En una enorme Villa ubicado sobre un peldaño alto y de vista excelente, vivía el abuelo de Ji Yasuf Kim.
El señor Joau Yin Kim de 83 años, era un hombre duro en carácter, muy exigente de los demás y de lo que él quería, siempre le gustaba imponer sus órdenes e ideas, así fue toda su vida.
Podías pensar que por que ya era anciano no estaba en lo mísmo, pero no, él siempre era retador, sus imposiciónes eran tal que las personas le temían aún después de retirado.
No estaba del todo feliz estos últimos días, su informante le había dicho que Ji se había desaparecido por casi una semana.
Al ver entrar el vehículo de su único nieto viviente, Joau Yin dió la vuelta para recibirlo en el recibidor de su Villa, el joven al llegar se quitó los zapatos y los cambió por unas pantunflas suaves de color n***o, pero igual, él estaba algo impaciente al ver a su nieto estar actuando muy lento, según su criterio.
—Ji, ¿porque estás lento? ¿me tienes esperando desde hace mucho? —dijo con cara fingida de enojado.
—Ya estoy aquí, abuelo —dijo el hombre joven parado frente a su abuelo.
—Bien, quiero que descanses, te quiero en la cena de hoy radiante y con todo el vigor, te tendré una sorpresa —al escuchar a su abuelo, Ji frunció el ceño, sabía que su abuelo estaba tramando algo.
—Vístete para verte impecable —dió a entender su deseo. —Ji parado ahí pensó. Es lo que me temia, aquí no hay armonía, contemplación, respeto por lo que quiere el otro, solo imposiciónes y frialdad.
Ji fue a su habitación, después de que se diera un baño merecido se vistió con ropa casual y fue al despacho, ahí se guardaba unas joyas que era de su madre, aunque su Madre fuera repudiada todo el tiempo, era su Madre, y para un hijo no había padres malos, los Padres eran importantes en la vida de un hijo y él seguía amando a su Madre a pesar de que su abuelo siempre la despreciara.
Sacó las joyas, se sonrió al tenerlos en la palma de la mano, su madre se lo había entregado, eran regalos de parte de su padre, antes cuando de cegarse a las trampas y acusaciones que sufriera su pobre madre.
Ji los tomó para dárselo a su esposa Gabriela.
Al estár volviendo a su habitación, desde la segunda planta pudo visualizar a una pareja de edad mediana, al par venía una joven alta delgada, rostro ovalado y labios delgados, tenía cabellera ondulada y castaño, esa mujer frágil que Ji Yasuf viera era la señorita Aiony Lee.
Su abuelo, incluso hasta en sus últimos años de vida pretendía manejar la vida de un hombre de su edad a su antojo, pero él ya tenía un has bajo la manga para eso, pensó sonriendo.
Al ver entrar a la pareja y a la joven, Ji entró a su habitación, llamó de inmediato a su conductor asignado para ordenar un asunto entre manos.
—Quiero que tomes un vuelo ahora mismo y vayas a la sucursal en Inglaterra, no quiero que estés un minuto más en este país, ah y hazlo de inmediato y no dejes huellas de tu andar. —el hombre estaba confundido de la nueva asignación.
Por que se le había encomendado cuidar de Gabriela y entonces, ¿por qué lo enviaba a otra parte? Aunque aún con las dudas acató las órdenes.
Ji llamó a otra persona, a una mujer mayor, esta era prima de su abuelo, pero no compartía sus acciones y los métodos del abuelo, y siempre apoyaba a Ji.
—Tia Miley soy yo —hizo un tiempo de silencio y luego dijo:
—Me temo que desataré la furia de mi abuelo y él buscará por dónde perjudicarme, me gustaría pedirte un gran favor. ¿se puede? —la tía Miley se alegró de oírlo pedir de su ayuda, le dijo:
—Cuenta conmigo, yo haré lo que me pidas..
—Ve a la dirección que te voy a dar y recoja a una joven, su nombre es Gabriela quiero que seas amable con ella.
—Ella es mi esposa —dijo después de un momento de silencio.
—¿Qué? ¡Esposa!
—¿Cuando te casaste mí pequeño? —vociferó la tía Miley.
—Hace una semana —respondió Ji, su voz se escuchaba emotivo, su tía podía oír el vibrato de su voz, él estaba feliz.
Después de unos veinte minutos que esperara, llamó de nuevo a su tía solo para comprobar que si Gabriela ya estuviera en casa de su tía, Ji se cayó en la cama de espaldas.
Su abuelo había estado trabajando a sus espaldas para casarlo con quien a el le apetecía, eso no lo permitiría, su padre se lo había dicho antes de morir, "no dejes que tu abuelo interfiera en tu vida amorosa"
Quedó dormido por unas horas, soñó con Gabriela, soñó que tenían un futuro juntos, ella siendo rezongona pero suya.
Sonreía dormido cuando ni se percató que su abuelo estaba sobre él, al tocar la puerta y no abrirle, el abuelo mandó a abrir con el mayordomo, y lo vió justamente cuando soñaba con su esposa Gabriela.
Se dijo el hombre adentrados a sus años, y en donde ya mantenia su cabellera plateada, no sería engañado, en su corazón se sintió oprimido e incluso casi al punto de sentir traición.
Y era que algo le decía que su nieto estaba enredado en los asuntos del corazón, peor no era con su candidata que él había traído, si no otra.
Lentamente el abuelo dio la vuelta y salió de la habitación de Ji. En su corazón se sintió un miedo enorme, ya había perdido a su hijo, al padre de Ji, todo porque se había empecinado en casarse con una mujer que no era del agrado e el, no quería que la historia se repitiera.