Reencuentro

4094 Palabras
Ya estoy lista, ya es la hora. Justo daban las 3:05am. Estaba en la sierra de Bahoruco. Había mucha brisa. Mientras veía la tumba de Vicente, solté una lagrima y miré por última vez a Judas. —vamos, lo harás bien —Dijo animándome. —Gracias Judas —Dije sonriéndole. Sujete bien mi mochila con las cosas que necesitaría para el viaje. Y ahí mismo, empecé a sujetar el reloj con fuerza mientras se calentaba con la luz del eclipse. Lentamente, empezó a parecer como una especie de espejo, mismo que me reflejaba, pero aún le faltaba un poco más para consolidarse. Esta era la señal que debía de cruzar por el portal lo más pronto. —Ten buen viaje —Dijo Judas felicitándome. Di un paso hasta el portal y con un rápido movimiento, sentí como todo se movía rápidamente, como estar en una especie de tornado. Me sentía mareada y muy confundida. Pero el viaje se efectuó, a mi parecer, en solo 2 minutos. Cansada y un poco desmayada, sentí como caía al suelo y perdía un poco el conocimiento. // Sentía como me quemaba lentamente, me levanté gritando de dolor y corrí hasta la sombra más cercana. Mire para todos los lados, debajo de este árbol. Estaba en la misma sierra, en el mismo lugar, de día, pero a diferencia de este, pues el ambiente estaba cambiado. ¿Logré viajar en el tiempo? Miré el reloj y este detrás marcaba el tiempo: 27 de noviembre, 1843. 4pm Oh, no, Sí lo había hecho. En el mes equivocado. Y el año equivocado. Pero viaje en el tiempo ¡VIAJE EN EL TIEMPO! ¿Pero qué cosas, no? En este tiempo si no mal recuerdo estaba sola con Vicente y en enero encontramos a mi hermano, después encontramos a Annel y Scarlette. Ah, qué recuerdos aquellos. La nostalgia me va a invadir a cada paso que dé. Espero que todavía Vicente siga entrenando en este lugar. Ojalá que él sigue entrenando. Ojalá que nos haya ido para donde nos íbamos en barco. Ya que fue que hicimos un viaje corto hacia la isla de Puerto Rico por unos días, por provisiones para nuestra lucha en mayo. Fue un buen viaje. Mientras tanto, pues reflexionando en esto; me desvisto y me cambio de ropa a una más abrigada para por lo menos tratar de moverme y llegar al pueblo. Será lento, doloroso, pero necesito hacerlo para no quemarme con el sol. Aunque también podría esperar a la noche, pero no lo sé. No sé si él aparecerá. Faltan 3 horas para que pueda anochecer y ahí podré buscarlo. Recuerdo que estábamos instalados aún en la casa de taita. En esa casa, por lo menos era de palma como recuerdo. No sé si todavía me recuerdo viendo la localización, pero creo que me guiaré por el río que va bajando. Vamos a ver cómo sale esto y estoy un poco nerviosa con el corazón acelerado. Creo que bajar ahora será la mejor opción para encontrarlo. Ya que a estas horas solía hablar conmigo bajo una mata de mango en el conuco de taita, enseñándome sobre literatura, física, la naturaleza y cosas patrióticas. Me visto rápidamente y con ayuda de una sombrilla y una crema de protección solar potente en la cara, pues bajo. No sé cómo lo haré para cuando me vean las personas, ya que no tengo el traje clásico ni visto como en esta época se viste para tratar de ocultarme más lo más que pueda para que nadie me vea. A este punto, en esta época aún yo me sentía un poco depresiva con la muerte de taita, ya que ella había muerto en 1823. Y habían pasado ya como 20 años de su muerte y yo ya tenía 2 décadas siendo vampiro. Para cuando Vicente me encontró, estaba destruida, pero el me dio esperanza. Por años, me sentía culpable por la muerte de ella, pero no fue su culpa y no fue la mía. Simplemente ella consideraba que su nieta se había convertido en un demonio chupa sangre. Y gracias a eso le había dado un infarto después de algunos meses. Me traumaticé mucho por ello. Pero logré superarlo con ayuda de Vicente y logré entender definitivamente de que no fue mi culpa, sino que nadie se imaginaba que esto iba a pasar. Tal vez si todo hubiera sido diferente, hubiera sido excelente. Si no hubiera matado a esas vecinas aquel día, delante de sus ojos, ella aún seguiría viva. Al menos duro viva unos meses más pero la impresión de ver a sus nietos transformados en máquinas de matar. La dejó traumatizada hasta la muerte. Murió pocos meses después de esto, yo la visitaba de noche y en pocas ocasiones logre hablar con ella más tranquila, aunque su corazón estaba angustiado por esto, yo trataba de ver cómo estaba. Y ahí Vicente me encontró. Cuando yo estaba deambulando sin rumbo y unos oficiales españoles querían abusar de mí. Pero no podía matarlos, le había hecho una promesa a taita de no matar a nadie, decidí no matar a ninguna persona más, aunque me muriera de hambre. Vicente me encontró y me ayudo con esas personas, desde ahí, soy feliz con él. Me salvó de morir por hambre y por ser matada a manos de estos hombres, me ayudó a crecer. Gracias de verdad Vicente. Ahora me dedico a caminar después de este recuerdo, caminar por la sombra más rápido que encuentre, caminar tratando de ser veloz, mas que la luz. Pero era muy difícil aún con los lentes oscuros, con la larga sudadera y pantalón negros, los guantes y todo cubierto. No puedo, simplemente es doloroso, pero tengo que avanzar. —¡AH! —Grito de dolor con cada paso que doy, necesito que se haga de noche o una nube cubra unos segundos. Aunque aleluya, porque a las 5:00 pm, después de una hora tratando de bajar por el rio de la Sierra, sin éxito, se nubló un poco y ahí podré correr más rápido. Parece que iba a llover. Era mi oportunidad. Es mucho mejor esto. Corrí rápidamente a casa de Taita. Y tratando de esconderme lo más que pueda de alguna de las personas que vivían ahí y de los niños, pues entré. Estaba sola la casa, ya que mi madre se había ido lejos después de morir taita, dejándonos a Jhosep y a mi olvidados. Sin saber que paso, sin preocuparse por lo mínimo de nosotros. De ella me encargué después, recuerdo que antes de morir, la visité y le dije todas sus verdades, y luego la vi morir. No la quise nunca como madre. Así que revisando la casa, me di cuenta de que estaba todas las cosas de nosotros. Algunos vestidos que yo usaba de la época de muchos colores que me hizo taita. El rifle de Vicente, su ropa de batalla estaba en la habitación de Jhosep. La casa estaba hecha de barro y palma; pues todo estaba bajo un disfraz de afuera que la casa estaba supuestamente abandonada, pero que nadie entraba con miedo a que hubiera fantasmas. Ah, esto definitivamente huele a recuerdos. Esta casa de madera la amo bastante. Había mucha oscuridad dentro, pues así que nadie se interesaba en entrar. Pero la verdad es que como la casa era amplia, solo dormíamos cuando teníamos que dormir. Salíamos solamente de noche, así que no había problema alguno. Vi mi guardarropa, decidí cambiarme inmediatamente de ropa y supuse, como me dijo Judas de que estaba pasando la paradoja, que él dijo que desde que yo llegué a esta realidad, automáticamente la chica del pasado desaparecía y estaba yo en su lugar. Esta complicado entender. Pero eso se puede arreglar dentro de 3 días. Si yo vuelvo antes de los 3 días, todo estará bien. Aun estoy en dudas, no sé si quiero regresar. Mirar esta casa, mirar todo lo referente a este pasado, me pone bastante nostalgia. Yo era una persona muy diferente en esta época, con ideales, con sentido de lucha. Mas fuerte y valiente. Era decidida, determinada a no derrumbarme. Tenía fortaleza de hierro. Hoy soy la sombra de lo que fui. Es irónico como se va deteriorando el tiempo con la persona que se supone que eras y ya no eres. Que lamentable es esto. Me miré en el espejo que había en la sala y me di unos pequeños arreglos en el vestido azul de mangas largas que había escogido ponerme. Me observe que aunque estaba mas hermosa que en años anteriores, aún estaba en dudas de que Vicente me pueda aceptar. Este es otro Vicente, de otros años anteriores, no sé si este Vicente me ama, no se nada de como pueda comportarse ahora. ¿Me aceptará? ¿Se dará cuenta que soy de otro año? ¿Qué haré cuando lo vea? Mientras pensaba estas cosas, la puerta del patio se abrió, dejándome ver a un Vicente real, este estaba mojado, con ropa militar y con ese corte militar que lo caracterizaba en estos años. Me sentía petrificada al verlo, no sabía si moverme o no, solo estaba ahí parada, mientras mis ojos se inundaban de lágrimas, no sabía qué hacer. Estaba indecisa de si hablarle, de abrazarlo, de solamente dejar que él hable AH NO SE. Estoy paralizada. —Que bueno que estas aquí —Dijo mientras cerraba la puerta —hay una gran lluvia y… —Dijo volteándose y me miró. A la vez se sorprendió un poco y reaccionó a los pocos segundos —Eres tú. —¿Qué dices Vicente? —Dije con el corazón acelerado —Si, soy Danna, yo… —Dije pero me interrumpió. —Eres tú. Has venido. Te extrañé mucho —Dijo acercándose bruscamente y abrazándome. —No estoy entendiendo nada —Dije confundida. —Te he estado esperando todo este tiempo, aquí en el pasado, para vivir junto a tu lado. No eres la única viajera del tiempo —Dijo sonriéndome. ¿Qué? ¿Cómo es posible? ¿Me estoy perdiendo de algo? Ignoro todas estas preguntas y procedo a besarlo desesperadamente, él se sorprende pero me sigue el hilo, dándome un hermoso, delicioso y tierno beso. —Te extrañé mucho, mi amor —Dije con una gran sonrisa. —Y yo a ti —Dijo con algunas lágrimas que salían de sus ojos. Nos besamos con desesperación y con ganas, al parecer él tanto como yo estábamos extrañándonos mutuamente. Decidimos seguir las caricias en la habitación y ahí, perdernos cada quien en la pasión y el amor. Pero de repente, desapareció de mi lado. Era una noche fría, oscura, sin luna, de esas que dan miedo, de esas en que parece que la gente se refugió en sus casa presintiendo el peligro, de esas donde a nuestro alrededor se escuchan pasos, respiración agitadas, donde se huele el temor en el aire, de esas que deseamos llegar sin pausa a nuestro hogar, el tiempo se detiene en los relojes, los pasos se acortan, las distancias se agigantan y presagiando inconscientemente esa experiencia tantas veces fantaseada y a la vez temida. La neblina hacía imposible divisar más allá de unos metros, el cielo completamente encapotado era cómplice de la situación, sentí pasos precipitados detrás de mí, quedé paralizada, muda, atónita, sin reacción, por un instante el terror se adueñó de mí, cuando logré vencerlo mis pies aceleraron su marcha, casi corriendo, sin dirección precisa, con desesperación, pero era en vano detrás mío la presencia de una persona se hacía cada vez más cercana, más acechadora. Fue entonces cuando unos brazos fuertes y varoniles me sorprendieron rodeándome por completo, dejándome totalmente indefensa, sin salida, mi voz ausente, mi corazón sin latidos, mi mundo se derrumbaba en un instante sin poder ni siquiera gritar, mis pensamiento no encontraban una respuesta, una salida, estaba vencida, derrotaba... Hasta que las palabras de Vicente rompieron el silencio de la densa atmósfera —Amor soy yo—Dijo riéndose un poco —No te asustes, fui solamente a dejar mis utensilios que tenía arriba. No puede contener las lágrimas, lo miré como nunca, feliz de que fuere él, lo abracé y me acurruqué en su pecho hasta recuperar mis sentidos. Él me lleno de mimos, de caricias, de besos... el consuelo fue cambiando muy lentamente hasta mutar a la pasión. Los besos se fueron haciendo intensos, los mimos más osados, los abrazos más íntimos, sus manos dibujaron mi cuerpo y las mías descubrieron su sexo erecto, su boca encendió mi lengua, sin mediar más palabras, con miradas compinches, escondidos en la negrura de un cielo sin estrellas, sin luna, hicimos el amor en pleno patio, con ojos quizás de algún vecino curioso que vio el espectáculo detrás de su persiana, sin interrumpir, controlando cada movimiento, cada sonido para disfrutar de nuestro gozo hasta el final. Extraídos del universo, insertos en el propio, su semen lleno mi vientre deseoso, mientras que mis gemidos se hacían elocuentes y mis pezones denotaban una excitación extrema... La calma volvió y ya satisfechos, decidimos seguir en la cama, o mejor dicho en nuestra cama, para así seguir nutriendo nuestro deseo. // Aunque ya mi capacidad de dormir se había disminuido casi totalmente, me sentía plena, viva, bastante complementada y en mucho tiempo no me había sentido igual. Notaba como Vicente dormía en mi pecho plácidamente y yo lo acurrucaba más a mí. Me daba cuenta de que estaba amaneciendo porque ya la lluvia había cesado, mientras notaba esto, el sol estaba saliendo lentamente, pero lo bueno es que no daba directamente a la cama, así que estaba bien. Por lo menos parece que el día va a ser nublado, aunque el sol está intentando salir. Si es así, ojalá que siga nublado. Mientras me acurruco más a Vicente no puedo dejar de mirarlo y pensarlo mucho que soy afortunada de tenerlo. Aunque ahora me siento con todos mis sentidos, me siento complementada. Estar aquí es un sueño. Oh, maravilloso sueño. No quiero irme de su lado. Creo que no me voy a ir. Me quiero quedar aquí, ser su esposa y estar con él. Siempre. Vicente despierta lentamente y veo sus ojos hermosos. Mientras éste me dedica una hermosa sonrisa. —Buenos días, bella dama —Me dice al despertar. —Buenos días, mi rey. Qué bueno que despertó, quisiera que siga manteniendo a su dama —Dije con una sonrisa un tanto pervertida. —Bueno, si eso quieres, dame 2 minutos para contemplar tu hermosa belleza —Dijo mientras se acomodaba y se ponía encima de mí. —Qué adulador —Dije coqueta. —Qué hermosa eres al levantarte. No importa que estés bien desaliñada, sé que es desgreñe es por mí y sé que estás muy relajada también por mí y todo lo que estás haciendo ahora es por mí. Esa muestra de amor no la cambio por nada. —Te amo. Te amo demasiado —Dije besando sus mejillas—No sabes cuánto. Siempre daré todo de mí, para ti. Empezamos a besarnos con más tranquilidad, más ternura, más amor. Al parecer queríamos otra tanda de caricias. // (Pensamientos de Vicente) Inclinaste tu cabeza hacia atrás cuando tu mano recorrió mi pierna hasta llegar a mi sexo, lo rozaste de la punta a la base con sutileza para comprobar su firmeza y terminaste jugando con mis testículos entre tus dedos. El calor aumentaba pero lo hacíamos con calma para que dure, ambos queríamos aprovechar el momento y prolongarlo lo más posible, nos dedicamos a los contactos suaves para no hacer arder el infierno latente dentro nuestro, sin prisa enganché los dedos en tus bragas y las removí tocando cada centímetro de tus largas y sensuales piernas. Me volví a inclinar sobre ti pero esta vez los labios que beso no son los de tu rostro. Aventuré mi lengua a degustar tu parte más privada para humedecerla aún más. Siempre me llena de placer sentir tu sabor y escuchar tus gemidos, mi palma en tu vientre evaluaba los micro espasmos que me guiaban en mi tarea, así como mis oídos se deleitaban con tus suspiros in crescendo. Asentiste con un sollozo ambiguo, sin embargo posicionaste tus piernas para facilitar el acceso y me invitaste a que comience a aplicar presión para penetrarte. Utilicé mi boca para catar por completo tu vulva, esa sabrosa humedad que adoro me regales en cada encuentro, para encenderte más. La vibración, la humedad, el calor y el roce se unieron en un remolino de goce que te hizo retorcerte, jadear y tironear de las sábanas. Tu cuerpo pedía más, tu éxtasis aumentaba marcado por el ritmo de tu exhalación, tu sudor aderezaba tu piel y tu pecho se elevaba con fuerza. El descontrol se apoderó de ti, te inclinaste a un lado para corresponder mi juego, tus sorpresivos labios en mi m*****o me hacen gemir también, el paseo de tu lengua me endurece más allá de los límites y calor de tu boca abrazándome me hace voltear los ojos al arrastrarme junto a ti al descontrol. Entramos en un ciclo de estimulación mutua que escala en intensidad con celeridad, la excitación se apoderó de nosotros que entrelazados volvemos a ser amantes con la energía de nuestra juventud pero la experiencia de nuestros años juntos converge en este instante todos nuestros encuentros sexuales pasados que nos encauzan a las formas que el otro disfruta más y nos recuerda el placer que somos capaces de otorgarnos. Es tan increíble lo que me haces que sin quererlo detengo mi juego para disfrutarlo por completo. Sin dudarlo, aprovechas la oportunidad para tomar el control. Primero me haces ponerme de rodillas, continuaste con una felación más intensa y profunda. Tenerte devota a mí no es algo común, sólo pasa cuando te exaltas por completo y alcanzar un estado de lujuria pura. Verte así es uno de mis mayores placeres que me eleva a otro nivel, ambos caímos en un éxtasis salvaje, empujados por el libido cogí tu cabellera, follé tu boca una y otra vez, te observé cómo me dejabas hacerlo. Cuando me detuve me empujaste para que me recueste contra el respaldo de la cama, corriste mis piernas del camino y te inclinaste para continuar. Tus nalgas en el horizonte que descendían a tu cintura, coronado por tu cabello n***o sobre mi vientre es el panorama de mis fantasías más profundas. Apartaste tu cabello, te dispusiste a saborear toda mi extensión, jugueteaste nuevamente con mis huevos mientras mi falo se apoyaba sobre tu hermoso rostro, una imagen que no deja de aparecer aquí en la oscuridad para arrancarme de mi sueño. Entre tersos besos y suaves lamidas incluías hondas incursiones a tus fauces, me arrancabas intensos gemidos de placer, volví a decirte cuanto me ponías, cuánto te deseaba y cuánto echaba de menos nuestras incomparables folladas. Antes de llegar al punto sin retorno te detuve, te sostuve en tu postura, me posicioné detrás tuyo y sin vacilar te penetré con fuerza. Enredé tu cabello entre mis dedos, te jalé buscando llegar más profundo cómo si mis embestidas no fueran suficientes. El sonido húmedo, tus jadeos y la excitación acumulada me obligaron a poner toda mi voluntad para prolongar el acto. Exploté primero en palabras descuidadas y sin poesía —Me voy a correr bien adentro tuyo—Bufé cansado —Voy a venirme en ti. ¡Te voy a llenar de leche ahora mismo! Tú sólo respondiste con sonidos ininteligibles y de repente pude sentir tu coño contrayéndose que me aprisiona en ti obligándome a liberar la lujuria contenida. Nos retorcimos y enredamos soltando nuestros últimos jadeos, sentía la humedad envolvente que comenzaba a escapar de ti. Finalmente, cuando nuestra vos enmudeció nos tumbamos a un lado, te abracé por la espalda, besé tu cuello como suelo hacer y nos quedamos juntos hasta que la penumbra se apoderó de nosotros, otra vez. // Danna Levantándome otra vez, después de aquel acto s****l maravilloso de la mañana, ambos estábamos mas que descansados, felices de disfrutar el uno con el otro. Estábamos mejor que nunca. Suspiraba de felicidad y no tenía la más mínima intención de levantarme. —No te vas a ir ¿verdad? —Dijo él acurrucándose en mi pecho. —No me quiero ir —Dije abrazándolo. —Oh, bueno, ya tendremos tiempo para hablar eso. Ahora solo quiero que estemos saboreando este momento. El tiempo pasaba y con ello, llegaba la noche. La buena e increíble noche. Me levante después de todo, ya debía de estirarme un poco. Vicente empezó a cocinar un poco de carne en la leña y yo me estaba dando un pequeño baño en un arroyuelo que estaba cerca del patio. Me sentía como en casa, aunque no había las tecnologías que estaba acostumbrada a tener. No extrañaba nada de eso. Solo extrañaba a los chicos, a pesar de todo. Ojalá, Dante este bien. No se es como se habrán tomado el que no este aunque, de igual forma, para ellos no existiré. Después de ducharme, me vestí con otro vestido pero este era n***o, me encantaba bastante, era de mis vestidos favoritos. —Hola —Dije acercándome a Vicente, mientras este hacia una fogata con la leña —¿Puedo? —Claro preciosa. Cuando quieras —Dijo tomando el asado —¿Quieres? —Dijo ofreciéndome el asado. —No gracias. Ya no como —Dije sonrojada. —¿Por? —Dijo curioso. Echo la carne en un plato y empezó a comer. —Pasa que… me convertí en un vampiro de sangre pura —Dije un poco nerviosa, no sabía cómo se tomaría esto Vicente. —¿Qué? ¿Pero como paso? ¿Qué paso? —Dijo sorprendido. —Veras, yo tampoco entiendo, solo que un día me levante con ansias de beber sangre, mas de lo normal, la comida me sabia asquerosa y repugnante y solamente me reconfortaba con sangre, pero quería más. Bastante y la quería fresca, de un humano promedio. Me di cuenta de que soy de sangre pura cuando bebi la sangre de un asaltante y empecé a rugir como una fiera, después de esto —Dije recordando un poco —Perdí la conciencia y me levanté y me di cuenta de que había cambiado, había hecho el proceso de metamorfosis. Se puede decir que soy una vampiresa. —Con razón no has salido al sol y no veo tu reflejo. Hice bien en no hacer el espejo de plata —Dijo aliviado —Es impresionante, no cabe duda. —No me esperaba. Que te puedo decir. —Espero que no te haya afectado… mi muerte. Es decir, espero que no hayas sufrido mucho. De cualquier forma, nos íbamos a encontrar nuevamente solo era cuestión de tiempo —Dijo seriamente. —¿Qué no qué? —Dije irónica —Sufrí bastante tiempo, en todo estos meses, no salía, no tenia vida propia, solo tu invadías mi mente. Te extrañe como nunca y solo pensaba en ¿Por qué? ¿Por qué no estuvimos juntos? ¿Por qué te moriste? —Dije apenada —y a todo esto ¿Cómo es posible que sepas que moriste? ¿Eres el mismo Vicente? —Dije sorprendida. —Para ir respondiendo tus dudas, sí. Soy el mismo. Solo que me fui antes, fingí morir pero fue por un propósito —Dijo un tanto serio. ¿Me estas… tomando el pelo? ¿Me estas jodiendo? Mi cara parece un puto poema en este momento. —¿Me estas diciendo que tuviste el descaro de fingir tu muerte, dejarme a la suerte sin haber pensado antes en mí, solo por un “propósito”? —Dije tratando de recordar todas las veces que estuve al punto del suicidio, sufriendo, llorando… —¡No sabes por el puto dolor que tuve que pasar!  —Dije golpeándolo, lanzándolo lejos. —Espera Danna —Dijo levantándose —tengo tus explicaciones echas, pero por favor, déjame hablarte. No saques conclusiones rápidamente. —¿Cómo quieres que lo vea si hasta casi me meten a un internado? Me tildaron de loca, me llevaron a un psicólogo, me drogaron solo para que este cuerda y sobre todo, hice un jodido viaje al tiempo solo para tenerte y me estas diciendo que solo te fuiste sin explicaciones? —Dije con rabia —Joder Vicente, ¡Me iba a suicidar! ¿Qué no ves la gravedad del asunto! El se puso a pensar un momento y me miro con tristeza. —Solo déjame explicarte todo, por favor.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR