¿Que es esto?

1389 Palabras
—¿Señor usted aquí? —¿Si? presentía algo, pero no sabía exactamente qué podía ser.... —Tu historia me hacía pensar en alguien —dijo el anciano. —en eso apareció Miley en la puerta y ordenó a Gabriela irse adentro. —Ve adentro mi niña —el viejo frunció el ceño. —¿Mi niña has dicho? —dijo de forma irónica. —Si, eso a ti no te incumbe señor Kim, puede marcharse ahora mismo. —dijo con disgusto. —En este caso, prefiero quedarme... te haré compañía —sentenció su voluntad. —¡Basta, se puede ir! —gritó exasperada Miley. —Cuidado, estás vieja, puedes romperte en pedazos de lo viejo que está tu cuerpo. — —Jaja —se rió el hombre de sus propias burlas hechas. Miró fulminante a esta mujer que al igual que él también era avanzada en años. —Parece que la vejez no te ayuda a discernir entre lo que te conviene y no —especuló el abuelo de Ji. —¡Oye! Estás en mi casa por si no te has dado cuenta, no te tengo miedo, sépalo muy bien. —escupió Miley a su primo de antaño. —Me voy, pero dile a tu sobrino que no piense en hacer las cosas mal, si no que vea al ejemplo de su padre. —Díselo tú —dio la vuelta y cerró la puerta detrás de sí. —El anciano hizo un gesto, miró a su acompañante sombra, quien era sus ojos, manos y pies para lo que él quería descubrir, le dijo: —Vamos a la Empresa —el hombre quién era fiel respondió. —Enseguida. Al llegar el auto entró en una entrada que levanta directo al sótano del edificio. Un magestuoso animalón cómo este lugar tenía sus secretos ocultos. En el estacionamiento debajo del edificio, el hombre entrado en años fué bajado y guiado al ascensor exclusivo, lejos de la mirada de los demás, estaba sintiéndose desvalorizado por su nieto, creía que había sido irrespetado por Ji, y eso sin llegar a fondo de la verdad. Ya presentía la verdad. Al entrar al piso donde se ubicara la oficina del presidente, el abuelo chasqueó su lengua en señal de desagrado, pues estaba irritado. —Señor, solo mantenga la calma —sugirió el asistente personal. —Necesitaba oírlo —dijo. —Estoy que no me calienta ni el sol —vociferó el abuelo Joau. Al entrar en la sala de conferencias en donde en es momento estaba reunidos los ejecutivos junto al presidente, en este caso era el mismo Ji, el abuelo del mismo ya había entrado hasta adentro, su mirada era como dos lagos de agua obscura, miraba a su nieto sin parpadear. —Bien, el señor Kim ¿quiere decir algo respecto al trabajo de la Empresa? —dijo Ji mirando serenamente a su abuelo. —¿Qué, ahora soy yo quien debe decir algo? ¿No eres tú quién tiene algo que decir? —mencionó el abuelo de forma ambigua sus palabras. Ji Yasuf también entendió así el mensaje de su abuelo, él verdaderamente vino hasta aquí por alguna cosa, pero no lo dijo abiertamente si no dando ideas sutiles. —Abuelo, creo que si tienes que decir algo, sería bueno que lo dijeras. Después de todo estamos ocupados aquí. —el hombre mayor peló los ojos en señal de enojarse, pero el nieto estaba impecable en su carácter inmutable. —¿Estás seguro que quieres que lo diga aquí mismo? —al decirlo de esa manera, Ji entendió su actitud. —Vamos a la oficina —invitó al abuelo, pero éste que ya estaba orquestando su plan dijo: —No mi querido Ji, he venido hasta aquí por ti porque iremos juntos a comer, la señorita Lee nos ha invitado a ti y a mi. —Estoy trabajando —respondió Ji ya en un tono poco amable. En ese momento entró Aiony Lee, ella clavó la mirada en el presidente, quien a duras penas la miró. —Señor Ji Yasuf Kim, está tarde me gustaría que me acompañara a comer en mi restaurante favorito. —No me es permisible —dictó el hombre sin siquiera mirar a la mujer lo que la hiciera sentir humillada, por que seguía delante de todos. —Yo soy el máximo líder de esta empresa, yo te doy el permiso —argumentó el señor Joau Yin Kim, fue entonces que Ji dijera sin ningún reparo. —Soy un hombre casado, ¿cómo podrían verme acompañado de una mujer que busca un acercamiento a mí, no puedo permitirme —cuando Ji había terminado de hablar, los ojos de la chica Aiony casi se le salen de su lugar. Su abuelo se tocó el pecho sintiéndose mal, enseguida se limitó a rugir cómo si perdiera la facultad de hablar. —Harry trae a mi abuelo al despacho, ahí tengo kit de primeros auxilios, atiéndelo con cuidado. —¿Acaso te importo nieto malagradecido, insulso, desleal, eres horripilante. —Tenias que ser hijo de tu Padre —vociferó el anciano sintiéndose agraviado. —Si te enojas pierdes —especificó el nieto quien ante la mirada de todos sus ejecutivos había confesado estar casado. —Eres un nieto no filial, eres un mal nieto —se puso a llorar desconsolado, lo bueno era que ya lo habían llevado a las cuatro paredes de la oficina. —Tu abuela sabía cuando dijo que debía dejarte en un internado solo mientras crecias, no me respetas como tu mayor. —Abuelo, ¿quién no respeta a quién,? Deja que construya mi vida al lado de esa persona que he elegido, ¿es mucho pedir? —A saber de qué mundo marginal la sacaste! ¿no te da vergüenza acaso? —fanfuruñó el anciano actuando como un niño. —Esto es lo que te diré, esa chica no te conviene en nada. Ji quedara asombrado de que su abuelo supiera de su joven esposa. —Tráela a casa —ordenó el anciano, solo él sabía lo que iba a hacer de la vida de esa joven mujer, Por su parte Ji se había alegrado, pues pensó que su abuelo se opondría, pero vió que lloró, gritó, y luego pataleó para terminar aceptando a su esposa. Afuera cuando salió, el asistente sombra del anciano le preguntó. —Señor, ¿usted aceptó a Gabriela así nada mas? —la cara toda del anciano se endureció y una sonrisa fingida se dibujó en ella. —Bueno, al amigo cerca, y al enemigo mucho más cerca. —Harry comprendió su acción, "pobre Chica" pensó para sí. —Llama a la señorita Lee —pidió a su acompañante, este hizo lo que le pidió y en un momento a otro la llamada se concretó. —Señor Kim, estoy que no puedo con todo esto, wee, wee —se puso a llorar en voz a cuello. —No te preocupes, tu serás la madre de mis descendientes, te aseguro, solo haz lo que te voy a pedir. —dijo el viejito. —Ah, por cierto, trae tus maletas y múdate a la enorme Villa, este será tu campo de batalla para que logres tus objetivos. Al escucharlo, Aiony sonrió satisfecha. El abuelo creyó que sus intenciones florecerían, pero pronto se daría cuenta de lo contrario. Apenas se veía lo duro que él era en el pasado, pero ahora estaba lidiando con su propio nieto que no quería seguir sus órdenes. Un Empresario duro en el pasado, pero para este presente solo era un viejo gruñón para su nieto, y es que no quería cometer los mismos errores, decía, pero ni las pérdidas del pasado lo hizo aprende. Habia perdido a su único hijo por lo mismo, por eso él decidió que mejor era darle pace libre y luego atacar con guante blanco a la jovencita. Ni corto ni perezoso Ji fue por Gabriela esa misma tarde, por lo que la tía Miley le dijo: —Pobre Chica —la tía Miley pensó ese pez tiburón algo está planeando. Así que apartó a Ji y le dijo: —Mantén los ojos abiertos, tu abuelo está tramando algo y tú lo sabes bien es un hueso duro de roer. —Ji asintió. —Si tía Miley, lo sé, no te preocupes.
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