Dandelions II

1292 Palabras
De una vez, empecé a soñar, no quería estar en la vida real lejos de Vicente, quería volver a mis sueños. Volví y ahí estaba él, esperándome. Corrí con muchas ansias y al final lo alcancé, lo abrace pero este me miraba seriamente. —¿Hasta cuando no me vas a soltar? —Dijo con una voz cortante. —¿A qué te refieres? No te estoy agarrando —Dije confundida. —Si sabes de lo que hablo. Soy tu conciencia hablándote, nada de esto es real ahora —Dijo de manera ruda. Empecé a procesar por qué… ¿Este campo no es real? ¿Acaso no te estoy viendo a mi lado? ¿No estamos juntos al menos en mi pensar? —¿Qué quieres que haga? Si no puedo tenerte —Dije bajando la cabeza. —Te estas matando lentamente con esta obsesión Danna, no estas viviendo, solo estas existiendo. —Cállate, cállate por favor. Solo quiero abrazarte —Dije tratando de abrazarlo mientras se desvanecía de mi —Solo quiero tenerte a mi lado, solo quiero tener lo que no tuvimos, lo que debimos de cumplir, lo que pensé… si tan solo… ¿Por qué no estamos juntos? —Dije sollozando. Quería llorar, quería terminar con este sufrimiento interno ya. Solo quiero olvidar, solo quiero buscar una oportunidad. Una oportunidad de estar contigo. Solo quiero eso Porque es tan difícil ¿Por qué tuvo que ser así? Aun no entiendo cómo fue que moriste, ni entiendo porque esto paso —¿Si sabes que eres el amor de mi vida? —Demande mirando a lo que era el fantasma del recuerdo de Vicente. —Lo se. Pero ya tienes que dejar ir, lo siento —Dijo desvaneciendo de mi lado. —¡No! ¡No quiero hacerlo joder! —Dije con rabia, llorando —¿Puedo llamarte bebé? ¿Puedes ser mi amigo? Déjame mostrarte el amor, no estoy fingiendo. Quédate a mi lado incluso cuando el mundo se esté derrumbando —Dije limpiándome las lágrimas. —Ya no estoy aquí, entiéndelo por favor —Oí una voz a lo lejos. Maldita realidad que mata mi sueño. Maldición, no quiero que esto termine. Desperté alterada, mientras estaba reflexionando en todo esto. Ya no estaba cuerda, estaba fuera de mí. Me levante para lavarme la cara y después de lavármela, mire mi reflejo, este estaba mirándome fijamente. —¿Estas feliz? Yo no, soy una puta infeliz. —Mi intención es que estemos bien, pero aun te aferras a una mentira, no deberías de hacerlo. —Déjame en mi mentira entonces, al menos estaré feliz por un tiempo y no estaría llorando, como lo hago todos los días. —¿Te quisieras desahogar un poco? —Dijo sugiriendo. Suspire profundo y mire mi reflejo. Iba a ceder, estaba muy estresada. —Necesito a alguien que pueda amarme en mi peor momento. Sé que no soy perfecta, pero espero que vea mi valor. Porque es solo él, nadie más que él, lo puse primero y por él, juro que haría lo peor. Si se queda para siempre, puede llenar los lugares en mi corazón que nadie más puede llenar. sabes que me hundiría o nadaría por Vicente, pero oh sorpresa, no está —dije recordando a mi amado. —Conozco un lugar. Es sano y seguro para nosotros ahora, sin necesidad de escondernos o despedirnos. Escaparemos, estarás bien —Dijo el recuerdo de Vicente en el espejo, al lado de mi reflejo. Estaba maravillada. —Estas… estas aquí —Dije sollozando, tocando el espejo. —Podemos perseguir cascadas y hablar hasta que mi cabello se seque. Solo acostarnos en la arena, de la mano de cada uno. En el paraíso porque no lo alargáremos hasta decir hasta luego. Podemos vivir en este encantador sueño. Será mi realidad. Conozco un lugar, que no tiene rastro de nosotros ahora. Es solo un pensamiento. Así que, no me digas que es un error —Dijo encantador. —Acepto, quiero ir a ese lugar —Dije emocionada. —Solo será en sueños, te dejaré ser feliz un rato —Dijo mi reflejo y Vicente extendió la mano. Yo la acerqué y al instante, perdí todo conocimiento, entrando en un sueño profundo. // Estaba de nuevo en el campo de dientes de león, acostada, estando con Vicente a mi lado. Este me abrazaba y parecía que habíamos terminado de tener sexo. —Alto y gentil. Muy caliente de manejar. Tú eres todo lo que quiero cariño —Dije mientras besaba su espalda. —Dulce como el néctar, mi flor. Tú haces todo tan divertido —Dijo contestándome. —Tienes una sonrisa tan brillante. Tú azúcar cubre tus palabras. Solo para asegurarte de que no me lastimes. Me haces más importante que a un rey, trátame como la realeza. Hazme un favor y solo tómame —Dije con cariño. Nos besamos con locura. Nuestro cuerpo se fundió en un hermoso y maravilloso beso. Sin embargo, sentía una sacudida en el pecho, pero nadie me estaba moviendo. Es extraño. Pero tomo más sentido cuando desperté. No estaba Vicente, ni había un campo, solo era el baño y Jhosep, Annel, rebeca y Scarlette quienes me miraban preocupados. Estaba tirada en el baño, oh no. Estaban discutiendo una cosa que no entendía pero me levanté lentamente y los miré. —¿Estas bien? ¿Estas segura de eso? ¡Casi nos asustas Danna! —Dijo Annel. —Si, estoy bien, solo al parecer tenía bastante sueño —Nos preocupamos por ti, no puedes seguir así, tenemos que buscar una solución a esto y pronto. Te estas deteriorando por dentro y estas mal. Danna, ¿qué te ha pasado? ¿Dónde estas tu? —Dijo Jhosep abrazándome. ¿Soy suficiente? ¿O soy sólo una vergüenza? ¿Debo irme? ¿O debería quedarme? El silencio se arrastra. Piensa en algo que decir. Tartamudea y murmullo: Hoy no es mi día. No puedo actuar como era, no tengo propuesto hacerlo. Miro a los que me rodean, me aman, quieren que este bien, que haga algo para sanar, la verdad es que no puedo. Estoy flotando como un globo, estoy en condiciones de estallar. ¿Pero es eso realmente la verdad? La verdad es que, este duelo me ha derrumbado hasta mas no poder. // —¿Qué tal tu día? —Dijo Rebeca mientras me traía algo de cena. —Estaba bien, supongo —Dije mientras apenas tocaba el tenedor. —Las palabras que dices no concuerdan con lo que tienes en la cabeza—Dijo mirándome fijamente —Tú y yo estamos hartas de esta conversación pero… tienes que hacer algo. No puedes seguir así —Dijo preocupada. En ese momento salían Jhosep y Annel, vestidos y trajeados de gala, al parecer iban a una misión. Se acercaron a mí y me abrazaron. —vamos a una misión, vendremos en dos días, así que cuídense mucho —Dijeron. Se despidieron de Scarlette y Rebeca, después se fueron. Me siento mal, ya que esperan algo de mí, pero no sé si podres concederles eso. // La alarma suena, los pájaros cantan. Ni siquiera quieres estar aquí. El dolor es paralizante, nadie lo ve. Pones tu sonrisa falsa. Tus amigos siguen preguntando, si estás bien; Tú sigue diciéndoles: “Soy genial, no hay nada malo en mí” No te crees esa estúpida mentira, que estúpido. No quieres herir más, sentir nada, que tu corazón sangre, sentir una cosa. Tu espalda está contra la pared. Todo lo que haces es dolor. Solo quieres terminar con todo. Nada parece funcionar. Esto es lo que siento cada mañana, sin embargo, me refugio en el lloro, en los sueños y en las ganas de no seguir.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR