*Narra Amelie* –Por Dios ¡Qué alegría verte! Corro como una niña pequeña y salto a sus brazos, él me recibe y nos fundimos en un largo abrazo. –Ha pasado mucho tiempo, pero no creas que iba a dejar que estuvieras en mi territorio y no poder deleitarme con ese hermoso rostro tuyo– Me dice Max con su característica sonrisa seductora. –Ya, por favor, me sonrojas… Sí, han pasado muchos años desde la última vez que nos vimos… Andas demasiado ocupado detrás de tu noche que los amigos simplemente desaparecimos. Max ríe y me toma de la mano para guiarme al auto, me acomodo en el asiento del copiloto y él toma el volante con su común experticia. –Nos debemos noches de tragos– me dice en medio de la conversación –cómo en los viejos tiempos y mejor esta vez porque no tienes ningún chaperón que

