demandé a Vicente. Este me miraba con pena. —Esta no eres tu —Dijo rompiendo en llanto y salió, cerrando la puerta a su paso. Me encerró, genial. No entiendo porque dice que estoy loca, si me veo y estoy perfectamente bien, me siento muy bien. Me siento feliz de estar bailando con Vicente al sonido de esta hermosa música. Pues en lo que ella me dejaba cerrada solamente pienso en todo esto, mientras Vicente me mira con una mirada desafiante, pues parece que me quiere decir algo. Yo ya acepté la realidad, estoy ahora con Vicente, sin limitaciones, sin impedimentos. Nada me hará cambiar de opinión. —¿No crees que debes de saber que soy parte de tus alucinaciones? Hiciste mal en pelearte con Scarlette. No debiste de hacerlo. ¿Tendrá razón lo que dice? —tú estás aquí conmigo, es mentira eso de que no existes para mí existes. Te estoy viendo, te estoy tocando, te estoy sintiendo, te extraño, quiero tenerte a mi lado, no me hagas esto. Eres real, No estás muerto. Por favor. Así que eso no es cierto, ella está equivocada, yo te tengo aquí a mi lado. Acéptalo, por favor —Dije sollozando. —la única que tiene que aceptar todo esto eres tú. Yo no estoy aquí ya morí. Por favor, entiéndelo, no estoy vivo. Solamente soy parte de tu cabeza. Por favor, no quería decirte esto bruscamente esto pero realmente soy parte de tu mente y la única parte consciente que te está gritando desesperadamente de que ya dejes de dañarse a ti misma y tienes ya que vivir. Por favor, ya deja esta obsesión. —no lo voy a dejar. No lo voy a dejar porque todo es mentira, me estás mintiendo, yo estoy contigo, yo te quiero a ti, tú estás aquí. No, tú no estás muerto, te tengo aquí. Por favor. Eso solamente es una mentira, un sueño, una falacia. No, no lo estás, por…—dije rompiendo en llanto. Me dolía la cabeza y Vicente estaba cada vez más desapareciendo de mis manos. Y volví a estar sola otra vez en esta habitación. —No puedo aceptar estas palabras por más que me dicen, no puedo aceptar que el amor de mi vida no está conmigo. Vicente no puedo creer todavía que aún no estás. Han pasado meses. Casi un año. No puedo aceptar que no estés conmigo. Me siento devastada y a la vez débil, quiero tenerte, quiero encontrar una forma de cómo carajos poder estar con él. No se puedo volver contigo otra vez o algo, no puedo, tal vez ¿invocar una magia oscura o acaso una la magia para revivirte? No puedo estar sin él, no puedo. No puedo vivir si no tengo a Vicente. —Te amo. Quería una vida junto a ti. Íbamos a tener una vida, no entiendo por qué, porque esto está pasando, y si me estas escuchando— Exclamé con dolor —Quiero que sepas de que no me voy a rendir hasta encontrar la manera de estar contigo, aunque tenga que matarme. Así que quiero saber cómo carajos puedo traerte otra vez a mí. En medio de mi desesperación me senté en la cama mientras veía, pues el piso estaba llorando lentamente hasta que me fijé que había un papelito inusual en el borde de la mesa, lo tomé y es un papelito del mismo hombre que acabé de ver en la playa cuando estábamos en Miami. El hombre que me había ofrecido un loco viaje en el tiempo. Ahora que lo estoy pensando, puede que tenga sentido. Puede que sea verdad. Debería de llamarlo, debería decirle. ¿Tal vez viajar en el tiempo? Antes de que todo se hubiera ido al carajo para tener a Vicente conmigo, impedir todo de mi realidad. ¿Podría ser posible esto? Estará bien que yo lo haga. Tengo que pensar qué voy a hacer. En este momento me ha surgido una idea. Puede que él me dé la solución a esto. Puede que si funcione. No lo conozco, pero. ¿Podemos intentar tal vez? Miro la tarjeta con cuidado y veo que su nombre es Judas. Lo llamaré y lo buscaré, mejor ahora que será de noche que puedo salir. Puede ser que ya sea hora de buscarlo, ojalá que todavía se encuentre en la ciudad o no sé dónde esté. Busqué mi celular desesperadamente y lo llamé, con un poco de miedo porque espero que en verdad conteste. Esta será la solución a este problema. Seré mucho más feliz si veo a Vicente y cambio lo menos la historia. Creo que todo saldrá bien. Esperemos que Judas puedes responderme a la llamada y ojalá se encuentre en Los Ángeles. Esperemos. El efecto de los antidepresivos está bajando. Por lo tanto, voy a beber un poco más porque, irónicamente, me hacen sentir mucho mejor. —Buenas noches. No pensé que iba a durar tanto tiempo para llamarme —dijo el contestando la llamada. —buenas noches. ¿Hablo con Judas? Necesito saber si se encuentra en Los Ángeles. Tengo que hablar seriamente con usted. —Quería verla todo este tiempo de nuevo Danna. Es un gusto hablar contigo. Sí, me encuentro en Los Ángeles, De hecho, puede ser cerca de usted solamente dígame en dónde nos encontramos, y ahí la espero. —¿si usted desea, podemos hacer una salida casual en el parque? Le mandaré esa dirección si lo permite. Y ahí nos encontramos en media hora ¿trato hecho? —Perfecto tendré toda la noche para usted, si desea, nos vemos en media hora. Y colgó. Ya el paso estaba dado, era hora de actuar. // Me di ducha rápida y me puse una ropa negra completa. Abrigo, jeans y unos tenis negros. Me peine un poco. Solamente cabello amarrado en una coleta para estar más cómoda. Y creo que ya estaba lista para salir. Ya eran las 7:27 en menos de 3 minutos llegaría al lugar. Pero antes tengo que beberme mis antidepresivos. Fui a la nevera para tomar otra vez mis antidepresivos pero quería tomarme 8 pastillas, ya que si con 6 estoy muy bien puede que 8 me mantenga mejor. En la sala esta Rebeca y Scarlett que ven películas mientras que Scarlette me mira muy seriamente. Rebeca solamente ignora todo lo que está pasando y observa la tele. Siento la mirada de Scarlette detrás de mí, pero no le digo nada, solamente me tomo los antidepresivos y bebo una buena porción de sangre. —¿qué vas a hacer ahora? —dijo Scarlette, curiosa. —puede que salga un rato a caminar para despejar un poco la mente. —¿Estás segura de eso? No te veo muy bien como para salir. —Sólo vivo encerrada. Creo que una buena caminata, y más ahora que soy vampiro de sangre pura. Me hará muy bien —le dije con tranquilidad —¿Quieres que te acompañe? —dijo levantándose —me asustas. —No, gracias, estaré bien. Solamente caminaré una cuadra al parque cercano. Te escribiré cualquier cosa. Y, por favor, no me sigas. —¿OK? Sólo cuídate —dijo sentándose más tranquila. Me fui sin más, a ese pequeño parquecito se le podía llamar, a donde nos íbamos a reunir Judas y yo. Aun ese nombre me suena bastante chistoso, pero debo de estar seria para el asunto. Veo que los antidepresivos me ponen de muy buen humor. Llegue al parque y este se veía muy tranquilo. Solo había pocas personas y uno que otro niño que jugaba. Me senté a esperar, faltaba un minuto para verlo. Miro a todos los lados para ver si logro distinguirlo. —Veo que usted tiene un gusto similar al mío, con respecto al color n***o —Dijo una voz a mis espaldas. La reconocí de inmediato. —¿Eres tú, judas? —dije sin inmutarme. —Ya sabes como soy, puntual, sorpresivo… —Dijo sentándose a mi lado —Entonces pretenderemos ser dos personas normales hablando de cosas extraordinarias, en un pequeño parque donde parece nada pasar. Que irónico es esto —Dijo en un tono tranquilo y se puede decir hasta de modo filosófico. —¿Okay? —Dije irónica —¿Acaso sabe que vengo a preguntarle? —Si estamos aquí es por una sola cuestión, es bien sabido que me llamo para necesitar algo de mí, por lo cual sino hubiera sido así, no estaríamos aquí —Dijo con cierta elocuencia. Su tono de hablar se me hace conocido, tantas palabras elocuentes y buen uso de la palabra se me hace característico de alguien. Pero no recuerdo nombre. —Usted me menciono que es un viajero del tiempo ¿O me equivoco? —Dije mirándolo fijamente. —En efecto señorita —Me sonrió. —Quisiera saber cómo puede ser, como es posible esto… —Dije curiosa, pero el me interrumpió. —Es posible, así como yo estoy aquí hoy, como sale el sol y sale la luna, es tan posible como el viajar a otros planetas. Es una fascinante herramienta señorita Danna. Si me permite, déjeme llevarla al lugar donde ocurre todo esto —Dijo extendiéndome la mano, para ir. No lo dude, de una vez, tomé su mano para seguirlo. No sé qué había pasado, pero solo oí un fuerte zumbido y ya estábamos en un lugar oscuro. ¿Qué carajos acaba de pasar? Miré a Judas con cierta curiosidad, me enfoqué en mirar mejor a onde estaba, había muchos cables, un gran tragaluz en el techo y varias máquinas un tanto extrañas. —¿Dónde estamos? —Dije confundida. —Es un pequeño observatorio abandonado, que he convertido en mi garaje personal. —Oh vaya —Dije mirando mejor. Él aplaudió dos veces y se encendió todas las luces. Me tomo un poco de tiempo adaptarme a la luz ya que mis ojos se adaptaron al lado oscuro. No fue difícil. Miré mejor, además de los cables, todo estaba perfectamente ordenado. Se ve mejor medida la habitación era una habitación de color blanco, sin ventanas. Pero solamente tenía varias maquinarias que no entendían para qué servía. Entre ellas una parecida hasta una cápsula. Eran muy interesantes, mire con más detenimiento y había varios espejos y una gran máquina que apuntaba hacia el cielo, que supongo, era el telescopio. Y da la sensación de que estamos a muchas millas bajo la tierra, porque el lugar es amplio. Pero a la vez siento que estoy bajo tierra. Veo que judas busca algunas cosas en otros lados. Así que me dedico a seguir mirando y veo una computadora con muchos controles. Necesito pensar en que me estoy metiendo, pero ya está la paz de otro, ceder tengo que cumplir mis objetivos. No soy una cobarde ahora. Me fije ahora en judas. Su cabello n***o largo y su tez mestiza sinceramente es hermosa. Me doy cuenta de eso ahora. De alguna forma u otra se me hace conocido, pues ahora que he hablado más con él y le observo con detenimiento, siento que de algún lado lo conozco, pero no sé de dónde. Él tomó un frasco pequeño, luego se acercó a mí. Lentamente mientras miraba con una sonrisa amistoso. —así que te interesa viajar en el tiempo. Pues eso no te va a salir gratis aunque quieras preciosa —dijo. Y al instante. Solamente por unos breves segundos. No recordé nada. Simplemente. Quede suspendida en el vacío. Yo no reaccionaba. Estaba fuera de mí. Podía ver todo, pero al final. No sentía nada de nada. Estaba en una especie de nube espesa de algo sumamente extraño. Mire para ver si veía a judas pero solo llegue a ver a Vicente. —¿pero qué haces aquí? Dije sorprendida. —Tienes razón, es verdad lo que dices. Soy real, por lo menos para ti. Así que vamos a disfrutar de esta noche en este lugar. Judas se ha ido, viene después, así que podemos aprovechar el tiempo. —¿pero de qué forma podemos aprovechar el momento? —Dije curiosa. —así —Dijo y empezó a besarme de forma lenta, seductora, sumamente deliciosa y con ternura. Extrañaba sus besos. —Te extrañé mucho —Dije llorando de alegría. —Solo bésame, mi amor —Dijo mirándome a los ojos. // +18 Me agarró y me acorraló contra la pared. Comenzó a besarme desesperadamente, agarrándome el culo como si fuera una pelota antiestrés. No podía moverme y me encantaba. Lo empujé suavemente y lo senté en el piso. Me senté sobre él, con mis piernas entrelazadas en sus caderas y lo besé tiernamente. Él aprovecho la posición para manosearme las tetas. Nos besamos por un largo rato, cada vez estábamos más calientes. Me sacó la remera y yo hice lo mismo con él. Entonces comenzó a chuparme los pezones, al principio suavemente, después un poco más intenso, pero sin dolor, me los mordía suave y los succionaba. Me estaba volviendo loca. Necesitaba que me penetre en ese instante. Apoyé mi mano sobre su pantalón a la altura de su pija y apreté suavemente, él gimió despacio. Así que me acomodé para lograr bajarle el cierre y al fin pude sentir su v***a por encima del bóxer. Estaba enorme, quería agarrarla, metérmela en la boca y comérmela como si fuera un helado. Se la saqué del bóxer y lentamente comencé a hacerle una paja, él gemía despacio pero podía escucharlo. —¿Estas listo para tu regalo? —Le pregunté. El solo me miró y se mordió los labios, no le di tiempo para responder. Me metí esa v***a gigante en la boca y comencé a darle la mamada de su vida. Estaba segura de que le encantaba lo que estaba haciendo, gemía como loco. Yo pasaba mi lengua de arriba hacia abajo, me detenía en el frenillo y lo hacía cada vez más rápido, me metía su pija entera en la boca y la succionaba, mientras que con una mano le masajeaba los huevos. Después de un rato abandoné sus testículos y comencé a meter mi dedo cada vez más abajo. Sabía que le encantaba eso, y escuchar sus gemidos me lo confirmaba. Con un dedo en la entrada de su ano, una mano agarrándole la v***a y su v***a metida entera en mi boca llegó al orgasmo y me trague todo su semen. Me miró agotado y se mordió el labio inferior. —Ahora viene la mejor parte del regalo —Me dijo —¿Y cuál es? —Le pregunte con cara de pícara —Que me dejes hacerte todo lo que yo quiera No me dio tiempo de contestar, me acostó en la cama y se puso encima mío. Comenzó a besarme intensamente y me tocaba una teta mientras lo hacía. Su mano comenzó a bajar lentamente y llegó a mi coño. Me levanto la pollera y comenzó a pasar su mano muy suave por encima de mi tanga, que está a empapada a esa altura. Pero con continúo, subió la mano, se levantó, sacó algo de su pantalón y me agarró las dos manos, las junto y me las ató. Me tomo del cuello y me besó, después comenzó a bajar con su boca lento y me besó el cuello, mientras que su mano me recorría todo el cuerpo. Otra vez llegó a mi coño, rompió el pantalón y seguimos. Primero tocó mi v****a y se aseguró que esté bien mojada para él, después comenzó a hacerme masajes muy suave sobre mi clítoris, mientras continuaba besándome el cuello. Yo gemía despacio, me encantaba y me excitaba muchísimo que me tocara tan lento. De repente comenzó a aumentar el ritmo, me miraba a los ojos y lo hacía cada vez más y más rápido, me volvía loca de placer. Lo hacía en círculos, de arriba a abajo, de derecha a izquierda y aumentaba y bajaba el ritmo a su antojo. Yo gemía sin parar. De repente se detuvo y comenzó a bajar sus dedos, buscando introducirlos en mi v****a, pero a la vez comenzó a bajar su boca, llegando con sus labios a mi clítoris. Comenzó a chuparme el coño como si su vida dependiera de ello, lo hacía tan rico, y mientras me chupeteaba el clítoris tenía dos de sus dedos adentro mío, me penetraba con ellos, los metía y sacaba, los movía de diferentes formas adentro mío. Estaba disfrutándolo muchísimo y él lo sabía. Gemía y gemía sin parar. Hasta que acabe dentro de su boca, y aun cuando ya había acabado siguió chupándome el clítoris para ver cómo me corría sin parar. // Después de esta experiencia maravillosa, solo quedó besarnos apasionadamente con locura, simplemente era una delicia volver a tener sexo pero ahora, con la persona que amo. —Te amo mucho Vicente —Dije con cariño. —Yo te amo mucho mas a ti mi amor —Dijo abrazando todo mi cuerpo. Así abrazados, nos dormimos bien acurrucados, sin importarnos nada. Yo entré en un sueño profundo, hace bastante que no había podido dormir tan bien como ahora. Sentía como me sacudían de repente y abrí los ojos asustada. No estaba desnuda. No estaba Vicente Estaba de pie, así como recuerdo que estaba hablando con judas. ¿Dónde está Vicente? ¿Solo fantasee con él entonces? —Danna ¿estas bien? Estuviste 4 minutos sin decir ni hablar nada. Ya me estaba asustando —Dijo preocupado Judas. —¿En serio? Que extraño —Dije confundida. Sin embargo, sentía que todo era real, mi cuerpo aun temblaba del placer producido por esos momentos.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR