La propuesta

1684 Palabras
Al llegar al comedor, los ojos de todos los presentes, en especial los tres invitados miraron al hombre parado junto a la mesa, quien saludó sin ninguna intención de ahondar, solo un "buenas noches y ya. —Ji Yasuf, saluda a estas personas, son tus futuros suegros —resonó la voz del abuelo Joau Yin Kim. Todos miraron rápidamente la cara del nieto, pero este no había mostrado ninguna reacción de ningún tipo. Parecía un hombre que no sentía emoción alguna, solo sus ojos se mantenían tranquilos como el fondo de un lago sin turbulencias. —Señor Kim, soy su nieto, un hombre con la suficiente capacidad mental para estimar o desestimar alguna decisión importante en mi vida. —Considero que no soy un niño para que usted tenga que decidir por mí, o decirme que hacer como el simple hecho de que me ordenas saludar a estas personas quienes son unos extraños para mí. Ji no mostraba emociones, pero si firmeza, así que continuó hablando en contra de lo que creía estaba tratando de hacer su abuelo. El rostro del abuelo enrojeció de cólera. —No pienso casarme con nadie a quién yo no haya elegido. —al finalizar las palabras de Ji, la cara del abuelo de éste último tuvo un claro desencantamiento. —¡Ji, no te atrevas! —vociferó el abuelo. La joven mujer levantó los ojos para mirar a Ji. El hombre se mantenía tranquilo y sin ningún inconveniente, hasta empezó a probar la comida. Quien no estuviera nada contento era el abuelo, quien quería incluso expulsar sapos y culebras de sus ojos. —Ji, quiero que te comportes, la inmadurez no es mi plato fuerte. —Asi como tampoco las bromas pesadas como la que tú me has preparado esta noche —sonrió superficialmente, pero todavía dijo lo siguiente: —Y me estoy comportando abuelo —Ji hizo un breve silencio para mirar a su abuelo directamente a los ojos. Al ver a su nieto así, al señor Joau le vino en la mente los recuerdos propios de su hijo, al padre de Ji cuando se había interesado en una extranjera. Recordó el día en que Val Yasuf, su hijo trajo a casa en un fin de semana de visita a una mujer alta delgada en extremo y cabellos dorados, verdaderamente si en esa ocasión no le dió un infarto era por que él era un hombre joven y fuerte. Al menos lo era todavía. Esta noche había notado el mismo brillo en la mirada de su nieto. El abuelo no quería enemistarse con su nieto Ji, no estaba dispuesto a perderlo como había sucedido con su hijo, así que trató de calmarse primero. Debía poner las cosas bien claras, pero sin excederse a fastidiar a su nieto, él ya no era tan joven y su único nieto podía salirse de su control, pensó el anciano mirando su plato. Aiony Lee quien se mantuviera en silencio todo este tiempo habló precavidamente. —Si me permite unas palabras señor Kim —dijo la chica rodando sus ojos a Ji. —Soy la única hija de mi padre, soy una mujer que ha aprendido a ser ágil en los negocios, puedo ser de gran ayuda para ti en el futuro como tu esposa. —Ji la miró por unos segundos antes de mirar a otro lado. —Puedo darte hermosos hijos y... —se puso roja su cara redonda y tersa. —Te puedo dar mi primera vez. —dijo con clara señal de sonrojo. —La importancia de la primera vez de alguien no radica en esa primera vez, desde mi punto de vista, señorita —dijo Ji enojado, pues en el tono de su voz se podía notar su insatisfacción hacia esta mujer. —Para mi la.importancia se determina en ser la última persona en la vida de alguien, en cuanto a hablarme acerca de tus dotes y talentos, cualquiera me puede dar eso, puedo contratar personas expertas en negocios y sacar adelante un negocio, usted no me ofrece lo que realmente es importante en mi opinión. La Chica se sintió avergonzada, y aunque se coloreó todo su rostro y mandíbula, todavía preguntó. —Y ... ¿que es lo más importante para ti? —Ji la volvió a mirar, ya no mostraba tanto enojo. —Amor —dijo y se sonrió, pues en su mente había llegado la imagen del rostro de ella, de su esposa. Al señor Joau Yin le vino a la mente las palabras de su hijo que siempre le repitió. "AMOR, LEALTAD" son lo más importante, papá, y fue por ahí que él atacara la relación de su hijo y su esposa. Su nieto cada vez era más parecido a su Padre, pero eso no era todo, si llegara a ocurrir lo que pasó con su hijo, no podía dar el lujo de cometer los mismos errores del pasado. Ji Yasuf era prominente, era leal a él todo este tiempo, a excepción de que no se había enamorado de alguna mujer. También tenía un ímpetu en seguir sus propios juicios, era alguien que cuando creía en algo, lo defendia a capa y espada, no era para nada cobarde. Sabía también que seguía sus propios criterios, en el pasado él hizo todo para separar al Padre de Ji de su esposa y madre de su nieto, pensaba que su hijo pronto la olvidaría y reemplazaría con otra mujer más joven, pero no fue así, su hijo no pudo soportar la supuesta traición de la mujer que amaba y se lanzó a los brazos de la muerte. "No puede ocurrir lo mismo esta vez" se repitió para sentirse aliviado. Miró a su nieto de reojo, éste seguía comiendo como si nada le estuviera afectando, eso era otra vaina. En el pasado su nieto se hubiera puesto de pié y se hubiera ido, pero hoy lo veía más maduro, seguía sentado y estaba incluso comiendo, y lo más sorprendente, escuchó a la joven e interactuó, le dijo que era lo que quería él de una mujer y eso era un gran avance, pero se preguntaba también, ¿quién influenciaba así a su querido nieto? Los padres de Aiony Lee miraron a Ji y dijeron al unísono. —Nos agradas mucho, sería tan bueno emparentar las dos familias, pero bueno, para cuando lo decídas, mi hija estará esperándote. —la cara de Aiony se sonrojó aún más. —Mi querido nieto, no hallarás una mejor candidata para esposa que la señorita Lee —Ji frunció el ceño a su abuelo. —Lo que para ti es bueno, pueda que para mí no lo sea. Debes tomar en cuenta esos factores. —Me haces ver a esta joven como si fuera la última botella de Coca-Cola en el desierto, en este caso, ella la Coca-Cola y yo el desierto. —Pero lo cierto es que mi corazón no está como un desierto, así como tampoco me gusta la Coca-Cola. La cara de Aiony se puso rojo intenso, este hombre acababa de compararla con una bebida de refresco azucarada, encima dijo abiertamente que no le entraba a los refrescos dulceros. Aiony se puso de piés y le dijo a sus padres enseguida. —Papá, mamá, nos vamos. No voy a dejar que me humillen mas —estaba a punto de llorar. Al quedar solos en la enorme mesa, el silencio Imperó entre el abuelo y el nieto. El abuelo tenía la incertidumbre de pensar si su nieto tenía a alguien en su corazón, pero le daba miedo descubrir que fuera así, y ¿si esta persona fuera una extranjera? No estaba listo para descubrir una realidad así, así que llamó a su asistente sombra, este se acercó para sacar su silla de ruedas, pero Ji Yasuf lo detuvo. —Sal ahora, quiero hablar un momento más con mi abuelo. —Por supuesto que la actitud de Ji sorprendiera a su abuelo, pero se quedó en silencio e hizo una seña a su asistente que se retirara. Ji mostró levantando su mano, su gran palma en su dedo anular se podía ver una sortija de matrimonio. Lo que temiera el anciano se estaba dando, él abrió grande los ojos y dijo: —¿Ji que significa ésto? —Significa que soy un hombre casado ahora. —¿Que has dicho? —Lo que acabas de oír, abuelo. Me casé hace mas de una semana. Así que no estoy a disposición de otra mujer. —dijo el hombre. Su abuelo pudo notar el brillo en sus ojos, su semblante tenia la alegría de un ser que lo tenía todo. —¡No puedes hablar en serio! Si ella fuera tan importante, debías involucrarme, soy tu abuelo! —dijo el anciano enojándose. Ji miró a su abuelo con detenimiento y le expresó sus pensamientos más escondidos. —Para mi una boda no significa nada, sus invitados y demás solo llegan a ver el espectáculo, lo cierto es que son pocos los que llegan por la verdadera causa, por que te quieren bien y desean lo mejor para ese futuro juntos. —Asi que abuelo, no lo hice para desestimarte, si no para convencerla a ella acerca de que debía casarse conmigo. —dijo Ji como recordando a su conejita de angora. —¿Qué mujer sería la que no se quisiera casarse contigo? ¿tienes que convencer a alguien todavía? ¡no lo creo! —rugió el anciano. —Ella sabia que yo era un hombre con buena posición y dueño de posesiones, pero no parecía moverse por esas cosas. —señaló Ji. —Jaja, se hizo la difícil contigo presisamente para lograr ese objetivo y lo logró. —Me temía que dirías cosas así respecto a ella, esa fue la razón por la que no busqué incluirte en mi decisión de boda. —Abuelo, tanto ella como tú tienen un gran espacio en mi corazón, por favor no vayas en contra de ella como lo hicieras con mi Madre —las palabras de Ji calaron profundamente en el corazón del viejo.
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