Después de una mañana muy movida. Esperamos la noche para seguir nuestro curso. Caminamos en las montañas y valles. Mientras yo iba subida a Vicente mientras él era un hombre lobo y corría rápidamente.
Mientras todo eso pasaba, contemplaba la belleza hermosa de Canadá, es bastante amplio, entramos apenas a su territorio sin ser vistos, pero a pesar de que no había tanta población para ese entonces todavía ya que estaba en colonias. Tenían bastante extensión de tierra. Todo era muy grande.
Canadá es muy, muy hermoso. la nieve estaba más espesa más conforme avanzamos, y ahora sí, podría decir verdaderamente que estaba en ambiente navideño.
—Ubicado en el extremo norte del subcontinente norteamericano, se extiende desde el océano Atlántico al este, el océano Pacífico al oeste, y hacia el norte hasta el océano Ártico. Comparte frontera con los Estados Unidos al sur, y al noroeste con su estado federado Alaska. Es el segundo país más extenso del mundo después de Rusia, y también el más septentrional. Ocupa cerca de la mitad del territorio de Norteamérica. A causa de su clima, es uno de los 15 países con menor densidad poblacional del mundo, con aproximadamente 4 habitantes por kilómetro cuadrado —Dijo Vicente al pararse un rato.
—El territorio ocupado por Canadá fue habitado por los diversos grupos de población aborigen durante milenios. Desde finales del siglo XV, numerosas expediciones británicas y francesas exploraron a lo largo de la costa atlántica, donde más tarde se establecieron. Francia cedió casi todas sus colonias norteamericanas en 1763 después de la Guerra Franco-india —Dije pensando un poco de historia.
Esta gente colona, siempre metiéndose en lo que no debe.
—En 1867, con la unión de tres colonias británicas norteamericanas mediante la Confederación, Canadá se formó como un dominio federal de cuatro provincias. Esto hizo que comenzara una acumulación de provincias y territorios, y un proceso de autonomía frente al Reino Unido. Esta autonomía cada vez mayor se puso de relieve en el Estatuto de Westminster de 1931 y culminó en el Acta de Constitución de Canadá de 1982, que rompió los vestigios de la dependencia jurídica en el parlamento británico. Está gobernada como una democracia parlamentaria y monarquía constitucional con Isabel II como jefe de Estado. Es un país bilingüe con el inglés y el francés como lenguas oficiales en el ámbito federal.
—Pero esto pasara en pocos años. Qué locura. Faltan dos décadas para que se cumplan.
—Así estamos. Aprendiendo un poco de historia. Me gusta.
—¿Qué locura, no? Pues Canadá es impresionante.
—Sí lo es. La casa está cerca de Alaska, básicamente. Espero que aún esté activa. Espero que ninguna persona haya tomado. Ya que nosotros salimos de ahí, fue por causa de que las condiciones no estaban bien para estar. Ya que había bastante frío y no había casi comida.
—Puedo entender —Dije pensativa.
Seguimos el viaje. Agarrando las cosas, no pude pensar en esta increíble altura que se nos avecinaba.
//
Ya para el amanecer nos paramos en una pequeña cueva otra vez, esta era de hielo. Pero en esta cueva sí había osos, pero polares. Noté que todo estaba desierto. Es solamente nieve. Dejamos a los osos en paz. Mientras ellos no nos toquen, no te lo tocaremos a ellos.
Tranquilamente. Me senté un rato y noté que tenía bastante sed de sangre. No puedo creerlo ¡Comí demasiado!
—Tranquilízate, Dana. No sé dónde que procesas toda su sangre, pero. Acabas de beber a una ballena azul y a un tiburón blanco. Son animales muy grandes.
—No lo puedo evitar, es mi naturaleza ahora.
—¿Qué piensas hacer? —Dijo Vicente curioso.
Los osos se veían muy deliciosos. Ignorando a Vicente. Fui a donde los osos y lamentablemente terminé bebiéndome su sangre. No quería, pero tenía que hacerlo. Es mi instinto.
Volví con Vicente y me limpié la sangre tranquilamente.
—Estas bastante insaciable.
—Lo sé, lo sé, lo so —Dije riéndome.
Pasamos el día en esa cueva tranquilamente, pero ahora descansando, ya que nos hace falta un poco de descanso. Seguimos el viaje en la noche y ya para la mañana estaríamos visualizando lo que es la casa.
Más que una casa es una pequeña cabaña que se ve muy acogedora. Y esta rodea unas impresionantes montañas. Básicamente el sol estaba supuestamente a punto de salir, pero no se veía nada, no había nada de reflejo en este. Una tormenta de nieve parecía llegar. Y yo ya estaba en libertad de caminar libremente, ya que el sol no me estaba quemando.
Llegamos a la casa. Esto se veía bastante acogedora. Me interesa bastante. Es muy bonita y chiquita pero notamos que estaba habitada. Por algunas personas que eran mal intencionadas porque vimos trazos de sangre por la nieve.
Entramos y ahí los vimos. Eran cazadores. Porque tenían que joder en este momento. Estaban bebiendo alcohol en este momento.
—Hola. ¿Quiénes son ustedes? —Dijo Vicente —Seriamente.
—Dueños de esta casa ¿y ustedes que son? —Dijeron bruscamente.
Ellos me miraron con lascivia y yo no pude pues estar más enojada porque cada persona que me miraba, cada hombre, siempre era como objeto s****l. Qué mierda.
—Yo soy el dueño de esta casa. Les daré tiempo para que recojan y se vayan. Por favor —Dijo Vicente con un poco de paciencia.
—Cállese estúpido, esto nos pertenece —Dijo uno y este le tiro una botella a Vicente —¿y si no nos vamos qué? —Dijo altanero.
—Cariño ¿Aun tienes hambre? —Dijo mirándome con una sonrisa maliciosa.
—No lo dudes —Respondí con una sonrisa.
—Si no quieren morir a manos de mi esposa, les pido que se vayan —Dijo Vicente mirándolos mal por última vez.
—Ustedes son dos, nosotros somos 6, haremos con tu esposa lo que queramos, mírala, solo sirve para que la cojan —Dijo otro.
Mire a Vicente y este asintió.
Empecé a matar uno por uno mientras estaban gritando y llorando. Disfrutaba hacer esto. Por fin me sacié mi sed completamente y deseché los cuerpos.
Tenía bastante que no mataba así.
//
—Eso fue intenso —Dijo Vicente mientras desechábamos y limpiábamos todo lo asqueroso de este lugar.
—Así es, no puedo creer que hayan sido tan gilipollas como para hacer eso. —Dije riéndome —¿Soy tu esposa? —Dije sonrojada.
—Al menos la casa esta bien, solo falta botar toda esta basura infernal —Dijo recogiendo todo y metiéndolo en sacos que había hay —Y si, eres mi esposa, mi amor. Mi todo —Dijo dándome un pequeño beso en la mejilla —Voy a cazar algunos alimentos, vengo en un rato.
—Está bien, yo seguiré limpiando —Dije sonrojada.
Él se fue y yo empecé a limpiar al menos algo de la casa, tenia dos habitaciones y como 4 camas. Una pequeña cocinita y nada más. Era bastante pequeña.
Tenia bastante que no se limpiaba.
Ordené más o menos todo, para que este decente y limpio.
//
—Oh mi amor, me encantaría que puedas probar esto, me quedo delicioso—Dijo Vicente mientras estábamos sentados a la luz de la fogata.
—Puedo imaginar —Dije riéndome —Me duele no comer pero que podemos hacer.
—Pues sí.
Al parecer, la tormenta de nieve estaba acercándose más y más. Optamos por entrar a la casa. Cerramos todo mas o menos bien y al menos, estábamos tranquilos.
Vicente termino de comer y me miro.
—¿y ahora qué?
—No sé, tu dime —Dije sonriendo.
—Bueno —Él me miro con ganas y yo no fui la excepción.
//
(+18)
Tú me acaricias y yo también toco tu espalda siento tu respiración intensa mientras me sigues besando, estos besos empiezan a ser diferentes, más intensos, empiezan a juntarse nuestras bocas como siempre hemos estado deseando, nuestras lenguas empiezan su guerra particular por ser la ganadora en esta batalla de pasión. Mientras tanto nuestros abrazos también empiezan a ser más apasionados y las manos empiezan a deslizarse a partes del cuerpo más apetecibles de tocar por las ganas de producir todo el placer posible e imposible de dar.
Yo empiezo a buscar tus caderas marcadas por un pantalón n***o de pana fina y que no deja ver el tanga que tienes puesto, pero no importaba con mis manos descubriré tus formas haciendo que el grado de excitación aumente hasta unos límites exageradamente altos, tu mientras tanto me abrazas apretándome con fuerza haciendo sentir tus preciosas manos en mi espalda. Ya no nos besamos en la boca, ahora empiezas a besarme en las mejillas y vas acercándote al lóbulo dándome besos tiernos, dejando sentir tu respiración en mi cuello para provocar mayor excitación, tu cuerpo y el mío están cada vez más juntos siento como tus pechos se aprietan contra mí cada vez con más fuerza, en estos momentos no me hace falta tocarte con mis manos para sentir tus pechos, con todo estos juegos haces que hasta mis piernas tiemblen, por el momento que estamos pasando.
Ahora parece que nos tomamos un respiro y nos separamos, nos miramos sin decirnos nada e intentamos que alguna parte de nuestros cuerpos siempre se sigan tocando Tu pecho se separa de mí, pero tu pelvis intenta seguir tocan mi pene erecto por el amor y la pasión del momento, tu abres un poco las piernas para poder llegar mejor a mi m*****o, con una mirada maliciosa pero encantadora, te acercas a mí pene y cuando lo consigues empiezas a frotarte lentamente, mientras sigue mirándome de esa forma excitante
Mientras sigues frotándote con mi pene me coges de las manos y las llevas a tus pechos y empujando tu misma. Yo no tardó mucho en meter mis manos por debajo de la camiseta y acariciar tus pechos solamente separando un sujetador n***o y sexy de tocar tus pechos.
Sigo tus indicaciones y acaricio tus pechos mientras nos besamos apasionadamente, mis manos no tardan en deslizarse por tu espalda para desabrocharte el sujetador y dejar tus pechos al aire, cuando notaste que te desabroché el sujetador tu misma y ante mí asombro tú te quitaste la camiseta haciendo que me echara hacia atrás para ver tus hermosos pechos y seguir acariciando y besándolos. Tú seguías empujando tu pelvis contra mi paquete y cada vez con más fuerza, bajé una de mis manos hasta tú culo para apretar aún con más fuerza, contra mi paquete, estábamos desenfrenados y ya empezábamos a soltar algún que otro gemido, eso me excitaba más.
No tardé tampoco en meter mi mano por debajo de tu pantalón y de tu tanga para tocar tu culo sabrosón como diría un sudamericano, no me corté en hacerlo, en enredar mis dedos en tu tanga para apretarlo suavemente contra tu coño, noté una reacción y creo que agradable al sentir que algo se introducía entre tus labios vaginales, seguí así un ratito apretando mi mano contra tu culo y tarando suavemente del tanga. Ya no aguante más y dejé de acariciar tus pechos y me decidí por llevar mi mano a tu entrepierna, apretándola contra el pantalón para sentir la calentura que tenías en tu coño, al notar esa calentura, no tuve más que hacer todo lo que pudiera por aliviarla, abrí tu bragueta y metí mi mano dentro viendo en tu cara un gesto de satisfacción que aunque profundo no llegó a producirte ningún gemido, que al poco de introducir mi mano en tu coño no tardarías en producir.
Me entretuve un rato en tu entrepierna tocando tu coño por encima de tu tanga, pero tu con una de tus manos mientras yo acariciaba tu coño retiraste hacia un lado el tanga para que pudiera disfrutar de todas del amor que se desprendía de tu entrepierna, al sentir esa humedad y comprobar que querías que te tocase ahí y de esa forma empecé a bajarte los pantalones, que con tu ayuda resultó ser más fácil y rápido, cuando dejaste al descubierto tal maravilla no pude contenerme y bajé mi cabeza hasta tu coño para poder saborear el amor que fluía del coño más hermosa que había visto, empecé por besarlo pero pronto de besarlo y comencé a lamer los labios vaginales, hasta encontrar tu clítoris, la sensación fue tan agradable comprobar que cada vez que pasaba mi lengua Por él, tú te estremecías de placer, que mi estado era de éxtasis total, combinaba el lamer tu clítoris con leves mordisquitos en él, a la vez que introducía uno o dos dedos en la v****a. Cuando hacia esto podía escuchar tus gemidos de placer, gemidos que me seguían estremeciendo.
Tú en esos momentos solo querías que te comiese el coño y que lo hiciese con frenesí ya que estabas a punto de conseguir un buen orgasmo, cuando adiviné él porque de tus ganas seguí comiéndome tu coño, me preparé para recibir flujo vaginal producido por tu orgasmo.
Jadeabas de placer y de cansancio, pero no te veía con ganas de que la cosa terminara así, en cuanto te recuperaste del sofoco empezaste a acariciarme y besarme el cuello dándome lametones.
Tu no querías parar ahí, te apetecía hacerme gozar y yo deseaba que me hiciese gozar. Mientras besabas mi cuello tu mano recorrió mi cuerpo hasta llegar al bulto que había en mi entrepierna, te aferraste a él con fuerzas, con intenciones de no dejarlo escapar, como si tuviera intención de irse, pero ni mucho menos, solo quería sentir tus caricias y no la hiciste esperar, desabrochaste los botones de la cremallera del pantalón y metiste la mano dentro para encontrarte un m*****o duro por toda esta maravillosa situación. Tampoco dejabas de besarme el cuello y la boca mientras tocas mi polla, empiezas a desabrochar los botones de mi camisa y mientras haces eso también me besas el pecho dando en mis pezones mordisquitos leves que producen placer, pero tú nunca sueltas el m*****o. Tocas la polla y los huevos, sabes lo que haces se nota que no es la primera vez que masajeas esa parte del cuerpo de un hombre, me encanta la sensación esa de saber que as tocado y estado con algún otro y que me prefieres a mí, ser el elegido por ti me excita.
Cuando consigues desabrocharme la camisa y as besado durante un buen rato los pechos, bajas lentamente besando y mordisqueando igualmente, hasta llegar al siguiente obstáculo, mis pantalones, no tardas en desabrochar los botones de la cremallera y comprobar la erección que tenía, miras mi m*****o y seguidamente me miras a los ojos y sin dejar de mirar coges mi polla abres tu boca y empiezas a dar besos y lametones empezando por el blanden. Las sensaciones que tenía al sentir verte hacer eso y verte hacerlo no son definibles.
Ver como lamías mi polla con esa maestría para hacerme sentir en la gloría es sensacional, ver cómo vas besando y lamiendo toda la polla hasta llegar a los huevos y hacer lo mismo, ver como abrías la boca e intentabas introducirte los dentro chupándolos no hay forma de describir esas sensaciones. Sabias lo que te hacías cuando manejabas mi polla, no querías que me corriese rápido y dejaste en paz la polla, te acercaste de nuevo a mi boca y seguimos besándonos apasionadamente con nuestros cuerpos pegados tu sintiendo mi polla en tu entrepierna, yo sintiendo como te movías para poder sentir la cerca dé tu coño y sentir tus pechos restregándose con mi cuerpo, tu lengua y la mía se entrelazaban dentro de nuestras bocas y nos abrazábamos y apretábamos nuestros cuerpos el uno contra el otro. En uno de los momentos decidiste que querías sentir mi polla restregarse por tu bonito culo y te diste la vuelta poniendo tu culo encima de la polla empezando a moverte despacio con sensualidad, mientras yo acariciaba tus pechos maravillosos, mis gemidos empezaron a fluir por mi boca producidos por la excitación que me provocabas.
En ese momento de diste de nuevo la vuelta y seguiste restregándote la polla por todo tu coño pero sin introducirlo, aún no estabas convencida del todo, como para perder la virginidad conmigo, yo sentía que no tardarías en pedirme que te penetrase, pero nunca te lo iba a pedir para no hacerte sentir presionada, quería que cuando fuese, fuese con absoluta convicción tuya y te entregases a mí completamente y sin ningún tipo de preocupaciones. Seguíamos los dos jugueteando, con mi polla por él alrededor de tu coño que estaba húmedo como nunca había notado en una mujer, mientras me besabas apasionadamente y seguías con la polla cada vez más ceca de tu coño, ya te atrevías a enfrentar el glande de la polla con el agujero de tu coño, pero sin introducirlo, rodeabas el agujero, volvías a enfrentarlo pero no te introducías, yo no te decía nada pero me estaba dando cuenta de lo que hacías y seguía sin decir nada, solo disfrutaba de esta más que maravilloso momento de estar contigo, sentirte mía y disfrutar con todo mi amor de lo que tú me ofrecieses. Te besaba, te agarraba de tus nalgas, acariciaba tus hermosos pechos, los besaba lamía, mordisqueaba, mientras tu seguías jugueteando con mi polla entre tu clítoris y tu agujero del amor. En uno de los esos movimientos que hacías entre clítoris y agujero, no sé si intencionadamente o por descuido introdujiste levemente el pene en ese maravillo so agujero y la sensación fue increíble tanto para mí como para ti, el gesto de tu cara cambio se te veía más complacida y seguiste introduciéndote la parte del glande como unas diez o quince veces y cuando me di cuenta de que ya no ibas a poder pasar sin tener mi pene dentro de ti.
Me tenías a tu merced podías hacer lo que quisieras conmigo y lo que me hacías me tenía extasiado, no sé si por quien estaba haciendo el amor o porque lo hacías de maravillo, pero me encontraba más allá del cielo, sentir como se introducía y salía mi pene de ti, mirar esa cara tan maravillosa que rebosaba satisfacción, satisfacción producida por mí al estar dentro de ti y sintiendo lo que sentía por ti, quería trasmitirte todo mi amor, mi pasión, mi deseo de tenerte siempre así, pagada a mí, pegados los dos. Para ti esto era la primera vez pero no lo parecía, no sé si es algo innato lo de follar para parecías la diosa del amor, mi diosa del amor. Después de un tiempo moviéndote lentamente para ir haciendo hueco en tu agujero, cuando lo conseguiste tus movimientos comenzaron a ser más rápidos y con más fuerzas, era como al principio cuando restregábamos nuestros cuerpos el uno contra el otro, pero con la ropa puesta, ahora sin ella. Estos movimientos tan enérgicos solo podían significar una cosa, que estaba llegando un hermoso orgasmo tus movimientos se aceleraban con frenesí, tus gemidos no eran sonidos susurrantes, empezaban a parecerse a gritos de placer, pero gritos, yo tampoco podía aguantarme mi cuerpo comenzaba a convulsionarse al intentar aguantar la eyaculación, tenía que hacerlo al intentar estar tu tan cerca del orgasmos, tu primer orgasmo conmigo dentro tenía que ser inolvidable, los dos gritábamos, parecíamos animales, ya te agarraba del culo y te empujaba hacía mí, tu enganchado a mi haciendo lo mismo parecía que intentábamos entrar los dos lo máximo el uno dentro del otro y cuando noté por dos casas que estabas en pleno orgasmo que fue cuando diste un grito tremendo de placer y note una gran humedad entre tus piernas, yo me relajé y lo mismo que tu empecé a correrme dentro de ti y gratando por todo el placer que me habías infligido. Con nadie había sentido tal placer, tal gusto mientras realizábamos los juegos previos a hacer el amor y con nadie había sentido tal sensación de compenetración, mientras nos mirábamos y de la forma que lo hacíamos, mientras nos tocábamos y por la forma de hacerlo y cuando penetraba tu v****a hasta el fondo con mi pene, todas estas sensaciones fueron diferentes a cualquier otra vez. La sensación de plenitud en todos los sentidos fue completa.
Al terminar de hacer el amor los dos nos derrumbamos, abrazados, sin decirnos nada, simplemente pensado en todo lo que había pasado y como había pasado y por mi parte disfrutando como nunca lo había hecho del sexo. No nos mirábamos ni hablábamos, pero notaba que tu estabas tan satisfecha como yo.
Después de que pasaran unos minutos de nuevo agarraste mi pene, lo acariciaste de nuevo, y me preguntaste, si me había gustado. Empecé a reírme y con una sonrisa de oreja a oreja te dije que sí, que había sido la primera vez que había llegado al orgasmo a la vez que la chica, que esto había sido inmejorable y si se podía mejorar solo sería contigo.
Después de eso, el techo nos cayó encima, debido a la fuerte tormenta de nueve que había. Ambos nos reímos como locos, como drogados, estábamos desquiciados.